Del control a la cultura de la integridad
Es importante entender cómo la moderna aproximación a Compliance prioriza la integridad y la cultura organizacional sobre los métodos de control tradicionales

En el ámbito del compliance, estamos presenciando una evolución significativa en la forma de entender y gestionar los riesgos. Tradicionalmente, las estrategias se han centrado en establecer controles rigurosos, junto con procedimientos detallados destinados a prevenir infracciones normativas. Sin embargo, las tendencias más recientes en esta disciplina sugieren un enfoque más holístico, que va más allá de los simples controles, ahora se pretende adentrar en la esfera del comportamiento humano y la cultura organizacional.
"El compliance moderno busca más influir en la cultura y comportamiento humano que en meros controles estructurados."
Este cambio paradigmático hacia un compliance basado en la integridad no solo reconoce la importancia de las regulaciones, así como de los controles, sino que también enfatiza la necesidad de una cultura organizacional que promueva valores éticos para concientizar sobre la responsabilidad personal. Este enfoque se distancia del modelo tradicional que percibe el compliance como una serie de casillas a marcar, y se orienta hacia un modelo que busca generar un impacto positivo y duradero en la conducta de los individuos dentro de la organización.
Una de las razones de este cambio es el reconocimiento de que las medidas de control por sí solas son insuficientes para prevenir incidentes de non-compliance, o de los fake compliance. Históricamente, cuando ocurren incidentes, la retrospectiva tiende a destacar las fallas de vigilancia y control como obvias y simples. Este fenómeno, conocido como "sesgo retrospectivo", implica que una vez que un evento ha ocurrido, parece sencillo ver cómo se podría haber evitado, lo que a menudo lleva a críticas sobre la torpeza o irresponsabilidad de los involucrados.
Además, el enfoque moderno reconoce que la efectividad de cualquier programa depende en gran medida de la disposición y la capacidad de las personas para adherirse a los principios éticos con la finalidad de cumplir con las políticas internas. Esto se alinea con el concepto de que el comportamiento humano no se modifica únicamente mediante la imposición de reglas, sino también a través de la creación de un entorno en el que los valores éticos sean promovidos, respaldados por todos los niveles de la organización.
En este contexto, los programas de compliance efectivos son aquellos que son capaces de integrar plenamente los controles internos con iniciativas que fomenten una cultura de integridad. Esto implica no solo establecer un marco normativo claro, sino también desarrollar programas de capacitación y sensibilización que ayuden a los empleados a entender no solo qué comportamientos son esperados, sino por qué son importantes.
"La percepción de las soluciones obvias después de un incidente refleja la complejidad subyacente en la prevención efectiva en Compliance."
La implementación de procedimientos rápidos y efectivos, incluyendo los de emergencia, se vuelve determinante en este nuevo modelo. Estos procedimientos no solo deben ser capaces de responder rápidamente a incidentes, sino también de mitigar el impacto potencial de esos incidentes antes de que se consoliden percepciones negativas sobre la organización. La gestión de las crisis, por tanto, debe ser ágil y adaptable, reflejando la dinámica cambiante de las organizaciones modernas en sus entornos operativos.
En conclusión, la aproximación moderna al compliance representa un enfoque más integrado y humano hacia la gestión de riesgos. Esta dirección no solo busca cumplir con la letra de la ley, sino también cultivar un espíritu de integridad que pueda guiar la conducta de los individuos incluso en ausencia de supervisión directa. Este paradigma no sólo es más efectivo en prevenir incidentes de non-compliance, sino que también contribuye a la creación de organizaciones más éticas con gran posibilidad de ser sostenibles.


Sobre el autor
Mtro. Adrián Alfonso Paredes Santana
Licenciado en Contaduría Pública y Abogado por la Universidad de Guadalajara, Maestro en Impuestos por Instituto de Especialización para Ejecutivos (IEE), Socio de las firmas PVE Consultores y ASMX Solutions
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