Consideraciones sobre las superestructuras de compliance
La confusión entre modelos genéricos y específicos de cumplimiento es común en el ámbito del Compliance

En la dinámica del mundo empresarial actual, la implementación de programas de cumplimiento se ha vuelto esencial para garantizar la operación ética y legal de las organizaciones. Pero, en medio de los debates, un equívoco frecuente emerge: la confusión entre modelos específicos y genéricos de cumplimiento.
Vamos un paso a la vez, un modelo específico se aplica a un bloque particular de obligaciones, ya sea desde un enfoque técnico o sectorial. Los estándares o marcos regulatorio establecen pautas para modelos de gestión en ámbitos especiales como es el cuidado del medio ambiente, el respecto a la privacidad, el derecho de la competencia y la responsabilidad penal de la personas jurídica, entre otros. Incluso, cómo sabemos, existen algunos que se especializan en áreas como la prevención del anti-soborno.
En contraste, los genéricos de cumplimiento se convierten en superestructuras que coordinan diversas obligaciones aplicables a una organización. Estos permiten la coherencia y la sinergia entre sistemas específicos, lo que se traduce en una visión de conjunto que facilita la gestión de riesgos de manera uniforme.
Ahora, pasamos a las superestructuras de Compliance, las cuales se basan en modelos genéricos, debido a que ofrecen un más amplio espectro de múltiples normas o marcos regulatorios específicos. Esto se aplica tanto en la prevención como en la detección de incumplimientos, proporcionando la base para la formación integral de aprendizaje que abarcan todas las áreas de una organización. Además, permiten el desarrollo de políticas y procedimientos uniformes, en lugar de acciones aisladas y desarticuladas propiciadas por la existencia de diversos modelos específicos de compliance dentro de una misma entidad.
Las grandes organizaciones comprenden la importancia de estructurar su formación de manera integral, evitando la improvisación y transmitiendo una imagen de coherencia a todos sus colaboradores, sin importar el cargo que ocupen. Si bien los modelos de cumplimiento específicos no siempre necesitan estar integrados en una superestructura, no excluye que se encuentre dentro de una coordinación para lograr una gestión de riesgos más eficiente. Lo que trae una mejora en la efectividad de los programas de cumplimiento y garantiza la coherencia en la implementación de diversas obligaciones.
Las organizaciones familiarizadas con una gestión fragmentada de áreas de cumplimiento reconocen los desafíos que implica alinear a profesionales destacados en sus campos respectivos. Estos individuos a menudo muestran resistencia hacia cambios colaborativos y, especialmente, hacia una supervisión por parte de alguien aparentemente ajeno a su especialización. Estas circunstancias subrayan la importancia de abordar el desarrollo de superestructuras de Compliance con una estrategia educativa previa. La labor educativa no debe subestimarse, ya puede ser un factor que desmotiva al personal por posibles malentendidos siendo perjudicial para cualquier organización.
Es esencial que todos comprendan que un órgano colectivo de Compliance no reemplaza la necesidad individual de los distintos modelos de gestión, ni a sus líderes respectivos. Más bien, busca establecer conexiones conjunta para alcanzar objetivos comunes, en beneficio tanto de los individuos como de la organización. Recordemos que no es una dificultad técnica, se trata simplemente de la gestión de personas. Por lo que es recomendable inicialmente crear un órgano de Compliance que incluya a las personas involucradas en los modelos específicos pero de forma gradual y escalable. Así, de manera ordenada se puede buscar en consenso encontrar el o los mejores caminos para consolidar su operación en la parte genérica, dejando la libertad en cada uno de los modelos especiales.
Es un gran reto alcanzar la implementación de una superestructura, pero con las anteriores especificaciones que eliminen la confusión entre modelos genéricos y específicos, disminuyendo los posibles malentendidos en el ámbito del Compliance. La coordinación entre ambas modalidades es clave para lograr una gestión eficiente de riesgos. Las superestructuras basadas en modelos genéricos, brindan una visión integral que trasciende los sistemas específicos, permitiendo una mayor eficacia en la prevención de irregularidades. El entendimiento claro de estos conceptos es esencial para garantizar un cumplimiento uniforme en todas las áreas e integrantes de una organización.


Sobre el autor
Mtro. Adrián Alfonso Paredes Santana
Licenciado en Contaduría Pública y Abogado por la Universidad de Guadalajara, Maestro en Impuestos por Instituto de Especialización para Ejecutivos (IEE), Socio de las firmas PVE Consultores y ASMX Solutions
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