Una empresa familiar sin un protocolo familiar
Es una situación nada segura, pasemos a examinar los riesgos y consecuencias de la falta de un protocolo en empresas familiares.

Las empresas familiares, a menudo fundadas en la visión y esfuerzo de un individuo o una familia, enfrentan desafíos únicos a medida que evolucionan y pasan de una generación a otra. La ausencia de un protocolo familiar puede desencadenar una serie de problemas complejos y, en ocasiones, insalvables.
El contenido del protocolo familiar puede ser muy heterogéneo, incluyendo previsiones de carácter jurídico como sin trascendencia jurídica como meras recomendaciones, puede ir desde aspectos como el gobierno corporativo en la empresa familiar, la propiedad, hasta disposiciones relativas a la resolución de conflictos, pasando por cláusulas penales, adhesión al protocolo, código ético, entre otros. Por lo tanto, un aspecto crítico en su gestión es la implementación de un protocolo, cuya ausencia puede desencadenar una serie de problemas complejos y, en ocasiones, insalvables.
Sin un protocolo claro, surge la incertidumbre sobre quién debe asumir la gestión y el control del patrimonio familiar. Esta falta de claridad puede llevar a disputas internas y a una toma de decisiones ineficaz, lo que eventualmente puede perjudicar el rendimiento y la salud financiera de la empresa. La mezcla de asuntos familiares y empresariales sin límites definidos conduce a conflictos. Estos desacuerdos no solo amenazan la estabilidad empresarial, sino que también pueden dañar las relaciones familiares, creando un ambiente de trabajo tenso y disfuncional, como podemos resaltar algunos de estos aspectos negativos:
· Incertidumbre: La ausencia puede generar incertidumbre en aspectos clave como la distribución de dividendos y la incorporación de nuevos miembros familiares, genera incertidumbre a sus integrantes. Esto puede desalentar a las generaciones más jóvenes de unirse a la empresa familiar, poniendo en peligro su continuidad.
· Nombramientos sin valorar la competencia: La tendencia a ocupar puestos clave con miembros de la familia, independientemente de su preparación o habilidades, puede comprometer la calidad de la gestión y llevar a decisiones empresariales inadecuadas.
· Problemas de comunicación: También se puede sufrir de una comunicación deficiente y una toma de decisiones contradictoria, lo que seguramente puede resultar en objetivos confusos, afectando negativamente en la familia, así como en la productividad y los resultados de la empresa.
· Conflictos con el ingreso de no familiares: La incorporación de familiares políticos sin reglas claras puede provocar disputas sobre el grado de su participación y decisión en la empresa, lo que puede resultar en tensiones y conflictos de interés adicionales.
· Riesgo de disolución: En situaciones extremas, la falta de un protocolo puede conducir a la disolución de la empresa familiar, su división o incluso su venta, especialmente en casos de sucesión múltiple.
Es un mecanismo efectivo que apoya el legado familiar y la permanencia del negocio familiar en el tiempo, estos instrumentos son necesarios en la medida que la familia va creciendo y hay más personas involucradas, considerando que cada uno siempre tendrá una perspectiva propia del negocio y opiniones distintas en el desarrollo de los negocios.
En suma, para las empresas familiares no es opción no implementar un protocolo, estamos ante una herramienta básica para el cuidado de la familia y del negocio; así que, desarrollar y adherirse a uno es determinante para el futuro de las siguientes generaciones. No solo proporciona una guía clara para la gestión como para la sucesión, sino que también ayuda a mantener la armonía familiar asegurando la sostenibilidad y el éxito a largo plazo del negocio.


Sobre el autor
Mtro. Adrián Alfonso Paredes Santana
Licenciado en Contaduría Pública y Abogado por la Universidad de Guadalajara, Maestro en Impuestos por Instituto de Especialización para Ejecutivos (IEE), Socio de las firmas PVE Consultores y ASMX Solutions
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