“Un hombre inteligente es aquel que sabe ser tan inteligente como para contratar gente más inteligente que él”


John F. Kenedy.
Mario Rizo Rivas Contador Público Certificado y Maestro en Impuestos. Socio Director de Salles, Sainz–Grant Thornton, S.C., oficina de Guadalajara y Presidente del Colegio de Contadores Públicos de Guadalajara, A.C. Twitter: @mariorizofiscal

En los últimos años, un grupo poblacional ha acaparado la cobertura de los medios de comunicación y atraído la mirada de la opinión pública; ha sido tema de investigación académica y alrededor de él se han construido tantos mitos que ahora su esencia se torna un poco difusa. Estamos hablando de los millennials, aquellos jóvenes cuyo nacimiento se ubica entre el año 1981 y 1995, por lo que actualmente tienen entre 22 y 36 años. Aunque existen algunas discrepancias respecto a qué rango de edad pertenecen los millennials, podemos resumir que se trata de la generación que presenció —ya sea en su niñez o adolescencia — la llegada del nuevo milenio y todos los cambios sociales, políticos, económicos y, sobre todo, tecnológicos que el nuevo siglo implicó.

Siendo un grupo conformado por alrededor de 80 millones de jóvenes que en 2020 dominarán el mercado laboral y de consumo en el mundo, los millennials han tenido una incidencia notable en diferentes ámbitos de la sociedad y, por supuesto, las empresas familiares no podían ser la excepción. Actualmente, éstas experimentan un proceso de cambio con la creciente participación de los milénicos en la operación, gestión e incluso dirección del negocio familiar. Y como sucede en cada ciclo de la empresa familiar, ha llegado el momento en el que el fundador o su más reciente líder deben comenzar su proceso de sucesión, que en esta ocasión recae en uno de los vituperados jóvenes millennials.

Un joven a las puertas de la casa

Si ya resulta común que los líderes de una empresa familiar vean con recelo (o incluso se resistan) el momento en que deberán ceder el mando a una nueva generación, este sentimiento se exacerba cuando el sucesor pertenece a la polémica generación millennial. Sin embargo, a pesar de todo lo que se dice de ellos, debemos estar conscientes de que englobar a un grupo tan heterogéneo en unos cuantos adjetivos negativos, además de ser injusto, es erróneo. No todos los millennials son arrogantes, flojos, irresponsables, egoístas o libertinos, sobre todo cuando se les confiere una responsabilidad tan grande como conducir el buen destino del patrimonio que su familia construyó; o cuando se les demuestra confianza en su talento y se les ofrecen oportunidades reales de crecimiento, capacitación y desarrollo profesional, en caso de que el sucesor millennial no sea un familiar.

Es responsabilidad del fundador contribuir con todos sus conocimientos y experiencia para que el proceso de sucesión se realice de manera exitosa; también debe ser capaz de encontrar las maneras de formar y potenciar el talento de su futuro sucesor, dejando de lado los prejuicios generacionales (con los que seguramente, en su momento, también debió lidiar) y abriendo su mente para encontrar las virtudes de su futuro sucesor, quien no es incapaz, solo es diferente.

Por eso, en lugar de alarmarse o derrotarse porque le sucede un millennial, el fundador debe encontrar las motivaciones del joven e impulsarlo para que se convierta en un digno representante de su empresa, uno que sea capaz de mantenerla a la vanguardia competitiva, para que logre entregarla con éxito a la siguiente generación y trascienda así el umbral de mortalidad que amenaza a la mayoría de los pequeños y medianos negocios del país.

El factor millennial

Como sabes, la sucesión en la empresa familiar no es un proceso que deba improvisarse o realizarse de un día para otro, sino que debe planearse, asentarse por escrito y socializarse con los familiares con tanta anticipación como sea posible. Dejar de lado esta planeación sólo traerá graves riesgos para la estabilidad y supervivencia del negocio, ya que en la mayoría de los casos el know-how de la dirección de la empresa recae en las manos del fundador ¿Te imaginas concretar un proceso de sucesión de manera intempestiva por causas de fuerza mayor? Casi a ningún empresario le gusta pensar en ello, sin embargo es una realidad innegable que no vivirá eternamente ni podrá estar al frente del negocio hasta su último suspiro, entonces, ¿qué esperas para definir quién quedará a cargo de tu negocio una vez que te retires? Si por el contrario, eres de los pocos empresarios mexicanos que son precavidos y ya cuentan con un plan de sucesión bien estructurado, pero no habías considerado el factor millennial, estos son algunos consejos que puedes añadirle, basados en las características de esta generación y su forma de ver el mundo desenvolverse en el ambiente laboral:

