Parmalat: un fraude financiero agrio
Este escándalo contable fue uno de los más graves de Europa y fue comparado en magnitud con el de ENRON

Parmalat es una empresa italiana de alimentos y bebidas que fue fundada en 1961 por Calisto Tanzi, en Colecchio, una población de Parma al norte de Italia. Se hizo conocida a nivel internacional por sus productos lácteos, como leche, queso y yogur, y también por sus bebidas, como jugos y néctares. Tenía como objetivo convertirse en una empresa líder a nivel internacional en el sector alimentario, y específicamente en el de los productos lácteos. A principios de la década de 1990, la empresa comenzó a expandirse fuera de Italia y a adquirir empresas en otros países, convirtiéndose en una de las principales compañías alimentarias de Europa. Pronto se convirtió en una de las mayores productoras de lácteos en el país, tenía como objetivo convertirse en la Coca Cola de la leche. Su ambición era enorme y logró conquistar el mercado italiano en poco tiempo. Según declaraciones del exdirector general de la empresa, Domenico Barili, Parmalat quería ser la empresa líder en el sector de los lácteos.
En 1963, fundó Dietalat, que posteriormente tomó el nombre de Parmalat, y que se convirtió en la compañía productora de leche número uno en Italia. La empresa se destacó por su innovación tecnológica, como el proceso de pasteurización a ultra-alta temperatura y el envasado de la leche en cartones rectangulares al alto vacío, lo que le permitió tener una larga vida a sus productos y facilitó su expansión a otras ciudades y a nivel internacional. Terminó convirtiéndose en una de las principales compañías alimentarias de Europa y tuvo una espectacular expansión durante la década de 1990, llegando a tener 197 fábricas instaladas en más de 30 países y ventas anuales de casi 9.200 millones de dólares.
En 1997, comenzó a expandirse fuera de Italia y adquirió empresas en varios países de Europa, América del Sur, África y hasta Asia, algunos ejemplos de países donde abrió sucursales o adquirió empresas en ese año incluyen:
Argentina: Parmalat adquirió la empresa de leche y derivados Rios de la Plata S.A.
Brasil: Parmalat adquirió la empresa de lácteos Batavo S.A., que se convertiría en una de las principales divisiones de Parmalat en América del Sur.
Chile: Parmalat adquirió la empresa de lácteos Sancor S.A.
Francia: Parmalat adquirió la empresa de lácteos Lactalis y la empresa de bebidas Danone.
España: Parmalat adquirió la empresa de lácteos Leche Pascual.
África: Parmalat adquirió empresas en Egipto, Ghana, Marruecos y Mozambique, entre otros países.
Asia: Parmalat abrió sucursales en China y adquirió empresas en Indonesia y Filipinas.
Sin embargo, en 2003, la empresa se vio envuelta en un escándalo financiero que puso de manifiesto una serie de irregularidades contables y de gestión. El escándalo de Parmalat, conocido como el Parmalatgate o el Enron europeo, fue uno de los mayores fraudes corporativos de la historia de Italia y tuvo un gran impacto en la confianza del público en la empresa. En febrero de ese año, el director financiero, Fausto Tonna, de improvisto anunció una nueva edición de bonos por 500 millones de euros, con la intención de salvar la situación financiera y cubrir las deudas de la compañía. Esto fue una sorpresa tanto para el gerente, Tanzi, y para toda la compañía, por lo que ocasionó que lo despidieran, siendo reemplazado con Alberto Ferraris, quien desde su ingreso sospechó que la deuda era más del doble de lo mencionado y comenzó a hacer investigaciones. Además, el jefe financiero de la empresa, Del Soldato, no pudo conseguir dinero del Epicurum Fund para pagar deudas y bonos, y finalmente se rindió. Enrico Bondi fue llamado para ayudar a la compañía y Calisto Tanzi, el presidente ejecutivo y gerente, se retiró. Además, el Banco de América lanzó un documento mostrando 3.950 millones de Euros falsos en el banco de Bonlat, que era una subsidiaria de Parmalat.
