Adrián Alfonso Paredes Santana

Licenciado en Contaduría Pública y
en Derecho por la Universidad de Guadalajara; Maestro en Impuestos; cursa el Especialidad en Gestión de
Riesgos, Fraude y Blanqueo por Ealde Business School; Diplomado en Estudios Avanzados en Derecho Administrativo por la Universidad San Pablo CEU Madrid y catedrático de la
Universidad Panamericana y del Centro de Estudios del Derecho de la Empresa «CEDE»
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Las asambleas son el instrumento que evidencia las decisiones del rumbo, políticas y estrategias financieras de una sociedad, entre otras de trascendencia. En ellas se adoptan todas las decisiones que la afectan de forma interna o externa, es la historia que el órgano supremo va encargando en cada uno de los actos y operaciones de una entidad. Las asambleas están reguladas por la Ley General de Sociedades Mercantiles (LGSM) en su artículo 178.

Existen de acuerdo al ordenamiento societario dos tipos o modalidades de asambleas generales, las ordinarias y extraordinarias, para determinar cuál se realizará se debe acudir a su contenido y a los artículos 180, 181 y 182 de la LGSM. Existe otro tipo accidental, son las llamadas especiales que son aquellas en las que se reúnan para tratar asuntos que puedan afectar los derechos de una sola serie de acciones, que en recomendación personal las ajusto en lo formal en lo más similar a las disposiciones aplicables a las asambleas generales extraordinarias, en cuanto a quórum de asistencia, votación y formalización de actas.

De manera obligatoria, cualquier sociedad anónima debe por lo menos celebrar una asamblea general ordinaria una vez al año, dentro de los cuatro meses siguientes al cierre del ejercicio social, en la que se aborden los puntos contenidos en el artículo 181 LGSM:

– Discusión, aprobación o modificación del informe de los administradores, o
– Nombramiento del administrador y de los comisarios, y en su caso, determinar sus emolumentos

Por otro lado, el artículo 182 de la LGSM contempla a las asambleas generales extraordinarias a todas las reuniones llevadas a cabo para modificar alguna cuestión prevista en el contrato social, como su nombre lo establece, que sean de extraordinaria relevancia para la vida de la entidad; siendo las siguientes:

– Prórroga de la duración;
– Disolución anticipada;
– Aumento o reducción del capital social;
– Cambio del objeto social o de la nacionalidad;
– Cualquier tipo de transformación social;
– Fusión;
– Emisión de acciones privilegiadas y de goce;
– Amortización de acciones; y en su caso,
– Emisión de bonos.

Antes de la celebración de cualquiera de estas asambleas, debe existir una convocatoria, se trata de un aviso de notificación previo por medios electrónicos (antes se realizaba mediante publicaciones impresas en el periódico oficial o de mayor circulación de la entidad en que se situara la empresa), ahora, es mediante el sistema de publicaciones de sociedades mercantiles (PSM) a cargo de la Secretaría de Economía (SE), por medio del cual se hace un llamado a participar a los accionistas para esa reunión dando a conocer todos y cada uno de los puntos de la orden del día, evitando “asuntos varios”, de conformidad con el numeral 186 de la LGSM.

Por disposición de los artículos 184 y 185 de la LGSM tienen el privilegio de convocar únicamente corresponde a:

1. El administrador o consejo de administración;
2. Por el o los comisarios; y
3. La autoridad judicial.

No obstante, la LGSM concede también este derecho a los accionistas cuando representen el 33% del capital social y deseen tratar en cualquier tiempo un asunto en especial. En este caso podrán solicitar al órgano de administración, al de vigilancia, o en su defecto a la autoridad judicial, se realice la convocatoria respectiva de acuerdo con el artículo 184 de LGSM, y cuando el 33% del capital social esté representado por una sola acción, el tenedor podrá convocar cuando no se hubiese celebrado ninguna asamblea durante dos ejercicios seguidos, o discutido en asambleas anteriores los temas relacionados al estudio, aprobación o modificación del informe de los administradores, nombramiento e administrador único o consejero de administración, o determinación de emolumentos para administradores y comisarios, si es que no se fijaron en los estatutos artículos 181 y 185 de la LGSM.

El artículo 188 de la LGSM indica que puede faltar la convocatoria, siempre y cuando el capital social estuviere totalmente representado en el momento de la votación, pues cualquier violación afectaría de nulidad lo resuelto en la asamblea. De acuerdo con los artículos 187 y 188 de la LGSM, se inserta en la convocatoria la orden del día y la firma de quien la realice, de lo contrario, los acuerdos tomados serán nulos.

Si la asamblea no se celebra el día señalado, es necesaria una segunda convocatoria en la que se exprese dicha circunstancia y se cubran los mismos requisitos que contenía la primera, en términos del artículo 191 de la LGSM.

Para que una asamblea general ordinaria de accionistas se considere legalmente reunida por virtud de primera o ulterior convocatoria, deberá estar representada, por lo menos, la mitad de las acciones representativas del capital social suscrito, pagado y con derecho a voto, y sus resoluciones serán válidas cuando se tomen por mayoría de votos de las acciones representadas.

Mientras que, en una asamblea general extraordinaria se considere legalmente reunida por virtud de primera convocatoria, deberá estar representado, por lo menos, el 75% de las acciones representativas del capital social suscrito, pagado y con derecho a voto en la asamblea de que se trate, y sus resoluciones serán válidas cuando se tomen por el voto favorable de acciones representativas del capital social suscrito, pagado y con derecho a voto que representen, por lo menos, la mitad del capital social, dependiendo del asunto sujeto a votación. En caso de segunda o ulterior convocatoria, podrán celebrarse válidamente si en ellas está representada, por lo menos, la mitad de las acciones representativas del capital social suscrito, pagado y con derecho a voto, y sus resoluciones serán válidas si se toman por el voto favorable de acciones representativas del capital social suscrito, pagado y con derecho a voto que representen, por lo menos, la mitad del capital social, dependiendo del asunto sujeto a votación.

Conforme a las disposiciones de la Ley del Mercado de Valores (LMV), los titulares de acciones con derecho a voto, incluso limitado o restringido, representadas en una asamblea general ordinaria o extraordinaria, por cada 10% que tengan en lo individual o en conjunto del capital social, podrán solicitar que se aplace por una sola vez, por tres días naturales y sin necesidad de nueva convocatoria, la votación de cualquier asunto respecto del cual no se consideren suficientemente informados.

Finalmente, es importante aclarar que los accionistas sí pueden ser representados por apoderados, siempre que se cubran los requisitos contemplados en los estatutos sociales, y de no contenerlos, bastará que el poder conste por escrito; pero, debe tenerse en cuenta que de acuerdo con el artículo 192 de la LGSM, existe una limitación para que los administradores o comisarios puedan actuar como mandatarios.

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