La odisea del jurista vendedor

Hoy me veo y pienso, soy un iluso que pensaba que al ser abogado me convertiría en un vendedor habilidoso capaz de persuadir a cualquiera para que contrate mis servicios. Pero aquí estoy, enfrentándome a una realidad que muchos vivimos, sólo somos personas lidiando con los desafíos que conlleva vender con objetividad y franqueza.
Vender servicios jurídicos, dicen, es un arte en sí mismo. Sin lugar a dudas, es una habilidad que debemos desarrollar. A diferencia de vender bienes tangibles, no puedo simplemente envolver mis habilidades legales en un brillante papel de regalo para ser atractivo o asegurara el cierre de la venta, o que su apariencia haga llegar clientes rendidos ante mi presentación. No, en este negocio, se debe ser franco y claro, el cliente busca resultados reales, no solo palabras bonitas. No obstante, sigo sin entender como muchos merolicos convencen con sus astucias vendiendo humo.
El desafío número uno: la existencia de una gran oferta de prestadores de servicios. Muchos de estos prometen ser los mejores, los más eficientes, los más brillantes, incluso garantizando el éxito al cien por ciento. ¡Bah! ¿Cómo puedo competir con eso? Soy solo un abogado tratando de hacer honesto en las posibilidades y permitirme ni una pisca de engaño en los posibles resultados o escenarios.
Segundo desafío, la desconfianza, la mayoría de las personas miran a los abogados como si fuéramos rapaces esperando devorarlos vivos, en algunos casos es posible que así sea. Claro, no puedo culparlos, después de todo, la reputación de algunos colegas no ha sido precisamente impecable. Pero, ¿qué puedo hacer para demostrar mi honestidad y transparencia? Ah, sí, aquí viene mi sonrisa más encantadora.
Esta pequeña reflexión, es siempre mi preparación antes de una reunión con algún prospecto, sabiendo a lo que me enfrento, y sosteniéndome en lo que ofrezco como profesionista, debo recordar que la honestidad es mi mejor aliada. No puedo prometer resultados milagrosos o soluciones instantáneas. Soy un abogado, no un mago. Mi responsabilidad es ser realista y objetivo en el problema del cliente, ofrecer mi conocimiento y esfuerzo para abordar sus asuntos legales de la mejor manera posible.
Así que, aquí estoy, aceptando que no soy un superhéroe ni un persuasivo vendedor de sueños. Soy un abogado que trabaja duro, que se esfuerza por brindar un servicio de calidad y que, sobre todo, es honesto con sus clientes. Tal vez no tenga una legión de clientes desesperados golpeando mi puerta, pero al menos puedo dormir tranquilo sabiendo que soy fiel a mí mismo y a mis principios.
Entonces, sí, puedo seguir adelante con la frente en alto, sabiendo que no soy perfecto, pero que soy un profesional honrado y confiable. Y si eso significa enfrentar las dificultades de vender servicios jurídicos, entonces que así sea. Porque, al final del día, lo que importa no es cuántos clientes tengo, sino cómo los trato y qué puedo ofrecerles de manera realista y honesta. Así que, aquí voy, listo para enfrentar lo que sea con mi mejor sonrisa y mi integridad intacta.


Sobre el autor
Mtro. Adrián Alfonso Paredes Santana
Licenciado en Contaduría Pública y Abogado por la Universidad de Guadalajara, Maestro en Impuestos por Instituto de Especialización para Ejecutivos (IEE), Socio de las firmas PVE Consultores y ASMX Solutions
Compartir este análisis
Texto listo con título, sinopsis y liga. LinkedIn no muestra la sinopsis por sí solo: pégala en el post.
Sigue leyendo