Así, el modo de operar su fraude utilizó una serie de prácticas contables irregulares y fraudulentas para ocultar pérdidas y aparentar una mayor liquidez de la que en realidad tenía. Esto se logró principalmente a través de la emisión de obligaciones negociables y el uso de sociedades puente como Bonlat, que tenía sede en un paraíso fiscal. Los objetivos del fraude parecen haber sido principalmente para ayudar a otras sociedades del holding que estaban en crisis financiera, especialmente Parma Tour. Esto se hizo trasladando fondos desde la industria láctea, que producía utilidades, a otras áreas del holding que generaban pérdidas, como el turismo, las finanzas, la construcción y el deporte con el equipo de futbol del parma. También, impusieron para su fraude el control de la correspondencia de y hacia sus auditores, la falsificación de recibos bancarios, la manipulación de sellos oficiales, el cambio de domicilio social para evitar tener que cambiar de auditor y la acumulación de adquisiciones para encubrir la expansión del negocio.
El fraude de Parmalat fue de gran magnitud, ya que las cifras falsificadas en el balance ascendieron a alrededor de 10.000 millones de euros en activos inexistentes, soportados por una cantidad equivalente en créditos bancarios, obligaciones y fondos propios perdidos inexistentes. Además, se sabe que los bancos nacionales e internacionales que financiaban a la empresa tenían pleno conocimiento de los fraudes que estaba cometiendo la administración de Parmalat, pero aun así le suministraron el dinero que necesitaba. También facilito todo el resultado de una combinación de factores, incluyendo la falta de transparencia en la empresa, un entramado institucional débil y el abuso de consultoras y bancos. La no obligatoriedad de acreditar la liquidez de las empresas italianas también jugó un papel importante en el fraude. Las fechas clave en la caída de Parmalat desde el noviembre de 2003 hasta abril de 2004 incluyen:
7 de noviembre: El regulador italiano Consob solicita a Parmalat que clarifique sus cuentas, lo que provoca una tendencia bajista en la cotización de sus valores.
10 de noviembre: Se menciona por primera vez la existencia de una inversión de 500 millones de euros en el Fondo Epicurum, con sede en las Islas Caimán.
11 de noviembre: los interventores de cuentas ponen en duda la existencia de la inversión en Epicurum y Standard & Poor's reduce la calificación de los títulos de Parmalat. El precio de las acciones se desploma y se declara la "absoluta exactitud" de sus estados financieros.
12 de noviembre: Cede a las presiones de los inversores y anuncia que liquidará su inversión en Epicurum.
14 de noviembre: Alberto Ferraris dimite como director financiero y es reemplazado por Luciano del Soldato, la empresa informa de deudas por un valor de 604 mil millones de euros y tesorería y otros activos a corto plazo por 422 mil millones de euros.
8 de diciembre: La compañía admite que no ha podido liquidar la inversión en Epicurum debido a "dificultades en el proceso de liquidación".
9 de diciembre: Incumple la fecha límite para pagar Eurobonos por valor de 150 millones de euros y Luciano del Soldato dimite. El Consejo contrata a Enrico Bondi para liderar un plan de reestructuración y Standard & Poor's rebaja la calificación de los bonos a "bonos basura".
10 de diciembre: Standard & Poor's rebaja la calificación de nuevo y menciona el "claro riesgo de suspensión de pagos". Calisto Tanzi y su hijo viajan a Nueva York para tratar de vender la empresa.
12 de diciembre: Se paga los 150 millones de euros en Eurobonos, cuatro días después de la fecha límite.
24 de diciembre: Solicita la protección de la ley italiana de quiebras.
29 de diciembre de 2003: La SEC comienza una investigación sobre “uno de los más grandes y descarados fraudes en la historia”.
