La cultura del cumplimiento un compromiso colectivo
Dentro de la gestión del riesgo de incumplimiento, se destaca la importancia de una responsabilidad compartida desde la dirección hasta el último integrante para asegurar una operación íntegra

La gestión del riesgo de incumplimiento en las empresas constituye un pilar esencial que sostiene la integridad y la sostenibilidad de cualquier organización. Este ámbito de responsabilidad, lejos de limitarse a un grupo selecto dentro de la estructura corporativa, es una carga compartida que incumbe a cada uno de los integrantes de la empresa, desde la máxima dirección hasta el último de los empleados. La pregunta sobre quién es el propietario del riesgo de incumplimiento dentro de una organización lleva a una reflexión profunda sobre la naturaleza colectiva de esta responsabilidad.
Dentro de la estructura corporativo, el cumplimiento no debe ser percibido como un dominio aislado, confinado a las paredes de un departamento específico, al contrario, es un deber compartido, un compromiso inherente a la conducta ética y legal que cada miembro de una organización debe internalizar y practicar. En este contexto, la función de Compliance emerge como una pieza clave, sin embargo, su relevancia no exime al resto del personal de sus obligaciones individuales.
"La responsabilidad del cumplimiento permea todos los niveles de la organización, evidenciando que el compromiso con la legalidad es un esfuerzo colectivo."
La implementación de un Sistema de Gestión de Compliance (Compliance Management System CMS) tiene como finalidad asegurar la efectividad de las políticas de cumplimiento. A pesar de ello, esto no significa que la responsabilidad recaiga únicamente sobre este sistema; cada empleado mantiene su cuota de responsabilidad, tal como se establece en las políticas y perfiles de funciones, que suelen enfatizar la intransferibilidad de estas responsabilidades.
Los modelos de control interno, que describen las tres líneas de defensa en relación con las responsabilidades de cumplimiento, aclaran los roles dentro de la organización y subrayan que se extiende a través de todos los estratos de esta. La primera línea comprende a la alta dirección y a los directivos; la segunda línea, a aquellos empleados con roles específicos en gestión de riesgos y compliance; y la tercera línea, a la función de auditoría interna, que proporciona una revisión independiente.
La gestión efectiva del riesgo de incumplimiento requiere reconocer que este riesgo no puede ser dejado a la deriva, en "tierra de nadie". La asignación clara de propietarios de riesgos específicos dentro de la empresa es fundamental para prevenir la postergación en la atención y resolución de incidentes. Esto implica un conocimiento y preparación de cada miembro de la organización para actuar conforme a las normas establecidas, entendiendo que cada uno tiene un papel que desempeñar.
"La cultura de cumplimiento refleja la ética organizacional y su compromiso con la legalidad, asignando a cada miembro una parte de la responsabilidad.”
En definitiva, la cultura de cumplimiento dentro de una organización es el reflejo de su ética y su compromiso con la legalidad. Esta cultura, en la que el propietario del riesgo de incumplimiento es la organización en su conjunto, asegura la integridad y sostenibilidad del negocio a largo plazo. La creación de una cultura de cumplimiento robusta y la clara asignación de responsabilidades son pasos esenciales para minimizar los riesgos de incumplimiento y fomentar una operación empresarial que sea ética y legalmente irreprochable.


Sobre el autor
Mtro. Adrián Alfonso Paredes Santana
Licenciado en Contaduría Pública y Abogado por la Universidad de Guadalajara, Maestro en Impuestos por Instituto de Especialización para Ejecutivos (IEE), Socio de las firmas PVE Consultores y ASMX Solutions
Sigue leyendo