1.- Valora su conocimiento y capacidad de innovación. Al margen de los adjetivos negativos con los que la sociedad suele referirse a esta generación, hay dos cualidades que también definen a los millennials y que si sabes gestionarlas, se convertirán en beneficios para tu empresa. La primera es su vasta preparación académica. Al menos en México, esta generación creció escuchando la premisa de que la educación sería su mejor activo para alcanzar el éxito, y se lo tomaron muy en serio, sobre todo cuando al convertirse en adultos se enfrentaron a un panorama económico complicado, con constantes crisis económicas que derivaron en desempleo, precarización laboral y  pérdida de poder adquisitivo.  Se dieron cuenta de que haber concluido la universidad no era suficiente para alcanzar el éxito profesional, pero en lugar de derrotarse (también hay que señalar su resiliencia) se convirtieron en jóvenes con amplias ambiciones académicas que siempre están buscando actualizarse y adquirir nuevas habilidades que les den una ventaja competitiva y les provean las herramientas necesarias para sortear los obstáculos que se presenten durante su gestión en la empresa.

La segunda cualidad es su excelente relación con la tecnología, ya que aunque no nacieron con ella, la adaptaron a su vida desde muy temprana edad, así que la entienden fácilmente y tienen un interés genuino por conocer las más recientes herramientas y aplicaciones tecnológicas. Este espíritu le inyectará a tu empresa la modernidad y eficiencia que necesita para mantenerse vigente. Si ya está en marcha el proceso de integración, pídele a tu sucesor que presente propuestas para, a través de la tecnología, mejorar los departamentos y procesos internos del negocio (como puede ser la adecuada gestión de la información, ya sea para tener un mejor control o para generar datos que ayuden a predecir futuras conductas o problemas, así como algunas soluciones) u ofrecer valor agregado a los clientes a través de los productos y servicios que ya existen o mediante la creación de nuevos que satisfagan las necesidades contemporáneas.

2.- Escúchalo, retroaliméntalo e involúcrate. Probablemente el mayor reto de trabajar con los millennials sea mantener su motivación, porque son jóvenes apasionados que tienden a aburrirse fácilmente si su trabajo carece de retos o no tiene el impacto que ellos desearían. Una de las formas para garantizar su motivación es escuchar sus sugerencias y tomarlas en cuenta, esto les hace sentirse útiles y valiosos; sin embargo, siempre retroaliméntalo y sin llegar a ser hostil, cuestiónalo y no temas expresar un punto de vista contrario al de él. Escuchar opiniones distintas le ayudará a poner los pies en la tierra y contribuirá a la formación de una mentalidad crítica; además, tu experiencia servirá como contrapeso para equilibrar sus ideas disruptivas. Puede que al principio esto cause algunas tensiones, pero ten por seguro que a la larga te lo agradecerá. Por ahora tu sucesor está en un punto medio de la vida en el que debe absorber la experiencia de generaciones anteriores, sin dejar que se apague la energía transformadora que lo caracteriza.

Para mantener su motivación, también será importante que lo involucres gradualmente en las decisiones del negocio. Confía en él y comienza a delegarle pequeñas decisiones y tareas, siempre acompañándolo y aconsejándolo, hasta que consideres que está listo para actuar de manera autónoma y acotada por los diferentes órganos de Gobierno Corporativo de tu empresa.

3.- Aprovecha su diversidad y apertura mental. Otra característica positiva de los millennials es que, gracias a la tecnología y a las redes sociales, tienen una visión más global, y al momento de gestionar la empresa ven más allá del mercado local, pues saben que el mundo está lleno de consumidores potenciales que podrían enamorarse de su marca.  Además, su preocupación por el medio ambiente y la tolerancia y respeto que manifiestan hacia las ideas distintas, derivan en la implementación de mejores prácticas de responsabilidad social, pues saben que cada decisión que toman al interior de la empresa tendrá un impacto en la comunidad. Los millennials lideran con una visión que, lejos de excluir los valores fundacionales de tu empresa, le agrega los que demanda el entorno y la sociedad actual, que cada vez es más consciente y prefiere a empresas cuyos objetivos van más allá de la rentabilidad económica.

En conclusión; Como fundador, tienes la experiencia de toda una vida al frente del negocio, y los millennials el conocimiento y la pasión por hacer la diferencia en el mundo empresarial. Sin duda, esta es la mejor combinación para garantizar el éxito y la trascendencia de la empresa familiar. No hay mejor mezcla que aquella que combina la experiencia con la energía e innovación de los jóvenes, los futuros líderes de la comunidad empresarial.

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