Jesús Huerta Ramírez
@RuizConsultores
Licenciado en Contaduría por la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, actualmente cursando la Maestría en Impuestos en el Instituto de Capacitación Empresarial de Occidente, S.C.; con diplomados en prácticas contables, fiscales y corporativas impartidas. Asociado de consultoría fiscal de «Ruiz Consultores»

La importancia del cumplimiento sobre la normativa que regula uno de los requisitos para las deducciones, que hoy por hoy ha tomado relevancia en las operaciones de las empresas, que pasó de ser sólo un requisito más de los múltiples a cumplir según la Ley del Impuesto Sobre la Renta (ISR) y la Ley de Impuesto al Valor Agregado (IVA), se convirtió, hasta cierto punto, en uno de los más observados y cuidados por los contribuyentes, ya que este documento ha generado cientos de dudas, confusiones y desconcierto por la serie de exigencias que la factura electrónica debe de cumplir, así como cierto grado de especialización para el correcto cumplimiento de éstas.

Como ya comenté y completando lo mencionado en el párrafo anterior, uno de los requisitos de deducibilidad para ISR y de acreditamiento para IVA, es que las operaciones estén amparadas con un comprobante fiscal o bien una factura electrónica, nombrado por las autoridades fiscales como Comprobante Fiscal Digital por Internet, o por sus siglas como CFDI. A este comprobante, para cumplir con el requisito y ser deducible, se le atribuyen nuevas especificaciones y requisitos que deberá cumplir; estas especificaciones o requisitos son emitidos por la autoridad mediante leyes, normas y reglas de carácter general, dándole vida y mejorando lo que hoy conocemos como factura electrónica versión 3.3.

Realizando una recapitulación de lo que ha sucedido con la factura electrónica desde el año 2017, es que la versión 3.3 entra en vigor el 1 de julio de 2017, sin embargo, permite un periodo de gracia y adaptación hasta el 1 de enero de este año 2018, facilitando la expedición de facturas tanto con la versión 3.2 como la reciente versión 3.3. No sólo se modifica la factura electrónica, sino que también se agrega el documento denominado complemento de pago o factura de la recepción de pago, misma que es sólo aplicable a las facturas electrónicas en su versión 3.3, iniciando la vigencia de este complemento de pago de manera opcional el 1 de julio del año 2017 y quedando el uso de esta factura de la recepción de pago el 1 de abril del año 2018.

Así mismo, los catálogos que contienen las claves que facilitarán el llenado de estas facturas, ha sido modificado en varias ocasiones, quedando la última modificación el pasado 22 de enero de 2018, eliminando y agregando claves contenidas en estos catálogos, así como dando un periodo de 3 meses posteriores a la entrada en vigor de estas actualizaciones para la aplicación, en la emisión de las facturas electrónicas, y por otro lado, descartando el uso de aquellas claves que perdieron su vigencia y fueron suprimidas.

Ahora bien, la factura electrónica para ser válida, debe de cumplir, como ya se ha mencionado, con varios requerimientos que al paso del tiempo la autoridad ha ido perfeccionando y mejorando en las versiones vigentes en cada año; para que, de este sencillo documento, pueda obtener la autoridad información en tiempo real de las operaciones realizadas entre los contribuyentes, y poder llegar a ofrecer la eliminación de declaraciones informativas, facilitar las declaraciones mensuales y anuales, ofreciendo ya un formulario prellenado con la información que vaya recibiendo durante el año, disminuyendo así tiempos para la presentación de declaraciones.

Lo anterior le es permitido, estandarizando la información, por medio de catálogos que cuentan con una serie de claves de identificación según sea el caso; estos catálogos se dividen en varios grupos según los campos e información que debe contener la factura electrónica, mismos que la autoridad realiza su publicación en la página del Servicio de Administración Tributaria. Dentro de la información contenida en la factura electrónica y que, al ser timbrada, es decir, enviada al Servicio de Administración Tributaria para su sellado vía internet, informa en tiempo real lo siguiente:

  • Quién expide la factura (proveedor, vendedor, arrendador, comerciante).
  • Quién la recibe (cliente, comprador, arrendatario, consumidor).
  • Qué se factura (producto o servicio).
  • Impuestos trasladados y/o retenidos.
  • En que tipo de moneda está pagando .
  • Tipo de cambio a la fecha de la operación.
  • Como se paga o se cobra (efectivo, transferencia, cheque, etc.).
  • Si ya está pagada o está pendiente de cobro (contado o crédito).
  • Fecha, hora, minuto y segundo en que se expide la factura que podría ser la misma fecha en la que se realiza la operación o no.
  • Qué tipo de operación ampara la factura; es decir, si es una venta, una nómina, un descuento sobre ventas o bien de pago, así como sólo de traslado.
  • El uso que el cliente le dará a esa factura; el cual en efecto es para deducción, sin embargo, se debe identificar qué tipo de deducción es.
  • Y a partir del 1 de abril de 2018, se informará en cuántos pagos se liquida una factura y en qué periodo de tiempo, esto con la entrada en vigor de la obligación de expedir la factura electrónica denominada complemento de pago.

