Siete viejos hábitos en redacción de contratos
Es importante que siempre tengas presente que el mejor contrato es aquel que, una vez firmado, se queda guardado en un cajón

Redactar un contrato es un arte tan delicado como esencial en la práctica legal, se trata de un equilibrio entre claridad, precisión y estrategia, donde cada palabra cuenta y cada cláusula puede tener implicaciones significativas en el negocio que se está regulando. Aquí presento siete hábitos que todo abogado debería considerar al enfrentarse a la tarea de redactar un contrato:
1. Sencillez: La redacción debe ser clara, evitando jergas y tecnicismos innecesarios que puedan confundir o generar ambigüedades.
2. Comprensión recíproca: Asegurarse de que todas las partes comprendan sus derechos y obligaciones, ellos son los que importan.
3. Abordar los conflictos: Si se prevén posibles malentendidos o desacuerdos, es mejor abordarlos y aclararlos desde el principio, sólo así se puede construir una base de confianza.
4. Equilibrio: Buscar siempre un grado de equilibrio entre las obligaciones y beneficios de cada parte, recuerda que lo contrario augura que se convertirá en una fuente de conflictos futuros.
5. No es un mapa de guerra: Evitar redactar cláusulas que sean percibidas como agresivas o injustas, no lo olvides, es una herramienta de colaboración, no de confrontación; si no es así, mejor sugiere no seguir con el negocio.
6. No ser absurdo: No incluir cláusulas innecesarias o redundantes, cada parte debe tener un propósito y un sentido claro.
7. Prepararse para lo inesperado: Siempre es prudente incluir cláusulas que permitan ajustar o terminar el contrato bajo ciertas condiciones, siempre contempla acuerdos para adaptarse a situaciones imprevistas.
Es importante que siempre tengas presente que "el mejor contrato es aquel que, una vez firmado, se queda guardado en un cajón", pues, significa que se ha logrado un acuerdo claro, justo y comprensible que no requiere de constantes consultas o aclaraciones, ni mucho menos ponerlo en las manos de un juez para que resuelva su sentido. Deja la soberbia a un lado, pide a un tercero que lea el contrato, con su mente fresca y externa puede revelar aspectos que uno mismo podría pasar por alto, por lo que llamamos “ceguera de taller”.
Redactar un contrato es mucho más que un ejercicio de redacción legal es un proceso que requiere entender profundamente las necesidades y expectativas de las partes, equilibrar intereses y anticiparse a posibles problemas futuros. Con estos principios en mente, la redacción de contratos puede convertirse en una herramienta poderosa para la resolución y prevención de conflictos, y para el establecimiento de relaciones comerciales y personales sólidas y duraderas.


Sobre el autor
Mtro. Adrián Alfonso Paredes Santana
Licenciado en Contaduría Pública y Abogado por la Universidad de Guadalajara, Maestro en Impuestos por Instituto de Especialización para Ejecutivos (IEE), Socio de las firmas PVE Consultores y ASMX Solutions
Compartir este análisis
Texto listo con título, sinopsis y liga. LinkedIn no muestra la sinopsis por sí solo: pégala en el post.
Sigue leyendo



