La permanencia del error en un sistema de compliance
La aceptación del error humano dentro del Compliance, analizando cómo esta inevitabilidad afecta la eficacia de los controles internos

El concepto de que cometer errores es inherente a la naturaleza humana permea ampliamente tanto nuestra vida cotidiana como el sistema legal, lo que no solo nos recuerda nuestra inherente falibilidad de un ser propenso a equivocarse, sino que, también se replica estructuralmente en los sistemas diseñados para manejar errores, incluidos los programas de cumplimiento. Ahora, no olvidemos que, mientras que un error inicial puede ser superable, su repetición debido a la falta de correcciones adecuadas señala una falla más significativa y profunda.
Los sistemas de Compliance, regulados por entidades como la US Sentencing Commission, son diseñados con la premisa de que el error es una posibilidad. Sin embargo, estos sistemas también están sujetos a evaluaciones de eficacia, donde la repetición de fallos puede ser interpretada como evidencia de inadecuación. La Comisión indica que equívocos esporádicos en un programa de Compliance no necesariamente demuestran su ineficacia, pero una repetición del error si invita a reevaluar los procedimientos y controles establecidos.
"Aunque errar es humano, la persistencia en el error puede transformar un fallo justificable en una deficiencia sistémica."
Un aspecto fundamental en la gestión de Compliance es el reconocimiento de que la "seguridad absoluta" es una ilusión, o como también lo hemos escuchado, el “riesgo cero no existe”. Como tales, los niveles de aseguramiento en el Compliance se categorizan generalmente desde "seguridad razonable" hasta "seguridad limitada". La seguridad razonable, aceptada ampliamente en prácticas profesionales, no garantiza la ausencia de incumplimientos, pero sí busca minimizar estos hasta un nivel manejable. Es un reconocimiento de que mientras la prevención completa es deseable, en la práctica es inalcanzable, esa es la única verdad buscada en su implementación.
Este enfoque pragmático es esencial no solo para la formulación de políticas y procedimientos de Compliance, sino también para su evaluación y ajuste continuos. Un modelo de cumplimiento efectivo es aquel que puede adaptarse a responder dinámicamente a los errores, aprendiendo de estos para fortalecer los controles.
El error, por lo tanto, debe ser manejado con una mezcla de realismo y rigor, siempre debe haber un equilibrio entre aceptar la naturaleza humana del error y esforzarse por no caer en la complacencia, entendiendo que la mejora continua es esencial para la eficacia a largo plazo de cualquier sistema de Compliance.
Es importante que las organizaciones adopten una postura de aprendizaje y adaptabilidad frente a los errores, en lugar de percibir cada fallo como un fracaso categórico, deberíamos verlos como oportunidades para fortalecer nuestros sistemas y procesos. Esto no solo es para el desarrollo de prácticas más robustas, sino también para fomentar una cultura organizacional que valore la transparencia y la mejora continua.
"El desafío de los modelos de Compliance no reside en eliminar el error, sino en mitigar su recurrencia y mejorar continuamente."
En conclusión, la humanidad del error es un componente ineludible de cualquier sistema jurídico o de Compliance. Nuestra tarea es simple, no es erradicar el error completamente, sino gestionarlo de manera efectiva para minimizar su impacto, aprendiendo de cada experiencia para evitar su repetición. Así, aunque errar es humano, lo esencial es responder de manera reflexiva y sistemática, para no caer en la persistencia en el error.


Sobre el autor
Mtro. Adrián Alfonso Paredes Santana
Licenciado en Contaduría Pública y Abogado por la Universidad de Guadalajara, Maestro en Impuestos por Instituto de Especialización para Ejecutivos (IEE), Socio de las firmas PVE Consultores y ASMX Solutions
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