Autora: Mtra. Lilia Magali Gutiérrez Patrón

Licenciada en Administración de Empresas con Maestría en Mercadotecnia del Tecnológico de Monterrey campus Guadalajara. Así como un Doble Grado en Negocios Internacional por la universidad de San Diego State Univerity. Cuenta con experiencia en el área de Empresas Familiares y Gobierno Corporativo tanto en la investigación como en la consultoría. Ha trabajado en alrededor 30 protocolos familiares y ha sido parte de la institucionalización de empresas familiares. A su vez tiene experiencia en el área de planeación estratégica. Ha escrito artículos en la revista Consejero Empresarial y actualmente se desempeña como profesora de cátedra en el Tecnológico de Monterrey campus Guadalajara y ha sido también docente en la Universidad Panamericana

«Para ser irremplazable, uno debe ser siempre diferente»

-Coco Chanel

“Ser el mejor” es la mentalidad que la mayoría de las empresas tienen actualmente, ¿quién tiene el mejor servicio?, ¿quién tiene el mejor precio?, ¿quién tiene el mejor prestigio?, etc. es la manera en cómo se compite y definen estrategias actualmente.

Sin embargo, el concepto de ser el mejor siempre estará sujeto a la perspectiva de cada individuo, es decir; lo que para mí es considerado como “lo mejor” para otro puede no ser visto de la misma manera, siendo que cada individuo de acuerdo con sus experiencias, conocimientos, gustos y necesidades definirá que es lo mejor para él mismo, en este caso para el consumidor.

Es con base en este principio en cómo las estrategias y visiones estratégicas de muchas empresas se definen: “queremos ser los mejores en la región”, “queremos ser los mejores en X industria para el 2020”, etc. este pensamiento ha sido siempre tan común y enseñado desde temprana edad que nunca realmente se ha cuestionado.

Michael Porter, catedrático de Harvard y considerado como el “Padre de la Estrategia”, argumenta que esta mentalidad es errónea, que las empresas no deben buscar ser las mejores sino ser ÚNICAS.

Simplemente piensa acerca de los smartphones. Para una persona el hecho de que la batería de un smartphone le rinda por varios días usándolo de manera constante puede verlo como la principal característica para comprarlo y considerarlo como el mejor, otra buscará la calidad de la cámara para poder capturar momentos de su vida y compartirlas en redes sociales, asimismo otra estará feliz con la capacidad de memoria con la que el dispositivo cuente y el tamaño de la pantalla, etc. Pudiera seguir con más ejemplos, pero creo que puedes ver hacia donde me dirijo. El mejor smartphone para una persona no será el mejor para otra. Por lo tanto; el concepto de “ser el mejor” no existe.

Es por ello por lo que Michael Porter nos alienta a dejar esta mentalidad y buscar la unicidad. ¿Qué pasa cuando nos enfocamos en ser sólo los mejores? Sucede un fenómeno llamado “suma cero”, en el cual las empresas solo se enfocan en compararse mutuamente y donde su único diferenciador es en precio, sin ofrecer un valor agregado al consumidor. Es aquí donde las empresas pueden estancarse, y dejar de buscar oportunidades de innovación, diversificación o buscar nuevos mercados donde pudieran hacer una diferencia. La mentalidad de competencia por ser las mejores es bien representada en un “océano rojo” donde el mercado está sumamente saturado, sólo se tiene el enfoque de vencer a la competencia, hay una lucha de precios y no se busca un nuevo mercado. Por otro lado, la mentalidad de ser únicos nos abrirá puertas para un “océano azul”, donde tenemos la oportunidad de encontrar y explorar un nuevo mercado, innovar, ofrecer un valor agregado, capturar nuevos clientes y ofrecer una diferenciación que otros no tienen.

Si nos enfocamos en ser únicos y logramos esa diferenciación ante nuestra competencia, es muy probable que el cliente esté dispuesto a pagar un poco más por ello, ¿por qué? Porque percibe un valor agregado. Sin embargo; para que esto suceda tendremos que innovar para crear y ofrecer un valor diferente a nuestros clientes, dejando de lado el imitar o copiar a nuestra competencia. Por lo que toda empresa tiene dos tareas sumamente importantes: el ser únicos y el ser rentables, éstos son los dos aspectos en que toda estrategia corporativa debe enfocarse. Por lo que de ahora en adelante piensa en lo siguiente: ¿Cuál son las necesidades que mis clientes tienen?, ¿Cómo voy a satisfacer esas necesidades de manera única?, ¿Cómo puedo innovar en los productos o servicios que ofrezco?, ¿Cómo puedo ser rentable a través de esa innovación y diferenciación?, ¿En qué otros mercados puedo incursionar? Recuerda que el reto no es solo copiar y mejorar, sino ofrecer algo que nadie más tiene.

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