Adrián Paredes Cruz
Estudiante de Licenciatura de Derecho, en la Universidad de Guadalajara y Gerente de Operación del portal «www.coem.mx»

La tecnología de las impresoras 3D es un mercado que cada día se expande más por todo el mundo, cada vez será más accesible para cualquier persona, todo como resultado del vencimiento de los derechos de patentes que existían, y lo que proporcionalmente va disminuyendo los costos. Es oportuno explicar ¿qué es la impresión en tres dimensiones de acuerdo a su patentes?, es la fabricación aditiva o por medio de capas, que se efectúa por la descarga del diseño contenido en un archivo CAD, a una impresora física de su contenido en tres dimensiones, la que, después de agregar el material oportuno, reproduciría el objeto capa por capa como a la impresión líquida continua que es otra de las técnicas de impresión que se está adoptando recientemente.

Ahora, el dinamismo de la necesidad de desarrollos de prototipos de los productos, así como el simple entretenimiento con la impresión desde miniaturas de personas o personajes, todo esto abre un mercado que, hoy por hoy, alcanzó un crecimiento agigantado, y sólo esta comenzando. De ésto surgen muchas preguntas e incertidumbres para el gremio de creadores como de los usuarios, desde la seguridad de la imagen de una persona, hasta la explotación de diseños, y en general sobre sus implicaciones que puede tener para el derecho intelectual cuando sean impresas para uso personal.

El principal problema que genera bastantes inquietudes es que su uso hace posible copiar casi cualquier cosa, que en la mayoría de las ocasiones es sin la autorización de los titulares de los derechos intelectuales, surguiendo como uno de los principales cuestinamientos ¿cómo la legislación responde a este problema?

La protección de ideas y productos ante la impresión tridimensional sin autorización no plantea ningún problema específico, pues el derecho de autor se encarga de proteger la originalidad de una obra, así como su derecho para reproducirla u otorgar el derecho a terceros; lo mismo ocurre con los desarrollos de inventos o productos tratándose de los derechos de propiedad industrial. Así, en México se garantiza mediante la existencia de un régimen de registro e inscripción, que si en algún momento alguien imprime en tercera dimensión sin autorización de su títular, el creador por medios ordinarios en la legislaciones de derechos de autor, y de la propiedad industrial se puede impedir tal actividad y garantizar una compensación a su perpretador; y en su caso, mediante la internevción de la autoridades ministeriales por estar también tipificada como delito especial. Incluso, los derechos sobre dibujos y modelos industriales protegen el aspecto ornamental y estético de un objeto (forma y figura), mientras que la patente se encarga de proteger su función técnica y la marca tridimensional permite a los creadores distinguir su producto de los de su competencia.

Varios expertos consideran que los archivos en diseñados en tercera dimensión, también pueden ser protegidos por medios de la legislación sobre los derechos de autor, tal y como sucede en el caso de los programas informáticos, la abogada francesa Naima Alahayane Rogeon justifica este hecho ya que «el autor de un archivo 3D debe hacer un esfuerzo intelectual personalizado para que el objeto concebido por el autor del prototipo original pueda dar lugar a un objeto impreso», por éste argumento se puede llegar a una conclusión anticipada al tema, el autor de un archivo digital puede reclamar tanto sus derechos morales sobre su obra si alguien la reproduce sin su autorización como lo economicos de haber obtenidos benfecios de esa explotación no autorizada.

Ahora, ¿qué sucede con aquellos que utilizan el medio de la impresión 3D por afición, en la intimidad de sus hogares? ¿también corren el riesgo de que se les demande por infracción de derechos intelectuales? Las excepciones y limitaciones que podemos encontrar en la legislación también se aplican a este tipo de impresiones en la leyes locales, pero también se tiene a nivel internacional. Como ejemplo, de estas excepciones mundiales podemos poner el artículo 6 del Acuerdo sobre los «Aspectos de los Derechos de Propiedad Intelectual relacionados con el Comerci»o, mediante el cual se limita la protección de la marca a su uso en operaciones con sentido comercial. También podemos encontrar que en el artículo 30 de el mismo ordenamiento se estipula que los países miembros, que México forma parte, «podrán prever excepciones limitadas de los derechos exclusivos conferidos por una patente», como así se contempla en nuestra legislación. La mayoría de leyes naciones consideran que los derechos del titular no incluyen las acciones o actos realizados de forma privada y sin ninguna tipo de fin comercial.

Con el fin de reducir el uso no autorizado y el abuso de uso personal, no debemos olvidar obviamente que cualquier productos debidamente protegido o registrados está protegido por derechos de autor y de la propiedad industrial. Por lo que, los titulares de esas creaciones pueden recurrir a medidas de protección tecnológica, la cual a nivel internacional, mediante el cual se previene que se ésta terminantemente prohibida de acuerdo con lo establecido en el artículo 11 del Tratado de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual sobre Derecho de Autor, el cual textualmente señala la obligación de establecer los régimes de protección en cada país: «Las Partes Contratantes proporcionarán protección jurídica adecuada y recursos jurídicos efectivos contra la acción de eludir las medidas tecnológicas efectivas que sean utilizadas por los autores en relación con el ejercicio de sus derechos en virtud del presente Tratado o del Convenio de Berna y que, respecto de sus obras, restrinjan actos que no estén autorizados por los autores concernidos o permitidos por la Ley». Dentro de estas medidas prácticas sugeridas por el referido Tratado, la más destacada es la posibilidad de marcar un objeto y su correspondiente archivo de impresión 3D con un identificador individual para supervisar su uso.

Con el pasar del tiempo se van a ir descubriendo cual es el mayor potencial de esta tecnología, pero el verdadero reto será entender cuáles serán las repercusiones de su implantación y su uso en los procesos de fabricación, además de las consecuencias que tendrán en nuestra vida cotidiana.

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