Lehman Brothers: El detonador de una gran crisis
Actuó como vendedor de un sistema financiero que se desangraba y, cuando se declaró en quiebra, la herida empezó a brotar

Durante más de 150 años, la empresa Lehman Brothers ha sido un actor importante en el mercado financiero mundial. Fundada en 1844 por Henry Lehman y a la que luego se unieron sus dos hermanos Emanuel y Mayer en 1847 y 1850 respectivamente, originalmente se dedicaba originalmente al negocio del paño antes de diversificarse en los mercados del algodón, el café, el ferrocarril y el tabaco.
Después de sobrevivir a la Guerra Civil estadounidense, lo que la convirtió en una de las dos únicas grandes empresas que pudieron superar un periodo tan tumultuoso de la historia de ese país. Esto les permitió convertirse en una de las empresas de comercio de algodón más importantes de Alabama en aquellos tiempos, y además, fueron quienes le dieron nacimiento en el mercado financiero también durante esta época. Aunque su éxito inicial se debió al comercio de telas y, más tarde, de algodón en bruto, no tardaron en darse cuenta de que se podía ganar dinero en otros sectores. Al darse cuenta de ello, se diversificaron en los mercados del café y el ferrocarril, así como en el del tabaco, lo que contribuyó a consolidar su lugar entre otras empresas líderes durante muchos años.
Innovación y expansión en Nueva York en el año de 1870, lo que contribuyó a ampliar su influencia tanto en los mercados nacionales como en los internacionales. Este traslado también coincidió con un cambio de enfoque, que pasó del comercio de materias primas a la banca de inversión, lo que contribuyó a impulsar aún más su crecimiento. Además, empezaron a ofrecer servicios como la suscripción de nuevas emisiones y la asistencia en operaciones de fusiones y adquisiciones. Fue un poderoso ejemplo de lo que puede ocurrir cuando te mantienes fiel a tus raíces empresariales a pesar de los obstáculos que puedan surgir en el camino.
En 1933 se promulgó la Ley Glass-Steagall durante la administración del presidente Franklin D. Roosevelt con el objetivo de proteger a los depositantes de los bancos y asegurar la estabilidad del sistema financiero estadounidense. Esta ley establecía una separación clara entre las actividades de los bancos comerciales, que se dedicaban principalmente a prestar dinero y las actividades de los bancos de inversión, que se ocupaban principalmente de asesorar en el proceso de emisión de acciones y otros valores. La ley establecía además un límite en la cantidad de dinero que los bancos comerciales podían prestar a una sola persona o corporación. La Ley Glass-Steagall fue eliminada parcialmente en la década de 1980 durante la administración del presidente Ronald Reagan, y finalmente fue eliminada completamente en 1999 durante la administración del presidente Bill Clinton con la aprobación de la Ley Gramm-Leach-Bliley. Esta eliminación permitió a los bancos comerciales y de inversión fusionarse y ofrecer una amplia gama de servicios financieros, lo que se conoció como "bancos universales". En los años 1990, Lehman Bothers estaba atravesando algunas dificultades financieras, por lo que se asociaron con American Express y subdividirse en varias entidades agrupadas con otras empresas, se convirtió en Shearson Lehman / American Express y EF Hutton & Co, unidas más tarde como Shearson Lehman Hutton Inc. Una década después, se desvinculó todas y comenzó a dotarse de autonomía económica, surgiendo formalmente como Lehman Brothers Holding Inc. Antes de analizar cómo ésta quiebra sirvió de chispa que desencadenó la Gran Recesión, es importante comprender lo que ya estaba ocurriendo antes, la burbuja inmobiliaria -impulsada por los préstamos hipotecarios de alto riesgo- llevaba creciendo desde 1998. Era el cuarto banco de inversión más grande del país vecino, contaba con 680 millones de dólares antes de irse a la quiebra.
