Jacqueline Díaz González
Licenciada en Psicología áreas Organizacional y Clínica por la Universidad del Valle de México; tiene un Master en PNL por Ibarra y Asociados, avalada por la Universidad de Santa Cruz California; cuenta con una Certificación en Conversaciones Cruciales por Leadex Solutión; y Diplomados en Grafología, Desarrollo Humano y Habilidades Gerenciales por la Universidad Intercontinental, COPARMEX Jalisco y el IMMPC. jacqueline.diaz@leadex.com.mx

Cuándo pensamos la creación de un ambiente para mejores empresas multigeneracionales para trabajar y que también sean para el desarrollo de mejores familias ¿se pueden propiciar ambos escenarios? Sí claro, al prepararnos y actualizarnos constantemente.

Es una inspiración y beneficio si todos contribuimos. No hay pérdida de valores en la actualidad, han cambiado las prácticas y podemos  conservar lo mejor de las diferentes épocas. Recordemos que estamos juntos por primera vez diversas  generaciones en este siglo XXI, cada una con aportaciones de gran importancia. Revisemos algunas características principales en donde estamos inmersos,  combinando experiencias:

  • Tradicionalistas o Veteranos (personas de la tercera edad): son en general conservadores, orientados al orden, respetando reglas y estructuras. Son pilares en las familias y fundadores de empresas y comercios, empleados actuales  ya en minoría  o recientes jubilados comprometidos de diversos lugares. Tienen una gran necesidad de ser reconocidos y valorados por su gran experiencia y entrega. Su liderazgo predominante es estilo autócrata. Una gran práctica es generar actividades que los animen, en especial cuando disfrutan con los niños, los paseos y visitas guiadas. Son sabios y tienen tanto por aportar si se les escucha con una genuina admiración. Aquí están los abuelos y bisabuelos de tantas familias.
  • Baby Boomers (1945-1964): jerarquizan la importancia del trabajo, el compromiso, los resultados, con excelente experiencia en especial para manejo de crisis. Han pasado por diferentes momentos retadores en México y son ejemplo de solidaridad. Actualmente son Directivos o Ejecutivos clave en planes de sucesión o retiro digno, buscando seguir productivos en otros roles. La forma de dirigir es predominantemente productiva, enseñando con el ejemplo. Podemos aquí encontrar a nuestros padres y abuelos jóvenes.
  • Generación X (1965-1981): están en una posición mediadora clave para unir ambos extremos generacionales. Sus cargos son en su mayoría de puestos Ejecutivos y de alto nivel de influencia. Son estables, independientes, colaborativos,  inclinados al logro de objetivos individuales, buscan mayor autonomía y son flexibles ante los cambios. Su mayor reto es conservar e implementar las mejores prácticas en las circunstancias actuales. Implementan el liderazgo situacional, para un margen más amplio y flexible, acorde a las necesidades y competencias individuales.
  • Generación Y o  Millennials (1982-1994): son emprendedores natos en su mayoría, versátiles,  idealistas, ambiciosos, con mayor autoconfianza, desean socializar y disfrutar con flexibilidad de una mayor a calidad de vida, dominando las nuevas tecnologías. Cuentan con liderazgo natural, encauzado a los beneficios sociales y apoyos interculturales. Son actualmente  un 75% aproximado de la fuerza laboral, con  predominio también en posiciones estratégicas.
  •  Generación Centenials o Z (1995 a la fecha): cuentan con multihabilidades en ambientes digítales, sueñan un 76% que su hobbie se convierta en su fuente de ingresos. Se adaptan con mayor facilidad al trabajo y la educación virtual, necesitando apoyo y límites para una mayor disciplina y logro de resultados de mayor calidad.

No es tan drástico emigrar de una a otra generación y lo ideal es conservar lo mejor de cada etapa. Todos tenemos diversas singularidades, retos y aspectos valiosos por aportar. Y con el cuidado de la salud, podremos seguir conviviendo por largos períodos.

¿Cómo podemos enriquecernos juntos?

