Adrián Alfonso Paredes Santana
Licenciado en Contaduría Pública y
en Derecho por la Universidad de Guadalajara;
Maestro en Impuestos por el Instituto de Especialización para Ejecutivos, S.C.; Diplomado en Estudios Avanzados y Doctorando en Derecho Administrativo por la Universidad San Pablo CEU Madrid y catedrático de la Universidad Panamericana y del Instituto de Especialización para Ejecutivos, S.C. Twitter: @RCEmx

La Organización de la Naciones Unidas (ONU) fue la primera organización en el mundo que propuso la creación de estándares de calidad, pero no fue sino hasta 1947 con la creación de la Organización Internacional de Estandarización, mejor conocida por sus sigla como  ISO (International Standard Organization), cuando se establecen los primeros, comenzando a ser requerido en diversos productos para su intercambio internacional.

Los primeros antecedente en México podríamos encontrarlos tanto la Ley sobre Pesas y Medidas de 15 de mayo de 1928, y la Ley de Normas Industriales de 31 de diciembre de 1945, en aquél entonces a utilización del sello oficial de garantía. Las normas también se clasificaban, por su objeto, en normas de nomenclatura, de funcionamiento, de calidad y normas para los métodos de prueba oficiales, todas éstas son descritas como auténticas reglas técnicas.

Posteriormente, en nuestro país en 1986 dentro del Acuerdo General sobre Aranceles y Comercio, mejor conocido por su acrónimo de GATT, por sus siglas en inglés) que la normatividad ISO comenzó a mediar la calidad de productos nacionales, lo que dio paso a la creación de la Ley Federal sobre Metrología y Normalización (LFMN) publicada en el diario oficial el 1° de julio de 1992, que vino disminuir la polémica existente sobre la obligatoriedad de observancia de esta normatividad, que ni era ley. En la LFMN aparecen las denominados Normas Oficiales Mexicanas (NOM), las cuales determinan estándares técnicos que deben cumplir los bienes y servicios fabricados y/o comercializados en el territorio mexicano, esto es, se trata obligaciones que deben cumplir los productos o servicios sujetos al objeto de la NOM, de lo contrario puede negarse o retirarse su comercialización. Así la LFMN, pretendía uniformar los procedimientos de normalización y medición, estableciendo esquemas uniformes que permitieran superar los problemas de discrecionalidad y legalidad que subsistían.

Por otro lado, el mismo ordenamiento constituye la existencia de una serie recomendaciones denominadas como  Norma Mexicana (NMX), mismas que son de cumplimiento voluntario, a menos que se especifique que el se cumple con sus indicaciones dentro del productos o servicio que se ofrece, o también cuando una NOM así establezca, entonces en esos dos casos se vuelve de observancia obligatoria.

Tienen una simbiosis muy marcada desde su origen, pues ambas están muy relacionadas, entre sí aunque sus diferencias son muy marcadas, como lo explique. Un ejemplo de lo anterior es que, dentro de las referencias de una NOM es frecuente que se relacione con una o varias NMX. Las normas tiene la misma similitud de formación, pues en general se publican en el Diario Oficial de la Federación (DOF) y pasan en su comienzo a ser un Proyecto (PROY). La diferencia material es abismal, mientras que por un lado las NMX son elaboradas y promovidas por la Secretaría de Economía y el sector privado, por conducto de los Organismos Nacionales de Normalización de acuerdo con los artículos 1, 2, 3, 40, 48, 51-A, 53 y 54 de la LFMN,  estableciendo principalmente en su contenido aspectos técnicos como especificaciones, atributos, métodos de prueba, directrices, características o prescripciones aplicables, proceso, instalación, sistema, actividad, servicio o método de producción u operación, así como aquellas relativas a terminología, simbología, embalaje, marcado o etiquetado, entre otras;  por el otro lado, las NOM tienen como principal finalidad, la de prevenir los riesgos de la salud, la vida, el medio ambiente y el patrimonio; mediante la exigencia de colocación de la información, requisitos, especificaciones, procedimientos y metodologías aplicables.

