Adrián Alfonso Paredes Santana
Licenciado en Contaduría Pública y en Derecho por la Universidad de Guadalajara; Maestro en Impuestos por el Instituto de Especialización para Ejecutivos; Diplomado en Estudios Avanzados
en Derecho Administrativo por la
Universidad San Pablo CEU Madrid y catedrático de la
Universidad Panamericana, Instituto de Especialización para
Ejecutivos y del Centro de Estudios del Derecho de la Empresa «CEDE»
Twitter: @RCEmx

Desde inicio de 2014 se han establecido diversas propuestas para abatir la venta de facturas falsas, o de manera técnica mejor dicho, las operaciones simuladas. Es una lucha que comenzó legislativamente desde aquel año cuando surge el famoso 69-B del Código Fiscal de la Federación (CFF), que durante los posteriores ejercicios tuvo una férrea defensa judicial, logrando salir bien sorteado de todo, siendo declarado constitucional, en todas y por todas. Hoy por hoy, es la herramienta más eficiente para el Servicio de Administración Tributaria (SAT) para enfrentar, pero esto sólo trae determinaciones sobre las «Entidades que Deducen Operaciones Simuladas», por sus siglas EDOS, por lo general son los empresarios que adquirieron, por decirlo de cierta forma, los comprobantes con el fin de disminuir sus impuestos.

En el mes de Febrero, en el congreso nacional de «Fiscalística – Entorno 2019», el Licenciado Marco del Toro Carazoexpuso un punto que llamo mi atención, respecto cómo el gobierno debía cambiar su táctica de enfrentamiento al fenómeno, y sin más agrego el vídeo de esa brillante ponencia:

Destacando una figura coloquialmente denominada como «sapo», misma que fue un camino para poder acabar con la organización en Colombia del cartel de «Pablo Escobar». El término para esta situación es equivalente a soplón, como sucede en muchos países, a cambio de información que poseen personas involucradas o no que, como gobierno no puede tener, pero de adquirirla se facilitaría su trabajo; de llevarse a cabo y ser fiable esa información se le entrega algo al informante, bien sea sumas de dinero y protección, hasta negociación respecto a su participación en el delito, por ejemplo. Tema que un penalista podría explicar con mejor profundidad.

Para esta colaboración abordaré al artículo 69-B Ter del CFF, con el cual se pretende darle mayor fuerza al propio 69-B del mismo ordenamiento. En la exposición de motivos se establece sobre esos «sapos fiscales», ahora conocidos como «tercero colaborador» lo siguiente:

«Con la finalidad de que la autoridad fiscal se allegue de información adicional que le dé indicios para identificar a presuntos emisores de comprobantes fiscales que amparan operaciones inexistentes, se propone adicionar un artículo 69-B Ter al CFF, a efecto de incentivar la colaboración de la sociedad en el combate a la citada práctica fiscal indebida, incorporando la figura de tercero colaborador fiscal, cuya información podrá ser empleada para substanciar el procedimiento establecido en el artículo 69-B del CFF, así como, para motivar las resoluciones de dicho procedimiento, en términos del artículo 63 del mencionado Código.

La importancia del tercero colaborador fiscal radica en que se establece la posibilidad de obtener información que no obra en poder de la autoridad fiscal, la cual una vez validada y analizada servirá para tomar decisiones respecto al procedimiento previsto en el mencionado artículo 69-B.

Asimismo, es importante precisar que la identidad del tercero colaborador fiscal tendrá el carácter de reservada.

Finalmente, como incentivo al tercero colaborador fiscal, se propone que puedan beneficiarse participando en los sorteos de la lotería fiscal a que se refiere el artículo 33-B del CFF.»

Como se puede observar, mediante esta figura las autoridades fiscales podrán recibir y emplear la información y documentación proporcionada por terceros colaboradores fiscales, para substanciar el procedimiento de presunción contenido en el artículo 69-B del CFF, y tener más elementos para mejor sus resoluciones, en términos del precepto 63 de este CFF. El texto propuesta en la iniciativa presentada es el siguiente:

Artículo 69-B Ter. Las autoridades fiscales podrán recibir y, en su caso, emplear la información y documentación que proporcionen terceros colaboradores fiscales, para substanciar el procedimiento previsto en el artículo 69-B del presente Código, así como, para motivar las resoluciones de dicho procedimiento, en términos del artículo 63 de este Código.