La mayoría de nosotros convivimos más tiempo con los compañeros de trabajo que con nuestros seres queridos más cercanos y es un ambiente en donde podemos construir relaciones importantes de largo plazo. Por ello se dice que la empresa o institución en la que participamos es  como una segunda familia. Asimismo, seguimos perteneciendo a un gran núcleo donde se unen nuestros lazos sanguíneos y afectivos de viva. Si capitalizamos todo lo que aprendemos día a día, esto nos permite llevar los principios y comportamientos universales en nuestros diferentes ambientes como pilares esenciales para los  que decidimos asumir el compromiso. Repasemos juntos 10 de los principios que han ilustrado y replicado diversos autores:

  1. Tener un propósito común de largo plazo: este tema permite reflexionar sobre la misión o razón de ser de cada persona en la familia y cada puesto en los diversos empleos, y si le agregamos pasión por nuestra vocación de vida, somos más plenos, sumando a los resultados grupales. Te invito a validar si tienes objetivos alineados de lo individual a lo organizacional en tu trabajo y sistémico en tu rol personal. Es muy importante asegurarnos que tengan los métricos esenciales de fecha, cantidad, calidad y costo, para evitar quedar en solo “lindos propósitos” sin rumbo.  Los debemos documentar y revisar, asegurándonos que estén en un plan de corto, mediano y largo plazo. En lo global, lo que deseamos todos en una empresa y familia son personas felices y exitosas, acorde a lo que esto represente para cada uno y que en conjunto apoyarnos para lograr la plenitud.
  2. Inteligencia Emocional: es manejar correctamente nuestras emociones, recordando que no hay “buenas o malas”, todas son universales y si las utilizamos adecuadamente, tienen algo positivo por ofrecernos; el amor nos vincula con todo; nuestro trabajo, familia, ciudad, país, sociedad, naturaleza, buscando ayudar. La alegría nos permite disfrutar y agradecer lo que si tenemos, pudiendo dar esperanza y servicio a quién lo requiera. El miedo es un gran protector de nuestra integridad física y emocional y en pandemia ha salvado vidas por cuidar los protocolos y la sana distancia. La tristeza favorece la reflexión, vivir los procesos del duelo y ser más empáticos ante el dolor de otros. El enojo es para identificar si alguien no ha respetado nuestros derechos y por ende buscar asertivamente poner límites para buscar la justicia. También esta gran herramienta nos enseña  a auto controlarnos, identificando que nos saca de equilibrio, nos genera estrés y buscar canalizarlo positivamente. Otra habilidad es la auto motivación, porque al conocer que nos invita  a la acción, podemos buscar el sentido de logro. Con la empatía logramos percibir el sentir del otro y la apertura de ser incluyentes para relacionarnos con todos, eliminando los prejuicios. La suma de todo lo anterior nos permite ser más sociables.
  3. Congruencia y planeación: es alinear nuestros pensamientos, emociones y comportamientos para un mejor resultado, en un beneficio colectivo. “Los hechos dicen más que mil palabras” y aplica en el uso de nuestro lenguaje verbal, alimentado por nuestro dialogo interno. Es fundamental también recordar que la planeación garantiza un gran porcentaje de éxito y si está en la línea de nuestros valores es más poderosa, por lo que la invitación es organizar y revisar diariamente nuestros porque y para qué de cada rol y las acciones clave para lograr las metas.
  4. Responsabilidad: es la habilidad de responder en tiempo y forma a nuestros compromisos, cumpliendo promesas, corrigiendo cada vez que sea necesario y asumiendo las consecuencias cuando algo no genera el resultado esperado, siendo auto críticos para mejorar y renovarnos constantemente. Si implementamos evaluaciones del desempeño, revisando con frecuencia los avances, solicitando  una retro constructiva a nuestros jefes, compañeros e incluso clientes, con la humildad de hacer los cambios solicitados en forma inmediata, incrementamos nuestros alcances. En el ambiente familiar y personal es también fundamental comunicar y alinear las expectativas y los resultados con la frecuencia que cada uno requiera.