En lo que respecta a la contabilidad, dónde se esconden y preparar los grandes fraudes, se le acusó de haber manipulado sus estados financieros para ocultar la realidad de su situación financiera. Una de las prácticas contables que se le ha atribuido fue el uso de vehículos financieros conocidos como Repo 105 para ocultar la deuda en sus balances. Estos vehículos consistían en la venta temporal de activos financieros a un precio superior al que los había comprado, lo que permitía reducir artificialmente su deuda en el balance. También se le ha acusado de haber utilizado técnicas de "maquillaje" contable para ocultar la realidad de su situación financiera. Por ejemplo, señalo de haber utilizado una técnica llamada window dressing que consiste en presentar los estados financieros de forma que refleje una situación financiera más favorable de la que realmente es. Esta práctica se suele utilizar al cierre de un ejercicio fiscal, para que los estados financieros presenten una mejor imagen ante inversionistas y a otros interesados, de esta manera ocultó su realidad.
La principal herramienta contable empleada para maquillar su estado financiero fue
Repo 105, la que consistían en repos sustancialmente idénticos al resto de operaciones de repo que llevaba a cabo. Estas operaciones se realizaban con la misma documentación, eran una especie de espejos, los mismos activos de garantía y las mismas contrapartes que el resto de repos. El nombre de Repo 105 se debía porque por cada 100 dólares de caja recibidos el banco entregaba 105 dólares de activos financieros en garantía. Estas operaciones únicamente podían llevarse a cabo con el efecto de reducir el apalancamiento contable, pues es imposible que tuviera otro fin. Sus propios empleados mencionaron que el Repo 105 no era más que un truco contable accounting gimmick, el detallado informe de Anton Valukas sobre la actuación del banco de inversión americano Lehman Brothers (véase especialmente el resumen en el volumen 3, pgs. 732-750) reveló la semana pasada que, varios trimestres antes de entrar en crisis, el banco ocultó deudas, contabilizando como ventas de activos lo que eran en realidad "ventas con pacto de recompra. Lo que agravó este tema fue la opacidad con la que se conducía respecto estas obligaciones en sus registros contables y sus sustentos, pues en las notas a los estados financieros consolidadas se afirmaba que todas las operaciones de cesiones temporales de título eran reconocida como una financiación garantizada, por lo que cualquier inversionista no podría darse una idea de la situación financiera.
Realizó grandes y arriesgadas inversiones en el sector inmobiliario, concediendo hipotecas subprime y una gran cantidad de créditos a particulares que resultaron ser poco rentables y de difícil paga. En 2007, la entidad enfrentaba pérdidas de 2.800 millones de dólares y una caída del 95% en su valor en bolsa justo antes de su quiebra. Aunque su compra podría haberla salvado de la ruina, esto no llegó a suceder. Incluso, dos días antes el presidente del Banco de la Reserva Federal de Nueva York convocó una reunión para discutir sobre el futuro de la compañía, a fin de intentar una maniobra de rescate como una liquidación de activos o venta, pero dos días después, ¡sabemos la historia de lo que ocurrió!
Cuando su bancarrota era inevitable, la mayoría de las entidades financieras y bancarias subestimaron su impacto, a pesar de que muchas habían quebrado antes debido a la crisis de las hipotecas subprime. Lehman Brothers aún manejaba activos por valor de 63.000 millones de dólares antes de su quiebra, lo que provocó el colapso de la bolsa de valores de Nueva York, registrando la peor caída en un sólo día de la historia. Además de derrumbar los mercados financieros americanos, ésta quiebra fue un efecto dominó en el resto del mundo, provocando una recesión en los mercados que puso en gran peligro la actividad financiera.
A pesar de ser una banca bien posicionada en su momento, no se destacó tanto por las contribuciones a los clientes como por la dimensión del fracaso que la llevó a la quiebra. Los bancos habían estado concediendo hipotecas de alto riesgo a personas con mala calificación crediticia que no podían optar a hipotecas tradicionales a tipos de interés bajos. Mientras los precios de la vivienda siguieran subiendo, estos préstamos de alto riesgo parecían una buena inversión, pero cuando los precios de la vivienda empezaron a bajar en 2007, los prestatarios empezaron a dejar de pagar sus hipotecas, lo que provocó enormes pérdidas tanto a los bancos como a los inversionistas.