30 de diciembre de 2003: Tanzi admite que del total de activos que figuran en la contabilidad, “faltan” 8 mil millones de euros. Admite haber desviado 500 millones a compañías pertenecientes a la familia.
31 de diciembre de 2003: Son arrestados siete ejecutivos más.
3 de enero de 2004. Las autoridades italiana y americana investigan conjuntamente las operaciones en el mercado financiero americano.
8 de enero de 2004: Las autoridades de Luxemburgo comienzan a investigar un posible blanqueo de dinero vinculado a Parmalat.
15 de enero de 2004: El regulador alemán, AFM, también comienza a investigar, pues sospecha que ciertas emisiones de bonos no han sido registradas.
20 de enero de 2004: El Bank of America afirma definitivamente que la cuenta de 7,7 billones de euros no existe ni existió nunca.
21 de enero de 2004: Los administradores encargados de inspeccionar las actividades en las Islas Caimán presentan la solicitud de bancarrota.
23 de enero de 2004: Alessandro Bassi, asistente personal de Luciano Del Soldato, se suicida, arrojándose desde un puente.
26 de enero de 2004: Price Waterhouse & Coopers anuncia que la deuda global de Parmalat es de 17 mil millones de dólares, y que se inflaron sus ingresos en más de 5 veces su valor real.
2 de febrero de 2004: El gobierno italiano elabora un proyecto de ley para evitar desastres financieros como el de Parmalat.
El escándalo de Parmalat tuvo un gran impacto en la confianza del público en la empresa y llevó a una reorganización y una disminución en su alcance y tamaño. Actualmente, sigue siendo una empresa importante en el sector alimentario, aunque ha sufrido cambios significativos desde el escándalo de 2003. Este escándalo contable fue uno de los más graves de Europa y fue comparado en magnitud con el de ENRON. Como resultado, el ex primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, ordenó la aprobación de una legislación similar a la Ley de Bancarrota de Estados Unidos. Además, la Unión Europea propuso reforzar el papel de las comisiones de auditoría de las empresas para evitar futuros casos similares.
Calisto Tanzi, fue condenado a 17 años y 5 meses de prisión por manipulación de mercado, quiebra fraudulenta y otros cargos en 2011. En 2008, había sido condenado a 10 años de cárcel en primera instancia. Debido a su edad avanzada y su estado de salud, se le concedió arresto domiciliario, que cumplió hasta su muerte en 2022. Falleció el pasado 1 de enero de 2022 a los 83 años de edad en Parma, Italia, Su muerte fue anunciada por medios locales.
Tras el escándalo, se reorganizó y se dividió en varias empresas, y la mayoría de sus activos fueron vendidos. Actualmente, sigue siendo una empresa importante en el sector alimentario, aunque su alcance y tamaño han disminuido desde sus años de mayor éxito.
El escándalo de Parmalat nos demuestra que la falta de transparencia y la complejidad de las estructuras empresariales tipo "holding" dificultan la supervisión y el buen gobierno corporativo en cualquier grupo empresarial, sea nacional o internacional. A pesar de que Italia tiene regulaciones estrictas en materia de contabilidad y cuenta con un regulador eficiente y poderoso, este caso muestra que las regulaciones y sanciones no son suficientes para evitar fraudes. Es necesario contar con administradores, contables y auditores éticos y aplicar sanciones disuasorias para prevenir fraudes en el futuro. Aunque se han propuesto mejoras en la regulación y en los controles internos para mejorar la información financiera, siempre existirá el riesgo de que se produzcan fraudes similares en el futuro.


Sobre el autor
Mtro. Adrián Alfonso Paredes Santana
Licenciado en Contaduría Pública y Abogado por la Universidad de Guadalajara, Maestro en Impuestos por Instituto de Especialización para Ejecutivos (IEE), Socio de las firmas PVE Consultores y ASMX Solutions
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