Para poder obtener toda esta información y la estandarización de la información, la autoridad se apoya en catálogos que le permiten leer la información recibida en un mismo sentido independientemente del giro o la complejidad de las operaciones de quienes facturan. Estos catálogos son los siguientes:

  • Claves de Aduana con 84.
  • Claves de unidad de medida con 2418.
  • Claves de productos o servicios con 52,508 (última actualización 22 de enero 2018).
  • Claves de Código postal con 95,777.
  • Claves de forma de pago con 22.
  • Claves de Impuestos con 3.
  • Claves de método de pago con 2.
  • Claves de moneda con 178.
  • Claves de pedimento de aduana con 30342.
  • Claves de país con 250.
  • Claves de patente aduanal con 3159.
  • Claves de régimen fiscal con 21.
  • Claves de tasa o cuota de impuestos con 18.
  • Claves de tipo de comprobante con 5.
  • Claves de tipo de factor con 3.
  • Claves de tipo de relación de comprobante con 9.
  • Claves de uso de CFDI con 22.

Con lo anterior, se llega a un total de 17 catálogos de claves, mismos requisitos que debe contener la factura electrónica, además de los datos que ya se habían estado trabajando en versiones anteriores, debiendo asignar en la elaboración de la factura electrónica la clave del catálogo que le corresponda al contribuyente, entre otros; la clave de uso que el cliente solicite y la clave de los productos o servicios que se van a facturar, originando esta última clave demasiadas dudas al generarla y el comprobante, ya que al no encontrar el producto o servicio, deberá asignar una clave que más se asemeje al producto o servicio vendido, y en el caso de no encontrar un semejante asignar la clave “No existe en catálogo”; es importante tener cuidado de no asignar esta clave sin antes haber buscado de manera meticulosa la clave igual o semejante, así como de encontrar una clave similar, verificar que pertenece a la división y grupo de la actividad económica del contribuyente que elabora la factura.

Luego entonces, las facturas electrónicas en su estructura o cuerpo deberán contener algunos datos obligatorios, otros opcionales según sea la aplicación:

  1. Qué versión es la factura expedida.
  2. Folio y serie de la factura (asignado de manera interna por el contribuyente para control).
  3. Fecha en un formato de AAAA-MM-DDThh:mm:ss.
  4. Sello digital.
  5. Forma de pago (de acuerdo la clave que corresponda del catálogo).
  6. Número de certificado de quien expide la factura.
  7. Certificado del sello digital.
  8. Condiciones de pago.
  9. Subtotal.
  10. Descuento.
  11. Moneda (según la clave correspondiente al catálogo).
  12. Tipo de cambio (de acuerdo a la clave del catálogo).
  13. Total.
  14. Tipo de comprobante (de acuerdo al catálogo).
  15. Método de pago (según catálogo).
  16. Lugar de expedición (con clave según catálogo).
  17. Tipo de relación (según clave de catálogo).
  18. Régimen fiscal (según clave de catálogo).
  19. RFC emisor y receptor.
  20. Nombre de emisor y receptor.
  21. Residencia fiscal (según clave de catálogo).
  22. Uso de CFDI (según clave de catálogo).
  23. Conceptos a facturar (según clave de catálogo).
  24. Número de identificación del producto en caso de poder identificar el producto con código de barras, SKU etc.
  25. Cantidad.
  26. Unidad de medida (según clave de catálogo).
  27. Descripción.
  28. Valor Unitario.
  29. Importe.
  30. Descuento en su caso.
  31. Impuestos trasladados o retenidos (según clave de catálogo).
  32. Tasa o tarifa (según clave de catálogo).
  33. Número de pedimento si aplica (según clave de catálogo).

De lo anterior, se deriva que para poder elaborar la factura electrónica, se deberá tener un previo conocimiento, tanto de las operaciones del contribuyente, tomando en cuenta la actividad económica y el objeto social, así como de los catálogos que a cada contribuyente le aplican, con el objetivo de poder asignar las claves correspondientes y congruentes al régimen, actividad, producto o servicio, impuestos, etc., que le sea adjudicable; así mismo conocer el uso de la factura para informar al proveedor la clave que corresponde para la operación realizada. No obstante, teniendo el correcto llenado de la factura, se deberán observar otros requisitos, tales como el envío de la factura electrónica en su formato XML, el cual es obtenido tras timbrado por la autoridad, mismo que se toma como deducible quedando la representación en formato PDF como la presunción de que existe un archivo XML el cual es el válido para la deducción.

Además de que se deben considerar los requisitos para la cancelación de una factura, la elaboración de los complementos de pago y los momentos y circunstancias en los que se deberán emplear las claves tales como el método de pago y el uso del CFDI; ya que aunque todos son importantes, éstos marcan una pauta para el momento de acumulación y, por tanto, podrían repercutir en el pago de impuestos u observaciones por parte de la autoridad, dado que éstos podrían dar a entender a la misma que una factura ya está pagada, se pagó una parte o aún está en deuda, así como un uso que no corresponde sobre esa operación, cayendo posiblemente en la necesidad de una aclaración.

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