Reflexión sobre la fábula del tigre: no discutas con burros
La historia nos recuerda que no todas las discusiones merecen nuestra atención ni deben ocupar nuestro tiempo precioso
Es una fábula simple como cualquier otra con un gran mensaje, es más bien una lección para ponerla en práctica todo el tiempo, aplicable a todos los aspectos que nos rodean para poder vivir con tranquilidad. Más o menos, así va la narrativa:
El Burro le dijo al Tigre: – ¡El pasto es azul!
El Tigre respondió: – ¡No!, el pasto es verde.
Así comenzó la discusión, y los dos decidieron someterlo a otro animal más inteligente, para ello concurrieron ante el León. Ya antes de llegar al claro, donde se encontraba sentado, el Burro empezó a gritar: – ¡Su Alteza!, ¿es cierto que el pasto es azul?
El León plácidamente respondió: – ¡Cierto!, el pasto es azul.
El Burro se apresuró y continuó: – El Tigre no está de acuerdo con eso y me contradice, por favor, castígalo.
El León entonces declaró: – ¡El Tigre será castigado con 5 años de silencio!.
Ante esa sentencia el Burro saltó alegremente y siguió su camino, repitiendo: – El pasto es azul…
El Tigre resignado aceptó su castigo, pero antes le preguntó al León: – Su Majestad, ¿por qué me ha castigado?, después de todo, el pasto es verde.
El León de nueva cuenta plácidamente respondió: – De hecho, el pasto es verde.
El Tigre con gran asombro preguntó: – Entonces, ¿por qué me castigas?
El León respondió: – Eso no tiene nada que ver con la pregunta del que color es el pasto. El castigo se debe a que no es posible que un felino tan valiente e inteligente como tú, pierda tiempo discutiendo con un Burro, y encima, vengan a molestarme a mí con esa pregunta.
La fábula del burro y el tigre nos narra una historia aparentemente simple, pero con una lección de vida profunda y aplicable a muchos aspectos de nuestras vidas. En el corazón de esta historia se encuentra un mensaje fundamental: elegir nuestras batallas con sabiduría.
Imagina a ese burro obstinado y al tigre valiente, ambos comprometidos en una discusión inútil sobre el color del pasto. El burro, terco en su creencia, busca la aprobación del león, el Rey de la Selva. Pero, en lugar de obtener la confirmación de su perspectiva errónea, el león reconoce la realidad: que el pasto es, de hecho, verde.
La moraleja de esta fábula es clara: no debemos perder tiempo y energía discutiendo con aquellos que no son capaces de comprender, de aquellos que son como burros en su terquedad. En lugar de buscar validación externa o intentar cambiar la mente de quienes son obstinados en su perspectiva, a menudo es más sabio seguir adelante y centrarse en lo que realmente importa.
La historia nos recuerda que no todas las discusiones merecen nuestra atención ni deben ocupar nuestro tiempo precioso. Nos enseña a ser selectivos en nuestras batallas. Debemos reservar nuestra energía para asuntos que realmente importan, donde podamos lograr un impacto positivo y constructivo. En lugar de perder tiempo discutiendo con burros tercos, debemos concentrarnos en encontrar soluciones, enriquecernos con el aprendizaje y rodearnos de personas que valoren el diálogo.
Así que, la próxima vez que te encuentres en una discusión que parece no tener fin, recuerda ésta fábula y vive en paz.


Sobre el autor
Mtro. Adrián Alfonso Paredes Santana
Licenciado en Contaduría Pública y Abogado por la Universidad de Guadalajara, Maestro en Impuestos por Instituto de Especialización para Ejecutivos (IEE), Socio de las firmas PVE Consultores y ASMX Solutions
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