Domingo Ruiz López
Licenciado en Derecho,
Maestro en Fiscal y
Doctor en Materia Fiscal
por la Universidad
Autónoma de Durango;
cuenta con estudios de
Dirección de Empresas en el
IPADE;  y es Socio Director
de la firma
“Ruiz Consultores”, S.C.  
Twitter: @domingoruizl

Uno de los principales socios comerciales de México, sin lugar a dudas lo es Estados Unidos de América del Norte (TLCAN), las relaciones comerciales y migratorias entre ambos países, les han reportado beneficios recíprocos, difícilmente se puede precisar de manera objetiva cuál de los dos países ha resultado más beneficiado con el Tratado de Libre Comercio de América del Norte, o cual de los tres, incluyendo a Canadá.

Actualmente se están llevando a cabo rondas de renegociación del TLCAN, partiendo el gobierno de Estados Unidos de América del Norte, o al menos su Presidente, de la equivocada hipótesis que solo México ha sido beneficiado por el Tratado y no Estados Unidos. Se trata de una visión unicéntrica (por no decir egocéntrica), que olvida el funcionamiento de las economías como sistemas, y la relevancia que tienen las regiones al fortalecerse desde un punto de vista económico.

México, debe negociar bien el TLCAN de manera que el paquete de beneficios y las formas de resolver controversias sean claros y otorguen seguridad jurídica, pero también debe observar este momento como una oportunidad para reconvertir  sus relaciones comerciales y diversificarse con otros países, dada la importancia de los tratados de libre comercio, las vocaciones naturales de México se pueden potenciar al ampliar y fortalecer lazos comerciales, aprovechando todos los tratados existentes, por las razones que a continuación reseñaremos.

El libre comercio es un elemento esencial del desarrollo, a través del intercambio comercial transnacional, es posible agregar valor, lograr ventajas competitivas, eficientar costos, procesos, y transferir conocimiento y tecnología; la hipótesis del comercio abierto entre particulares, con pocas restricciones al flujo de mercancías entre países, es indispensable en el liberalismo económico. En este sentido, México cuenta con 12 tratados de libre comercio celebraos con 46 países, además de 32 Acuerdos de Promoción y Protección Recíproca de las inversiones (APPRIs) con 33 países, así como con 9 acuerdos en el marco de la Asociación Latinoamericana de Integración, que se deben potenciar.

De las principales ventajas que existen a través de los tratados de libre comercio, es reducir las restricciones arancelarias al ingreso de mercancías en los países miembros del tratado, de esta manera, a partir de las metodologías para determinar los productos como originarios de la región del tratado, están sujetos a desgravaciones que impulsan el intercambio, y hacen más competitivas a las empresas de los países miembros del convenio; mediante los tratados de libre comercio se pueden disminuir o incluso eliminar los impuestos generales de importación de productos o servicios.

Las regulaciones preferenciales de los tratados de libre comercio, además del beneficio impositivo y la potencialidad económica, aporta seguridad jurídica a las inversiones, al tener parámetros claros sobre las reglas para determinar el origen de las mercancías, la prestación de servicios transfronterizos, y las tasas a las cuales estarán gravados dichos productos o servicios.

En el marco de la renegociación del TLCAN, al que no se ha llegado a acuerdos definitivos, Estados Unidos de América (EE. UU.) mediante las Proclamaciones 9704 y 9705 del 8 de marzo de 2018 incrementó, a partir del 23 de marzo de 2018, las tasas arancelarias aplicables a la importación a ese país de productos de acero y aluminio procedentes de todo el mundo en 25% y 10% respectivamente, como resultado de la adopción de una medida unilateral, justificándola bajo el argumento de haber identificado importaciones de esos productos en cantidades y circunstancias que menoscaban la seguridad nacional de ese país; adicionalmente el 30 de abril de 2018, dicho país determinó establecer una exención temporal del pago del incremento de los aranceles a la importación de productos de acero y aluminio originarios de Canadá, México y la Unión Europea hasta el 31 de mayo de 2018; de conformidad con las Proclamaciones referidas y la Proclamación del 31 de mayo de 2018, EE. UU. determinó que los mencionados aranceles son aplicables a las importaciones de productos de acero y aluminio originarios de México a partir del 1 de junio de 2018; cuestión que está sucediendo.

Las medidas unilaterales establecidas incumplen procedimientos de salvaguardas y procedimientos bilaterales o multilaterales en el marco del TLCA y de la OMC, y ante su incumplimiento, México consideró que es necesario y urgente imponer medidas equivalentes a las implementadas por EE. UU., al amparo de lo dispuesto por el Capítulo VIII del TLCAN y la Ley de Comercio Exterior, consistentes en la suspensión del trato arancelario preferencial e incrementar las tasas del impuesto general de importación a diversas mercancías originarias de EE. UU., que estarán vigentes hasta que el Ejecutivo Federal estime que EE. UU. ha dejado de aplicar las tasas arancelarias a productos de acero y aluminio originarios de México establecidas en las Proclamaciones 9704 y 9705 mencionadas.

En este sentido, el día 5 de junio de 2018, se publica en el Diario Oficial de la Federación el Decreto por el que se modifican distintas tarifas a los Impuestos Generales de Importación y Exportación, como reacción del Gobierno mexicano a las medidas unilaterales impuestas por EE. UU.

Los principales productos se relacionan con algunos productos del campo, embutidos, whisky en sus modalidades tenesee y burbon, y marcadamente productos de acero y aluminio, similares a los gravados por el país del Norte.

Las medidas impuestas tendrán efectos temporales tanto en los precios, en los impuestos y por lo tanto en la economía mexicana, especialistas hablan que puede tener un efecto inflacionario, mismo que debe ser temporal, debido a que las medidas establecidas pueden entenderse como muestras de posición de fuerza en un proceso de negociación de un nuevo TLCAN no necesariamente en un ambiente de total cordialidad, será necesario que las decisiones empresariales se tomen con la prudencia de entender estas medidas temporales, que deberán quedar resueltas en mesas de negociación dentro del presente año, influenciadas además por los equipos de transición de quien resulte electo Presidente de la República.

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