La danza del lenguaje en la consultoría
Entendí que dejaba de hablar español, y en cambio, me expresaba con una especie de “contañol” o “abogañol”

A manera de una historia te transmitiré mi andar al comienzo de mi ejercicio profesional, mi gran dificultad de comunicación, y sobre todo, cuándo pretendía hablar con tecnicismos. Con estilo de un cuento: Érase una vez en una ciudad con grandes oportunidades en el mundo de la consultoría de negocios, siendo un joven abogado recién egresado, donde la habilidad para comunicarse efectivamente se consideraba tan importante como el conocimiento de la ley. Sabía que enfrentaba un desafío monumental, pero estaba decidido a salir adelante. Mi mayor dificultad fue y es la comunicación, soy un poco desfavorecido al momento de hablar y al coordinar mis palabras.
Como todos, comencé con una pasión ardiente por la ley y un amor innato por el mundo de la consultoría de negocios. Pero, pronto me di cuenta de que no solo bastaba con conocer la ley, sino también de presentarla de manera que los clientes pudieran entenderla y actuar en consecuencia; entendí que dejaba de hablar español, y en cambio, me expresaba con una especie de “contañol” o “abogañol”.
Mi actual mentor, en aquel entonces, ya era un experimentado consultor de negocios, me aconsejo con las siguientes palabras que quedaron grabadas en mi para siempre: "¡Adrián presta atención!, la comunicación efectiva es la clave del buen servicio de un consultor, es importante que aprendas a hablar y después a dominar el lenguaje, tanto el técnico como el coloquial, pero sobre todo, saber cuándo debes utilizar uno u otro".
Con esas palabras, busqué perfeccionar como hablar, lo cual como mucho me conocen aún no he logrado -¡sigo insistiendo!-, al mismo tiempo me propuse a comprender que el lenguaje técnico era esencial para comunicar resultados ante determinados sujetos como jueces o autoridades; mientras que para los empresarios debía ser claro y preciso en español, pues cuándo lograba explicarme a la perfección aumentaba la confianza sobre mi persona y en mis servicios por parte de cada uno de mis clientes.
A medida que avanzaba, caí en cuenta de que el lenguaje técnico no solo se trataba de utilizar jerga legal, sino que se trataba de traducir conceptos complejos en una narrativa que fluía con naturalidad. En pocas palabras, era el arte de presentar una estructura legal sólida con elegancia.
También entendí en esa época que el mundo de la consultoría iba más allá de los tribunales y los clientes. Había un mundo exterior esperando ser conectado: e2studiantes, prospectos, colegas de otras disciplinas y personas ajenas a la profesión que necesitaban entender lo que hacía.
Fue entonces cuando abracé el lenguaje coloquial. Comprendí que, a veces, era necesario conocer los detalles técnicos para lograr un resultado justo, pero también debía comunicarse con el resto de las partes involucradas. El lenguaje coloquial se convirtió en su puente hacia todos los involucrados o interesados en los servicios.
Aprendí a utilizar el lenguaje técnico cuando era necesario, para presentar soluciones a los clientes con una precisión justa. Pero, también utilizaba el lenguaje coloquial para llegar a otros clientes que necesitaban entender en qué consistía la solución o el problema. Ahora, recordando una cita de Frank Lyman, un poeta que admiro profundamente, siempre he de reflexionar: "El lenguaje habilidoso es el abrelatas de los destinos ocultos, el camino a los altos destinos, y la llave maestra a las situaciones mejoradas".
Hoy, mi querido lector, te invito a seguir estos pasos, que hoy en día sigo aprendiendo. A abrazar la dualidad del lenguaje técnico y coloquial en tu práctica diaria. Invierte tiempo en pulir tus habilidades de comunicación, ser impecable en tus frases. Dedica tiempo a aprender y dominar el arte de la comunicación. Verás cómo se abren puertas y se concretan oportunidades cuando tu voz se convierte en un instrumento maestro en la sinfonía del éxito en la prestación de servicios.
Mi historia es un testimonio, pequeño, pero suficiente para transmitirte la idea, de lo que puedes lograr cuando aprendes a dominar el arte de la comunicación.


Sobre el autor
Mtro. Adrián Alfonso Paredes Santana
Licenciado en Contaduría Pública y Abogado por la Universidad de Guadalajara, Maestro en Impuestos por Instituto de Especialización para Ejecutivos (IEE), Socio de las firmas PVE Consultores y ASMX Solutions
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