Adrián Alfonso Paredes Santana

Licenciado en Contaduría Pública y
en Derecho por la Universidad de Guadalajara; Maestro en Impuestos; cursa el Especialidad en Gestión de
Riesgos, Fraude y Blanqueo por Ealde Business School; ; Diplomado en Estudios Avanzados en Derecho Administrativo por la Universidad San Pablo CEU Madrid y catedrático de la
Universidad Panamericana y del Centro de Estudios del Derecho de la Empresa «CEDE»
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Desde la constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos (CPEUM) se construye esta figura de seguridad familiar. En inicio, en el último párrafo de la fracción XVII del artículo 27, en el cuál aborda los temas de la propiedad, se contempla de la siguiente manera: “Las leyes locales organizarán el patrimonio de familia, determinando los bienes que deben constituirlo, sobre la base de que será inalienable y no estará sujeto a embargo ni a gravamen ninguno”; y por otro lado, dentro del apartado A, en la fracción XXVIII del artículo 123 se establece lo siguiente: “Las leyes determinarán los bienes que constituyan el patrimonio de la familia, bienes que serán inalienables, no podrán sujetarse a gravámenes reales ni embargos, y serán transmisibles a título de herencia con simplificación de las formalidades de los juicios sucesorios”.

El legislador constituyente deposita esta tarea a las legislaturas locales, razón por la cuál es muy probable que cada entidad federativa tiene su propia legislación en materia civil o de derecho familiar, y si bien éstas en su mayoría ofrecen elementos comunes, inclusive con el código civil federal, recomiendo consultar de acuerdo al lugar de residencia o de aquél en el cual se pretenda constituir el patrimonio de familia, para determinar y establecer el marco regulatorio en concreto de las normas que aplican.

No debemos confundirlo con lo que en el lenguaje coloquial entendemos, el conjunto de bienes propiedad de una familia es denominado patrimonio, pero, la connotación dentro del derecho constitucional y civil es una figura jurídica concebida para proteger los derechos esenciales para su protección y manutención, contemplando algunos bienes con características particulares, y en algunas legislaciones se establecen algunas limitantes cuantitativas y cualitativas.

La intención de esta colaboración dar a conocer los principales pormenores de su constitución, debido a que en México es común que se desconozca, y sobre todo, no se dan cuenta del estado de seguridad que proporciona a un núcleo familiar, más aun cuando sus integrantes se encuentran en el dentro de los negocios, dónde la situación económica puede cambiar de un momento a otro, y deseo se entienda que no es un blindaje, pues hablar en ese tono, sin lugar a dudas estaríamos en contra de su naturaleza, pues podríamos estar cometiendo un fraude a acreedores.

Comenzaré con la concepción jurídica, el patrimonio familiar es la limitación de dominio de diversos bienes, desde un inmueble e mueble, que tiene como objetivo garantizar el hogar y los recursos esenciales para la subsistencia y bienestar de un núcleo familiar, evitando que sean gravados en su perjuicio, incluyendo en algunos estados las herramientas para llevar el negocio familiar, en su caso.

Éste régimen está preparado principalmente para garantizar la protección y bienestar de una familia, pues los bienes que lo conformen tendrán la declaración de ser inalienables, imprescriptibles, e inembargables, esto es, no se puede vender, ni otorgar como garantía de alguna obligación o donar de forma unilateral; para esto, tendría que contarse con la voluntad expresa de todo aquel beneficiario del patrimonio, siempre y cuando, sea para mejorarlos; o en su defecto, revertirse para que los bienes regresen al dominio de propietario, y recupere la plena disposición.

Una gran ventaja de esta figura es transmisible por herencia, es decir, dentro de su constitución se puede establecer a especie de clausula testamentaria el orden de herederos, de esta forma no se extinguiría con la muerte del titular afectado por el patrimonio familiar, sólo se sustituiría en todos sus efectos hasta el momento el último de los herederos señalados. Lo anterior, tomando en cuenta que, al momento del fallecimiento del titular o los titulares de los bienes afectados, se garantiza que los descendientes podrán seguir usándolos con las tres características originales del patrimonio familiar.

Muy importante, no debemos confundir lo señalado en párrafo anterior, no estamos ante una transmisión de propiedad, pues los beneficiarios no son dueños de este, sino que solo cuentan con el derecho de uso de estos bienes; quien sólo en el caso de fallecimiento del o de los titulares de los bienes, y hasta el momento de la extinción del patrimonio familiar, pasará a título de propiedad a los herederos especificados.

Los bienes principales que suelen contemplarse en la creación del patrimonio familiar son aquellos que garanticen cubrir las necesidades esenciales de una familia, como lo es un inmueble, vehículo para su movilidad, camas, refrigeradores, estufas, utensilios de cocina y de comedor; así como también, herramientas y maquinaria de un negocio familiar, incluso una parcela cultivable, en caso de que el sostén sea una actividad agrícola. Lo anterior tiene muchas variaciones debido a la existencia de distintos códigos en el país. De igual manera, como lo señalé al inicio, también el importe de su valor también suele ser diferente.

Para este tema, el concepto de familia suele definirse en su propio apartado, por lo general se refiere a madre, padre e hijos, aunque también se puede incluir a hermanos y nietos, según el análisis de convivencia, esto al momento de su trámite lo valorará el juez sobre el caso particular.

No es necesario que legalmente sea a través del matrimonio, por lo que vivir en unión libre (concubinato) no impide su constitución, eso sí, la única condición es para el caso de los descendientes, que estos tengan vínculo biológico directo o legal con los padres, mientras que otros familiares como sobrinos no, salvo se tenga la tutoría legal.

Finalmente, con excepción del Estado de Querétaro que puede ser ante un Notario Público, para solicitar y constituir el patrimonio familiar es a través de un procedimiento judicial, de jurisdicción voluntaria llevado ante un juez de lo familiar de su localidad, manifestando lo siguiente:

  • Bienes muebles que se incluirán como parte del patrimonio;
  • Documento que acredite la propiedad de esos bienes, que se encuentran libre de cualquier gravamen y un avalúo reciente emitido por persona autorizada;
  • Actas que demuestren los vínculos familiares; y
  • El solicitante o solicitantes deben tener mayoría de edad.

Finalmente, no sobra recordar que la creación del patrimonio de familia da el derecho a sus miembros de disfrutar los bienes, más no les transmite la propiedad de los mismos. Al constituirse, la propiedad de los bienes pasa a los miembros de la familia, quienes tendrán el carácter de copropietarios. Llevando correctamente su procedimiento de constitución y registro, los bienes incluidos en el patrimonio familiar gozarán de ser inembargables, inalienables e imprescriptibles, por mandato constitucional, salvo causa de expropiación pública. Es una buena figura para garantizar la satisfacción de las necesidades básicas de las familias mexicanas.

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