  5. Respeto y Comunicación Asertiva: identificar lo que cada persona clave en nuestra vida necesita para percibir que nuestro trato es respetuoso en todo momentos, en un dialogo de apertura y confianza constante, con el cuidado por la forma, el lugar y momento adecuado para comunicarse. Esto aplica a todas las personas que deseamos conservar de largo plazo en cada ambiente que interactuamos y hacerlo expansivo a nuevas relaciones. Es fundamental recordar que el mejor comunicador es el que escucha más de lo que habla, entiende sin juzgar las diferentes posturas y utiliza preguntas poderosas que profundicen en el cuidado de cada relación.
  6. Integridad y Honestidad: es hacer lo correcto aún sin que te nadie te vea, en un marco legal, ecológico, siendo socialmente responsable y con la apertura de hablar con la verdad, permitiendo la transparencia y rendición de cuentas, fluyendo con la libertad de que si te grabaran, estas actuando acorde al bien común. Es de alto valor reconocer que no existen verdades absolutas y que ha mayor diferencia de opiniones, mayor aprendizaje, con un código de ética que cuide a todos los involucrados.
  7. Flexibilidad ante los cambios: validar los retos y nuevos comportamientos que necesitas incorporar para ser más solidario, trabajar desde casa o donde se requiera, tener disposición para escuchar, valorar y enriquecerte con diferentes puntos de vista para adaptarte con las personas que lo requieran, tanto en lo laboral como en lo personal. Los cambios de shock seguirán, cada vez con menor tiempo para adaptarnos y predominarán  los cambios estratégicos, con una rápida y eficaz planeación, que tienen la ventaja de buscar evitan caer en la zona de confort, lo que nos lleva a un mejor aprovechamiento de los recursos  y buscar idealmente anticiparse a los diferentes escenarios.
  8. Colaboración: al trabajar en equipo, fomentamos los foros para estimular la interacción, escuchando distintas opiniones, con metas en conjunto, recordando que la suma de ideas, multiplica los resultados y mejora las relaciones. Un gran ejemplo de organización, solidaridad y apoyo han sido las catástrofes naturales (temblores, incendios e inundaciones), así como la pandemia para generar apoyos a los más vulnerables. También aplica en lo inmediato, en los trabajos y proyectos donde cada uno puede brindar lo mejor y complementarse para un mayor alcance. El trabajo virtual ha favorecido incluso la integración de nuevos juegos y dinámicas para sentirse acompañados en momentos cruciales de alta vulnerabilidad.
  9. Creatividad e Innovación: retomar nuestras habilidades desde niños, cuando fuimos ambidiestros, activos, positivos y jugábamos con todos, con gran habilidad para vivir el presente y para sobreponernos a la frustración. Podemos revivir lo anterior con los niños cercanos para disfrutar más de cualquier circunstancia, generando múltiples ideas. Asimismo, busquemos aprender de los jóvenes disruptivos que manejan la revolución digital, los adultos comprometidos y las personas sabias con experiencias invaluables que unen con el ejemplo de entrega y productividad. Existen modelos ejemplares para replicar lo anterior y adaptarlo a nuestra cultura organizacional y familiar.
  10. Renovación integral: conquistar nuestra interdependencia al nutrir diariamente al cuerpo haciendo ejercicio de nuestro agrado, (caminar, correr, bailar, andar en bicicleta, practicando algún deporte); la mente con lecturas breves diarias, audio libros, podcast, meditación y el espíritu a través del contacto y cuidado de la naturaleza, del servicio a otros, aportando ideas que trasciendan en beneficio de los cercanos y los más necesitados, para una mejor sociedad y país donde vivir. La cercanía reciente con tantas perdidas ha profundizado el sentido de lo que hacemos, el vivir cada día al máximo, valorando a cada persona, la familia, la salud, lo que verdaderamente es indispensable para una estancia digna, a ser más generosos y desprendidos con los que más lo requieren, a cuidar nuestro trabajo y buscar generar nuevos empleos, para una mayor calidad de vida para todos.

Cierro lo anterior con una recomendación, pregúntate cada día, ¿Qué haré hoy para poner mi mejor versión al servicio de todos?

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