La LFMN define en su artículo 3o fracciones X y XI, respectivamente y establece sus principales características:

  • NOM. Regulación técnica expedida por las dependencias competentes, conforme a las finalidades con la que se creen, que establece reglas, especificaciones, atributos, directrices, características o prescripciones aplicables a un producto, proceso, instalación, sistema, actividad, servicio o método de producción u operación, así como aquellas relativas a terminología, simbología, embalaje, marcado o etiquetado y las que se refieran a su cumplimiento o aplicación. Un ejemplo de las finalidades para la que se expiden es, determinar las características que deben reunir los productos y procesos cuando éstos puedan constituir un riesgo para la seguridad de las personas o dañar la salud humana, animal, vegetal, el medio ambiente general y laboral, o para la preservación de recursos naturales. Para su creación se debe cumplir con el proceso contenido en el artículo 46, y para su modificación o cancelación se tomará en cuenta cuando no subsistan las causas que motivaron su expedición, así las dependencias competentes, a iniciativa propia o a solicitud de la Comisión Nacional de Normalización de la Secretaría de Economía o de los miembros del Comité Consultivo Nacional de Normalización, podrán modificarlas o cancelarlas sin seguir el procedimiento para su elaboración. Pero, al tratarse de implementación de nuevos requisitos o procedimientos, o incorporar especificaciones más estrictas, se debe seguir el procedimiento para su elaboración. De acuerdo con la ley, tienen que ser revisadas cada cinco años a partir de la fecha de su entrada en vigor, debiendo notificarse al Secretariado Técnico de la Comisión Nacional de Normalización de la Secretaría de Economía los resultados de la revisión, dentro de los 60 días naturales posteriores a la terminación del periodo quinquenal, de no contrario, esto es, de no revisarse en ese plazo  pierden su vigencia y las dependencias que las hubiesen expedido publicarán su cancelación en el DOF.
  • NMX. Es la que elabora un organismo nacional de normalización, o la Secretaría de Economía en los términos de la LFMN, que prevé para un uso común y repetido reglas, especificaciones, atributos, métodos de prueba, directrices, características o prescripciones aplicables a un producto, proceso, instalación, sistema, actividad, servicio o método de producción u operación, así como aquéllas relativas a terminología, simbología, embalaje, marcado o etiquetado. En su caso, tiene el proceso para su creación, en artículo 51-A, y para su modificación o cancelación basta con cumplir con el mismo procedimiento que para su elaboración, pero en todo caso, al igual que las NOM, deberán ser revisadas o actualizadas dentro de los cinco años siguientes a la publicación de la declaratoria de vigencia, debiendo notificarse al Secretariado Técnico de la Comisión Nacional de Normalización de la Secretaría de Economía los resultados de la revisión o actualización; de no llevarse la notificación, el Secretariado ordenará su cancelación

Las NOM o NMX están pensadas para garantizar la calidad de los productos y servicios que el consumidor tenga a su disposición, y en el cuidado de la salud y el medio ambiente. Si bien, una no es obligatoria y la otra sean recomendaciones vinculantes para quien las anuncie que las cumple, son una gran herramienta que beneficia a la población y al comercio. Ahora, si estas interesado en conocer más al respecto, siempre he recomendado que se debe iniciar con la lectura de una NOM y de NMX, desde su inicio hasta el final, sin importar cuál elijan, pero sólo así se familiarizan con su estructura y contenido.

También, en los últimos año la Secretaría de Economía ha trabajado en general una base de datos de las NOM más sencilla en su manejo y con mejor exactitud en su contenido dentro de página oficial en internet, la que se encuentra en el vínculo: http://www.economia-noms.gob.mx/noms/inicio.do, donde podrá buscarse por producto o servicio, clave, dependencia que las emite, fecha, tipo o rama de actividad económica a la que van dirigidas. Finalmente, el cumplimiento normativo es un servicio profesional que es necesario en los negocios, sin importar su tamaño, ni ventas o número de trabajadores; y recuerda, el artículo 91 de la LFMN faculta a las dependencias competentes a realizar visitas de verificación, y de encontrarse incumplimientos existirán afectaciones económicas, desde pagos a laboratorios certificados para estudios hasta sanciones por infracciones.

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