En definitiva, fueron muchas las entidades bancarias y financieras que, con la intención de hacerse de más utilidades y beneficios, realizaron durante muchos años prácticas ilegales, o cuando menos sumamente cuestionables que llevaron a la desestabilización del sistema económico mundial. Tenía demasiadas filiales y otras entidades creadas para cumplir determinadas actividades en su grupo empresarial, ese complejo entramado le permitía vender a inversionistas los créditos inmobiliarios morosos, pero como te imaginarás, lógicamente no pasó mucho tiempo para que esta operación tuviera sus consecuencias. Es en ese año cuando se ve gravemente afectada por la crisis financiera como resultado de la comercialización de créditos e hipotecas subprime o, mejor conocidos en el medio como bonos basura. Gracias a estos productos financieros, el banco acumuló importantes pérdidas a lo largo del año siguiente. Asimismo, en apenas un trimestre perdió el 73% de su valor bursátil.
Abandonado a su propia suerte, se declaró en bancarrota a las siete de la mañana, el día 15 de septiembre de 2008, con 430.000 millones de dólares en pasivos, actuó como vendedor de un sistema financiero que se desangraba y, cuando se declaró en quiebra, la herida empezó a brotar. Tras su quiebra, que conmocionó a los mercados, otras instituciones bancarias también se vieron gravemente afectadas por problemas de liquidez y no pudieron pagar a sus acreedores ni abrir sus puertas al negocio. Esta crisis financiera hizo desaparecer miles de millones de dólares de los mercados de todo el mundo y provocó el cierre de empresas y un fuerte aumento del desempleo como consecuencia del recorte de gastos de todo tipo de negocios mediante el despido de trabajadores en todos los sectores.
Curiosamente, la caída de Bear Stearns contribuyó a la inminente quiebra de Lehman Brothers, el quinto banco de inversión de Estados Unidos, tenía una situación financiera igualmente precaria ambas instituciones. En marzo de 2008, Bear Stearns se encontraba al borde de la suspensión de pagos, ya que nadie quería prestarle dinero. Para evitar una quiebra descontrolada que pondría en peligro a la competencia, el secretario de Estado del Tesoro de Estados Unidos, Henry "Hank" Paulson, buscó una solución corporativa que incluyera garantías con dinero público para asegurar la operación.
Ante la crisis financiera que se presentaba, los mercados tomaron medidas para rescatar a los bancos y aumentar la liquidez, como la reducción de la tasa de interés y el control de la inflación para evitar que otras entidades bancarias siguieran. Sin embargo, los bancos más poderosos que tuvieron alguna responsabilidad en la crisis fueron las menos afectadas por sus acciones, mientras que los ciudadanos comunes resultaron perjudicados y empobrecidos. Los gobiernos trataron de evitar otro colapso financiero y eligieron salvar a los bancos más importantes, aplicando medidas de recesión y recortes para compensar el costo del rescate. Esto tuvo un impacto negativo en los países menos solventes de Europa, que tuvieron que recurrir al rescate del Banco Central Europeo para salir de la recesión.
La deuda generada por los bancos fue transferida a los gobiernos, que adoptaron medidas de austeridad que afectaron a la sanidad, la educación y otros sectores. En Estados Unidos y Europa, los gobiernos se apresuraron a rescatar a los bancos en problemas, a costa de los contribuyentes. Reunidos en el G20, reconocieron la necesidad de apoyar a la economía global y acordaron una serie de política para estimular el crecimiento.
La quiebra de Lehman Brothers marcó un punto de inflexión en la historia: tras más de 10 años de crecimiento económico impulsado en gran medida por las arriesgadas hipotecas concedidas por bancos, se produjo el desastre cuando dejaron de poder pagar sus deudas y se declararon en quiebra. Aunque este acontecimiento no causó la Gran Recesión por sí solo -se había predicho mucho antes-, sin duda actuó como un catalizador que provocó toda su fuerza mucho antes de lo que nadie esperaba. Sirve como importante recordatorio de que incluso los sistemas financieros aparentemente estables son vulnerables si se vuelven demasiado dependientes de formas de financiación más arriesgadas, como las hipotecas de alto riesgo.


Sobre el autor
Mtro. Adrián Alfonso Paredes Santana
Licenciado en Contaduría Pública y Abogado por la Universidad de Guadalajara, Maestro en Impuestos por Instituto de Especialización para Ejecutivos (IEE), Socio de las firmas PVE Consultores y ASMX Solutions
Compartir este análisis
Texto listo con título, sinopsis y liga. LinkedIn no muestra la sinopsis por sí solo: pégala en el post.
Sigue leyendo



