Jackelin Lemus Amador Estudiante de la Licenciatura de Derecho y Ciencias Jurídicas Fundadora y Coordinadora General en Educando por Sonrisas A.C Twitter: @lemus_jackelin

El trabajo doméstico desempeñado por hombres y mujeres que prestan sus servicios a hogares mexicanos, ha sido tradicionalmente objeto de condiciones inadecuadas, efectuado bajo extensas jornadas y salarios insuficientes, expuesto a condiciones que están lejos del concepto de trabajo digno.

Si hacemos un análisis histórico tomando como contexto un panorama mundial, dicho trabajo ha estado vinculado a diversas formas de servidumbre, con poco reconocimiento social y apoyo a quienes lo realizan.

La Organización Internacional del Trabajo (OIT) estimó en 2009 que el número de trabajadores domésticos en el mundo ha superado los 100 millones de personas, de los cuales cerca de 14 millones son latinoamericanos, y proyectó que esta tendencia seguirá aumentando.[i]

Con el paso del tiempo, hemos visto que esta actividad ha tomado fuerza, pues ante la crisis económica que se vive por la falta de empleo muchas personas optan por prestar estos servicios.

De acuerdo con la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo del INEGI, en México, hay dos millones 480 mil 466 personas que se dedican al  trabajo doméstico remunerado, donde el 90% de los empleadores son mujeres. Y para que pueda darse una idea de lo impresionante que son estos valores: “el total de trabajadores domésticos es equivalente a llenar 21 veces el Estadio Azteca”.

En nuestro país, la figura del contrato de trabajo doméstico está sometida a voluntad de partes, lo cual desprotege jurídicamente a quien realiza estos quehaceres; exponiéndolos ante abusos, maltratos, discriminación en el entorno donde se desenvuelven y riesgos que no pueden ser subsanados por falta de acceso al derecho de seguridad social.

99 de cada 100 empleadores domésticos remunerados laboran sin un contrato escrito, situación que es alarmante.


Indiscutiblemente hace falta mucho por hacer en temas laborales y de seguridad social, ya que las normas vigentes han ignorado por completo a este grupo vulnerable, considerando a estas tareas como encomiendas insignificantes que carecen de especialización, motivo por el cual el desarrollo de estas personas se ha visto mermado.

El régimen obligatorio y su aplicación “voluntaria”

Como es de su conocimiento, el Instituto Mexicano del Seguro Social es un instrumento que garantiza el derecho a la seguridad social, misma que debe salvaguardar los siguientes aspectos:


Esta institución es la encargada de velar por la tranquilidad y estabilidad de los trabajadores mexicanos y de sus familias. Dentro de su norma reguladora tiene dos grandes regímenes: el obligatorio y el voluntario.

Son sujetos del régimen obligatorio los trabajadores que acrediten la existencia de una relación laboral, de conformidad a lo establecido en la Ley Federal del Trabajo; los socios de las sociedades cooperativas y las personas que determine el Ejecutivo mediante un Decreto.

Dentro de la Ley del IMSS en su artículo 11, se definen cuáles son los seguros que garantiza este régimen:

I. Riesgos de trabajo;
II. Enfermedades y maternidad;
III. Invalidez y vida;
IV. Retiro, cesantía en edad avanzada y vejez, y
V. Guarderías y prestaciones sociales.

De forma expresa se manifiesta que puede ser “voluntaria” la inscripción de los trabajadores domésticos a este régimen. Ahí radica el problema, el legislador fue ambiguo y dio pie a una serie de repercusiones ante este grupo social, afectando incluso las garantías individuales contempladas en la Carta Magna.

Es por ello que después de tantos años de lucha y de marcadas desigualdades, la STPS en conjunto con el IMSS implementará un programa piloto que tenga como fin diseñar y ejecutar un régimen especial de seguridad social para las trabajadoras del hogar que a su vez entregue las facilidades administrativas necesarias que permitan cumplir de manera sencilla y clara las obligaciones patronales.

El mencionado programa tiene su origen del pasado 5 de diciembre del 2018, cuando la Segunda Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, aprobó el proyecto del Ministro Alberto Pérez Dayán del amparo directo 9/2018, determinando que es inconstitucional que los patrones no estén obligados a inscribir a las y los empleados domésticos ante el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS). A continuación me permito citar un fragmento del comunicado No. 161/2018 emitido por la Suprema Corte de Justicia de la Nación: [i]

“Tal tratamiento impide al trabajador doméstico la oportunidad de un acceso real a prestaciones sociales que les permitan encontrarse protegidos contra circunstancias e imprevistos que afecten sus medios de subsistencia e ingresos, así como poder generar un proyecto de vida en condiciones igualitarias.

Por ello, se concedió el amparo, entre otros aspectos, para hacer del conocimiento del IMSS esa situación discriminatoria y ordenar que dentro de un plazo prudente (primer semestre de 2019), implemente un “programa piloto” que tenga como fin diseñar y ejecutar un régimen especial de seguridad social para las trabajadoras del hogar que a su vez entregue las facilidades administrativas necesarias que permitan cumplir de manera sencilla y clara las obligaciones patronales”.


La propuesta debe considerar diversos aspectos para su correcto funcionamiento:

  • En primer lugar, se busca formalizar esta relación laboral mediante un contrato individual de trabajo, en donde se especifiquen las particularidades del mismo o si el trabajador prestará sus servicios a más de un patrón.
  • En esta ocasión su carácter de aplicación será obligatorio, por lo tanto no habrá condescendencias ante los patrones en la inscripción de sus trabajadores al referido régimen.
  • Su implementación tendrá que ser sencilla, ya que estará a la disposición de amas de casa o padres de familia. Para esto, los sujetos antes mencionados en su carácter de patrones deberán encontrarse inscritos ante el SAT.

En un plazo no mayor a 18 meses a partir de la implementación del referido programa piloto, el IMSS deberá proponer al Congreso de la Unión, las adecuaciones legales necesarias para la incorporación formal del nuevo sistema especial de seguridad social para las trabajadoras del hogar, y en ese sentido, en un plazo no mayor a 3 años, se logre obtener la seguridad social, efectiva, robusta y suficiente a la totalidad de las empleadas domésticas en el país.

A partir del 31 de marzo, el Instituto Mexicano del Seguro Social estará brindando mayor información respecto a esta resolución que sin duda es un parteaguas en tema de seguridad social.


[i] SCJN DECLARA DISCRIMINATORIO EXCLUIR A LAS EMPLEADAS DOMÉSTICAS DEL RÉGIMEN OBLIGATORIO DEL IMSS http://www.internet2.scjn.gob.mx/red2/comunicados/comunicado.asp?id=5806
[i]PERFIL SOCIODEMOGRÁFICO DE LOS TRABAJADORES DOMÉSTICOS REMUNERADOS EN MÉXICO 2010 http://internet.contenidos.inegi.org.mx/contenidos/Productos/prod_serv/contenidos/espanol/bvinegi/productos/estudios/sociodemografico/trabdomestico/2010/Perfil_Soc_TDR_2010.pdf

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