Se considera tercero colaborador fiscal a aquella persona que no ha participado en la expedición, adquisición o enajenación de comprobantes fiscales que amparen operaciones inexistentes, pero que cuenta con información que no obre en poder de la autoridad fiscal, relativa a contribuyentes que han incurrido en tales conductas y que voluntariamente proporciona a la autoridad fiscal la información de la que pueda disponer legalmente y que sea suficiente para acreditar dicha situación. La identidad del tercero colaborador fiscal tendrá el carácter de reservada en términos del artículo 69 de este Código.

El tercero colaborador fiscal podrá participar en los sorteos previstos en el artículo 33-B de este Código, siempre que la información y documentación que proporcione en colaboración de la autoridad fiscal sean verificables. Asimismo, en la lista definitiva que se publique en términos del artículo 69-B, cuarto párrafo del presente Código, serán identificadas las empresas que facturan operaciones simuladas que se hayan conocido en virtud de la información proporcionada por el tercero colaborador fiscal.

De donde se desprende que, tercero colaborador fiscal es aquella persona que no ha participado en la expedición, adquisición o enajenación de comprobantes fiscales que amparen operaciones inexistentes, esto es, que no tenga participación delictiva, pero dentro de sus actividades cotidianas puede tener acceso o conocimiento de información que no obre en poder de la autoridad respecto de contribuyentes que han incurrido en tales conductas. Ese tercero acude por voluntad propia para ofrecer información, datos de los que pueda disponer legalmente y que sea suficiente para acreditar dicha situación.

La propuesta parece buena, plenamente perfectible, pero no lo suficiente pues, cabe preguntarnos, ¿A cambio de qué? ¿Por qué alguien lo haría? ¡Solamente Por participar en un sorteo fiscal! ¡No lo creó! Lo más viable es abrirse a una táctica doble, como lo menciona el Licenciado Marco del Toro de dos figuras, al «criterio de oportunidad» para efectos de existir la configuración de lavado de dinero, para dar una buena negociación al EDOS de aplicárselo a cambio de la información de quien se los proporcionó, como lo contempla el artículo 256 del Código Nacional de Procedimientos Penales; y por el lado fiscal, que pague sus impuestos sin las deducciones que se desprendan de las operaciones simuladas. De esta forma, se puede llegar a la raíz, el problema no es el EDOS, son los grupos que con el pasar de los años han amasado fortunas. Es oportuno precisar que el pensamiento anterior fue en febrero de 2019 y de que estamos ante la posibilidad de que se logre con sus respectivas adecuaciones, por lo que se desprende del contenido del dictamen correspondiente al proyecto de Decreto por el que se reforman, adicionan y derogan diversas disposiciones de la «Ley Federal contra la Delincuencia Organizada», de la «Ley de Seguridad Nacional», del «Código Nacional de Procedimientos Penales», del «Código Fiscal de la Federación» y del «Código Penal Federal», que se encuentra para su discusión en el Cámara de Diputados, respecto a los «criterios de oportunidad» para contemplar la posibilidad que aplique en materia fiscal, entonces, cuando el imputado por delitos fiscales aporte información esencial y eficaz para la persecución de un delitos más grave, y se comprometa a comparecer en juicio, tenga la posibilidad de obtener como beneficio se pueda abstener del ejercicio de la acción penal sobre su persona. Entonces, sigamos con las medias y recompensas que recibirá ese tercero colaborador obtendrá a cambio:

  • Reserva de su identidad, ¡faltará más! y
  • La grandiosa oportunidad de participar en las loterías fiscales.

Pero, como todos sabemos ¡nadie dijo que sería así de fácil en esta vida!, dependerá de que a criterio de la autoridad fiscal la información  y documentación proporcionadas sean verificables, me preguntó ¿cómo lo harán saber al tercero? Lo dejo en el tintero. Finalmente, estimado lector, aún estamos ante una iniciativa del Ejecutivo Federal, se encuentra en análisis, tendremos que estar atentos a su evolución legislativa.

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