Adrián Paredes Cruz
Estudiante de la Licenciatura de Derecho,
en la Universidad de Guadalajara y Gerente
de Operación del portal «www.coem.mx»

La marca icónica de bebidas energéticas más popular entre los jóvenes, ofrece una gran lección para cualquier producto o servicio. El éxito se logra no sólo con creatividad, sino con la capacidad de adaptarse al mercado o nicho pretendido. También, otra de sus virtudes es buscar el punto de mayor apreciación de una marca, así estará en los ojos de todos los posibles consumidores. La búsqueda de personalidades de una nueva élite de deportistas extremos como representantes, asoció al estatus de la imagen que posee la celebridad. Todo esto fue la suma de aciertos que le dieron su lugar en el mundo de las bebidas y de los deportes.

Chaleo Yoovidhya era un joven tailandés que desde pequeño presentó una gran capacidad para la ventas, sin embargo, al vivir en una zona rural tenía que ejecutar trabajos pesados junto a sus padres. Con el paso del tiempo, después de hacer un pequeño colchón de ahorros, decidió empezar su negocio, tenía la motivación y determinación, pero sólo le faltaba una idea que emprender, como generalmente pasa a muchos emprendedores llenos de entusiasmo sin un rumbo definido.

Fue en ese momento cuando comenzó su búsqueda y, durante su estadía en Bangkok logró percatarse de las bebidas cuyo valor energético era elevado, aun sin llamarse propiamente bebidas energéticas, bastantes consumidas por la gente de la capital, por lo que tuvo la idea de crear la suya propia. Enfocándose en las áreas rurales para las personas como sus padres, que trabajaban arduamente y terminaban cansados, encontró el producto y su nicho inicial de mercado. Así, decidió comenzar, Chaleo tenía una última prueba que superar, era elaborar un trabajo de marketing que impactara en más posibles consumidores para que su producto destacara de la competencia, posicionándose como el líder y más reconocido en todo su país.

Aquí es donde entra su ingenio y talento para los negocios, lo primero que tenía que conseguir era transmitir la imagen del potencial de su bebida, quería algo que mostrara poder. Teniendo eso en mente diseñó un logotipo compuesto por dos toros rojos con un fondo de color amarillo, poniéndole el nombre de Krating Daeng. Con eso alcanzaba su objetivo, todo estaba diseñado para transmitir cosas como fuerza, dinamismo y vitalidad. Entonces, se centró en distribuir su producto en las zonas rurales de Tailandia, alejado de su competencia y el saturado mercado de bebidas energéticas existente en lugares como Bangkok, es decir, buscó un océano azul de desarrollo para estar listo en su momento para entrar a las grandes ligas.

El siguiente paso era darle mayor popularidad, en ese momento Krating Daeng era el productor a nivel nacional de la bebida energética número uno, sin embargo, esto no era suficiente, quería llevarla aun más alto y la oportunidad se le presentó por medio de un empresario llamado Dietrich Mateschitz, quien después de un largo viaje de negocios, llegó cansado y, al estar en el aeropuerto, decidió comprar algo para beber para recobrarse del extenuante viaje y el cansancio en su cuerpo, -estimado lector, ya se imagina que no fue no otra sino Krating Daeng-, al sentir su recuperación física casi instantánea y olvidar el cansancio, quedó fascinado con el resultado obtenido, por lo que vio la oportunidad de negocio que sería semejante bebida, ponerla en otras partes del mundo sería un éxito rotundo, así que se puso en contacto con Chaleo para hacerle una propuesta de negocios, con lo que llevaría a la marca a una nueva escala de mercado… ¡global!

La propuesta de Dietrich consistía en llevar la bebida en primer lugar al mercado europeo, quedando como el encargado de importar el producto, y por parte de Chaleo tenía que idear una forma de tropicalizar el producto. Se trataba de un mercado completamente diferente al que estaba acostumbrado, fue en ese momento donde aplicó su capacidad de adaptabilidad para ingeniar una forma de occidentalizar su producto y lograr adaptarlo para un público diferente. Así fue como llegó al producto final, manteniendo la esencia de la marca como su logotipo y colores, pero cambiando el nombre de la bebida, naciendo Red Bull y cambiando un poco su fórmula original, endulzándola con una adición de agua carbonatada.

Esta decisión de modificar la fórmula y el nombre fue para hacerla más fácil de recordar y ser aceptada por el nuevo paladar occidental. No fueron las únicas decisiones que hicieron que Red Bull fuera un éxito en este territorio, también fue la idea de cambiar el nicho de mercado, mejor dicho, trabajar en un nuevo público objetivo para el cual estaba dirigida, pues mientras Krating Daeng en oriente estaba dirigida a gente más adulta de clase trabajadora que acababa de terminar una dura jornada de trabajo, ahora, la nueva Red Bull decidió irse hacia un sector más juvenil, el cual vivía otro tipo de desgaste físico, desde las exigencias de estudio y realizar investigaciones requiriendo la ausencia de cansancio y toda su atención; hasta ir a fiestas, antros o salir a divertirse a altas horas de la noche. Es por eso que se ingenió un nuevo tipo de campaña para lograr llegar a ese segmento de mercado. Consistía en algo muy sencillo, como contratar estudiantes que regalaban la bebida en los institutos para que la gente la conociera y asociara con el público jóven, campaña que resultó en un éxito total; en poco tiempo Red Bull consiguió estar en boca de todos los jóvenes, formando parte de las fiestas, reuniones y salidas con los amigos de todos. Incluso se adaptaron vehículos de moda como Mini Cooper o Beetle, con la imagen corporativa de la bebida y arreglos que la hicieran de una botella en su parte superior o trasera.

Todas estas decisiones que fueron tomadas para convertirla en el gigante que es ahora, demuestra la gran capacidad de Chaleo Yoovidhya de entender las necesidades del mercado existente al cual quería dirigirse, y su gran adaptabilidad y facilidades que tenía de crear un producto apropiado para el nuevo nicho de mercado que iba surgiendo con los x-games, demostrando que encontrar un nuevo mercado de un producto distinto no significa que no puede ser también para ti, fue lo que hizo, tomó su la tendencia en estas nuevas disciplinas entre los jóvenes, encontrando un potencial de consumidores, sin pasar por alto la emblemática decisión de contratar a los nuevos talentos deportivos, quienes fueron y son sus embajadores dentro de los deportes extremos

Las enseñanzas del posicionamiento de Red Bull son su habilidad de poder ver un potencial mercado donde se incubó, preparando su salida al gran mercado, así no se tenía una competencia feroz, permitiendo su desarrollo en experiencia, sin arriesgarse a buscar el camino en el mercado existente, donde probablemente los grandes del momento le hubieran estropeado su arranque. Además, de tener la visión de detectar las necesidades de la gente sólo con escuchar a esos posibles clientes, nunca olvidó que ellos le dirían siempre lo que desean y pagarán por ello. Pero lo más destacado fue su transformación y transferencia de un consumidor a otro muy distinto, de manera veloz. A la vez, que encontraba nuevas oportunidades para hacer un mayor crecimiento de popularidad en los x-games, también comenzó de inmediato a incursionar como patrocinador en muchos eventos de deportes tradicionales, de inicio buscando los referentes a la velocidad y emoción, hasta estar en cualquier actividad deportiva. Todos estos factores fueron importantes para convertirla en la bebida energética más importante del mundo.

¡En ocasiones el producto no es el problema, es el mercado donde está, atrévete a realizar cambios!

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