Vanessa Barrera: Socia de Impuestos de la oficina de EY en Guadalajara

Esta preparación resulta fundamental porque deben ser más efectivas. Lo anterior, deberá considerar una transformación en la manera en que funcionaban hasta antes de la pandemia, con un enfoque mayor en lo siguiente:

  • Asegurarse de que disponen del talento y la capacidad tecnológica adecuada para supervisar, evaluar y responder a los principales cambios legislativos.
  • Contar con profesionales en funciones tributarias con profundos conocimientos técnicos de las leyes y reglamentos, pero además con aptitudes en materia de datos, procesos y tecnología.
  • Incorporar la tecnología a los procesos de cumplimiento fiscal.

Conforme las empresas se vayan estabilizando en medio de la crisis, las funciones tributarias y financieras tendrán que desempeñar un papel aún más importante para ayudar a determinar los próximos pasos y lo que sucederá después de la pandemia de COVID-19.

Ahora bien, para entrar en un camino resiliente todo negocio debería enfocarse en los siguientes pasos críticos:

  • Examinar las prioridades de la organización, Esto incluye el evaluar mantener actividades que se consideran de mayor valor– por ejemplo, la planificación fiscal o la gestión de la controversia fiscal, así como otras tareas que resultan ser más rutinarias y que pueden realizarse mejor utilizando una plataforma tecnológica, como es el caso de la gestión de cumplimiento.
  • Analizar si algunas funciones tributarias y financieras se pueden trabajar de manera centralizada, con terceros, o bien a través de un enfoque híbrido que les permita maximizar tanto la eficacia como la eficiencia, logrando con ello que su personal se centre en temas que le aporten mayor valor a la empresa, es decir, actividades que mejoren el resultado final.

Por lo anterior, al ser las funciones tributarias y financieras piezas clave en las empresas para hacer frente a los numerosos obstáculos y desafíos que se les han presentado en el camino derivado de la pandemia COVID-19, se vuelve prioritario para la continuidad del negocio tomar las decisiones y medidas que permitan dejar claro qué tienen la capacidad de recuperación y la agilidad para adaptar su estrategia comercial y de negocios.

Principales obstáculos a raíz del COVID-19

Derivado de lo anterior, identificamos dos obstáculos que resulta prioritario atender, ya que de no hacerlo se podría poner en riesgo la continuidad del negocio:

  • Liquidez
  • Gestión de cumplimiento

En materia de liquidez muchas organizaciones querrán inculcar una disciplina de supervisión del flujo de caja a corto plazo que les permita predecir las presiones e intervenir a tiempo. También buscarán mantener una disciplina estricta sobre el capital circulante, en particular en lo que respecta a la recaudación de cuentas por cobrar y la gestión de la acumulación de inventario. Además, buscarán ser creativas e intervenir proactivamente para aligerar el ciclo del capital de trabajo.

Así las cosas, no podemos soslayar que el tema fiscal sea uno de los pilares fundamentales en materia de liquidez, en virtud de ello y ante la falta de estímulos o incentivos que ayuden a las empresas a solventar esta crisis, existen algunas alternativas que las propias disposiciones fiscales establecen, que podrían evaluarse por las empresas para efectos de la administración del flujo de efectivo:

  • Solicitud de autorización para disminuir los pagos provisionales:  en este tema en particular se vuelven prioritarias las proyecciones financieras de las empresas,  prepararlas les permitirá conocer cuál será el resultado financiero y fiscal de la empresa y con base en ello poder estimar cuál será su impuesto al cierre del ejercicio, esto les ayudará a definir si los pagos provisionales que ha venido realizando son suficientes para cubrir el impuesto del ejercicio o bien calcular el monto de los pagos provisionales que les hacen falta y, en función de ello, solicitar a la autoridad que les autorice una disminución del monto de los pagos provisionales a efectuar, lo que les permitirá destinar esos recursos a capital de trabajo o a otros pagos que requiera realizar la empresa.
  • Devoluciones de Impuestos (ISR-IVA):   ante el adverso entorno económico, buscar recuperar las cantidades a favor que tengan las empresas como pueden ser los saldos a favor del ISR y del IVA, resultará un valioso recurso que proporcionará liquidez a los contribuyentes. En este sentido es recomendable revisar que el estado de dichas devoluciones se encuentre al día, es decir, que cualquier requerimiento de información o aclaración estén debidamente solventadas en tiempo y forma.
  • Fluctuaciones cambiarias:  como resultado de la contingencia sanitaria por COVID-19, así como de otras circunstancias económicas que han generado una importante depreciación del peso mexicano respecto a otras divisas extranjeras, es recomendable analizar el impacto que tendrá la fluctuación cambiaria tanto en pagos provisionales como en el cálculo del ISR del ejercicio.

