Los Derechos Humanos en y desde la empresa de Compliance
La interacción entre empresas y derechos humanos es innegable, partiendo desde los Principios Rectores de la ONU hasta la aplicación práctica en el país, destacándola como la necesidad de un compromiso efectivo y transparente.

El vínculo entre las empresas y los Derechos Humanos, lejos de ser un tema reciente, ha cobrado relevancia desde la década de los noventa, propulsado por la globalización y el crecimiento exponencial de las actividades económicas a nivel internacional. Este fenómeno ha evidenciado un desfase crítico entre el poder y alcance de las corporaciones y, por otro lado, la capacidad de las instituciones políticas para regular sus impactos negativos. Así, surge la necesidad imperativa de redefinir el papel corporativo en el respeto a estos, marcando el inicio de una era donde la responsabilidad empresarial adquiere una nueva dimensión, tanto en el plano ético como en el legal.
En 2011, el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas adoptó los Principios Rectores sobre las Empresas y los Derechos Humanos, estableciendo un marco global para esta interacción. Estos principios enfatizan la responsabilidad de las empresas de respetarlos mediante el seguimiento de una guía para implementar prácticas que prevengan abusos y violaciones. Además, instauraron el Foro Anual de las Naciones Unidas sobre las Empresas y los Derechos Humanos, un espacio destinado al diálogo entre diversos actores, incluidos gobiernos, empresas y sociedad civil, con el objetivo de promover su aplicación efectiva.
"Las empresas no solo son agentes económicos, sino también sujetos de responsabilidades humanitarias, cuya actuación puede marcar la diferencia en la promoción y protección de los derechos humanos."
En México, la implementación de los Principios Rectores enfrenta desafíos significativos. A pesar de los esfuerzos conjuntos entre el gobierno, el sector empresarial y organizaciones internacionales, persisten violaciones de derechos humanos relacionadas con actividades empresariales, especialmente en sectores como minería, energía, construcción, turismo, entre otros. Estos desafíos se ven exacerbados por problemas de violencia, corrupción y pobreza, lo que subraya la necesidad de una acción más coordinada para garantizar su respeto dentro del ámbito empresarial.
La diligencia debida en Derechos Humanos se presenta como un pilar fundamental en la actuación empresarial responsable, por lo que deben identificar, prevenir y mitigar los riesgos de infracciones en sus operaciones y cadenas de valor. Esto implica un compromiso activo de forma continua de evaluar y abordar los impactos de sus actividades, trascendiendo el mero cumplimiento legal para incorporar una ética de respeto para la promoción de la dignidad humana.
Adoptar medidas efectivas para garantizar la no repetición de violaciones a los derechos humanos constituye otro aspecto crucial. Esto requiere que las empresas implementen políticas internas alineadas con las normativas legales y los principios éticos, asegurando así una cultura de cumplimiento que prevenga futuras transgresiones. La eficacia de estas políticas es primordial, enfocándose en lograr resultados concretos más allá de la mera eficiencia operativa.
La transparencia y el buen gobierno corporativo son esenciales para fomentar una cultura de respeto a los derechos humanos. Esto implica una comunicación efectiva dentro y fuera de la organización, promoviendo el conocimiento y la comprensión de los derechos humanos entre todos los stakeholders. Así, se busca empoderar a los individuos y colectivos, transformando la información en acción para un cambio positivo.
Por lo tanto, las empresas juegan un rol fundamental en la promoción y protección de los derechos humanos. La adopción de los Principios Rectores sobre las Empresas y los Derechos Humanos de la ONU marca un punto de inflexión hacia una responsabilidad empresarial más consciente y comprometida. Sin embargo, la implementación efectiva de estos principios requiere de un cambio cultural profundo, que ponga la dignidad humana en el centro de la actividad empresarial. En este contexto, México enfrenta desafíos significativos, pero también oportunidades para liderar con el ejemplo, demostrando que es posible alinear el éxito económico con el respeto irrestricto a los derechos humanos.
"El compromiso con los derechos humanos dentro del ámbito empresarial no es una opción, sino un mandato ético y legal que exige diligencia, transparencia y un cambio cultural profundo."
¿Qué son los Principios Rectores sobre las Empresas y los Derechos Humanos de la ONU?
Son un conjunto de directrices adoptadas por el Consejo de Derechos Humanos de la ONU en 2011 para prevenir y abordar el impacto de las actividades empresariales en los derechos humanos.
¿Cómo pueden las empresas implementar la diligencia debida en derechos humanos?
A través de la identificación y evaluación de riesgos de violaciones a los derechos humanos en sus operaciones, adoptando medidas para prevenir, mitigar y, en caso necesario, remediar dichos impactos.
¿Qué significa el principio de No Repetición en el contexto empresarial?
Implica que las empresas deben tomar medidas para garantizar que no se repitan las violaciones a los derechos humanos, implementando políticas y prácticas internas efectivas que prevengan futuras transgresiones.
¿Por qué es importante la transparencia y el buen gobierno en las empresas?
La transparencia y el buen gobierno promueven una cultura de respeto a los derechos humanos, asegurando que todas las personas se encuentren en un ambiente de desarrollo seguro y pleno


Sobre el autor
Mtro. Adrián Alfonso Paredes Santana
Licenciado en Contaduría Pública y Abogado por la Universidad de Guadalajara, Maestro en Impuestos por Instituto de Especialización para Ejecutivos (IEE), Socio de las firmas PVE Consultores y ASMX Solutions
Sigue leyendo



