El fake-compliance: la simulación del cumplimiento
El aparentar ser un buen ciudadano corporativo es lo que importa para muchas entidades, lo que contraría la única finalidad del auténtico compliance

El contar con un Compliance correctamente implementado debe ser la aspiración de cualquier tipo de entidad, sea gubernamental o privada, con fines o sin fines de lucro, y siempre guardad la debida proporcionalidad de su conformación respecto al tamaño dela organización. Cuando se tiene este tipo de se bases empresariales a abona al sostenimiento de una entidad, pues tiende naturalmente a reducir los riesgos dentro de sus actividades.
Así, en nuestro país como en la mayoría la adopción de los Compliance Programs como parte del reconocimiento de la cultura de cumplimiento en las compañías es una gran tendencia. En paréntesis, existen algunos profesionistas que consideran que debido a su existencia en una sociedad se está ante un blindaje a la responsabilidad penal, algo que en lo personal lo considero como un comentario fuera de su contexto natural, pues tomando en cuenta que basta que se cumpla con lo debido para que no suceda ninguna responsabilidad.
Una realidad es, la mayoría de países que han adoptado la “responsabilidad penal de las personas jurídicas” aplauden cuando una anuncia o se presente como empresa de cumplimiento, y conforme su número incrementa es una cuestión cada vez más notoria que los gobiernos sean más tolerantes; sin embargo, muestran toda su fuerza cuando alguna de éstas entidades de “compliance” incurra en alguna situación irregular de gran tamaño, y es cuando ese compliance pantalla, como le denominan los españoles, muestra su ineficacia y se descargan todas las consecuencia sobre la entidad irresponsable.
En pocas palabras, un fake-compliance es manifestarse o presentarse como una empresa ejemplar que, finalmente no cuenta con programas de cumplimiento o los que tienen son inadecuados, y lo peor, para que al final de cualquier investigación de alguna conducta irregular administrativa o criminal atribuible termine con una responsabilidad penal sobre la persona jurídica. Este fenómeno ocasiona que aumente su gravedad como una conducta reprochable por la sociedad en general.
Sólo debemos recordar que el nivel de sensibilidad social hacia el mundo de los negocios aumenta día con día, lo podemos ver en las posturas de los gobiernos, como ocurre con la SEC (Securities and Exchange Commission) de los Estados Unidos, quien tiene en sus antecedentes y en la actualidad cargos contra funcionarios de empresa cotizadas por emisión de documentos o establecer controles inadecuados, a{un sin tener intenciones delictivas. Por lo tanto, bastará con manifestar de manera falsa en sus programas de cumplimiento, tanto en vigilancia y control para que se consideré un fraude, dejando aún lado las consecuencias de caráter administrativo, civil o penal


Sobre el autor
Mtro. Adrián Alfonso Paredes Santana
Licenciado en Contaduría Pública y Abogado por la Universidad de Guadalajara, Maestro en Impuestos por Instituto de Especialización para Ejecutivos (IEE), Socio de las firmas PVE Consultores y ASMX Solutions
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