En lo que respecta a la gestión de cumplimiento, debido a la creciente transformación digital que han emprendido las autoridades, llevar a cabo un cumplimiento preciso es una pieza clave del rompecabezas fiscal.

Mantenerse al día sobre la evolución de los impuestos, al tiempo que se satisfacen las demandas necesarias de mayor transparencia e información financiera, limita los recursos de los departamentos fiscales.  Las empresas que tendrán mayor exposición son aquellas donde el personal, los procesos y sistemas no estén al día o sincronizados con los requisitos y expectativas de la autoridad. En virtud de lo anterior, a continuación me permito mencionar algunas áreas que hemos identificado en las que las organizaciones deben centrarse para adaptarse a este entorno cambiante:

  • Adoptar un enfoque estratégico para la gestión del riesgo fiscal

Es importante que las empresas estén preparadas tanto para responder a auditorías o desafíos a los acuerdos de precios de transferencia, hasta para gestionar los problemas de reputación relacionados con los impuestos, o examinar las estructuras empresariales y transfronterizas existentes.

  • Ser proactivo en la gestión del riesgo fiscal y de reputación

El departamento de impuestos debe contar con los conocimientos, el personal, el presupuesto y otros recursos necesarios para cumplir con las nuevas exigencias de la función tributaria. Evaluar los riesgos de reputación que puedan surgir y asegurarse de que las partes interesadas de la junta y de la C-suite comprendan plenamente que el perfil fiscal de su empresa es un problema tanto financiero como de reputación. Asimismo, deben desarrollar, con el asesoramiento y consentimiento de la junta directiva, una política clara que explique el enfoque de la empresa en la planificación fiscal, sin embargo, no se debe perder de vista que al desarrollarla, el Consejo, el director general y los representantes de la empresa deben sentirse cómodos con hacerla pública y, si es necesario, estar preparados para defenderla.

  • Adoptar un enfoque global para la gestión de las controversias fiscales

La creación de un marco de gestión de auditoría fiscal global, una plataforma de cumplimiento global y un marco de información de gestión de controversias fiscales, así como el uso de herramientas previas a la presentación de solicitudes y de modelos económicos, pueden aportar claridad, confianza y mayor certidumbre, además de otros beneficios como: reducción del riesgo de auditoría, mayor control de las auditorías relacionadas con cuestiones delicadas, gestión proactica de las controversias fiscales y mayor intercambio de conocimientos.

  • Cerrar la brecha de preparación de la administración tributaria digital

Poner en marcha un nuevo modelo operativo digital es un paso esencial. Esto significa que las empresas necesitan asegurarse de que entienden los requisitos de datos de las autoridades fiscales, y disponer de las herramientas digitales adecuadas para preparar las declaraciones de impuestos.

  • Aprovechar al máximo a su personal, sus procesos y su tecnología

Las empresas líderes deben encontrar la forma de equilibrar la recuperación, prepararse para lo que venga y moldearse para el periodo posterior a la pandemia, por lo que aquellas que sean capaces de adaptar una estrategia que tenga a las personas en el centro, con un enfoque de innovación y tecnología, permitirá contribuir a que las compañías mejoren su agilidad, capacidad de adaptación y, por ende, emerjan aún más fuertes.

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