Adrián Alfonso Paredes Santana
Licenciado en Contaduría Pública y
en Derecho por la Universidad de Guadalajara;
Maestro en Impuestos por el Instituto de Especialización
para Ejecutivos; Diplomado en Estudios Avanzados
en Derecho Administrativo por la
Universidad San Pablo CEU Madrid y catedrático de la
Universidad Panamericana, Instituto de Especialización para
Ejecutivos y del Centro de Estudios del Derecho de la Empresa «CEDE»
Twitter: @RCEmx

El paquete económico 2020, trajo consigo una incorporación de un nuevo supuesto a los gastos no deducibles para efectos del Impuesto Sobre la Renta (ISR); es la fracción XXXII del numeral 28, referente a los intereses no deducibles (IND) que resulta cuando los intereses netos del ejercicio (INE) que excedan o son mayor que el monto que resulte de multiplicar la Utilidad Neta Ajustada (UNA) por el 30%, para mejor explicación del texto tomemos la siguiente fórmula:

IND = INE > (UNA x 30%)

Básicamente consiste en limitar la deducción de los intereses netos hasta por un monto equivalente a la UNA, la cual se asemeja a una utilidad antes de intereses y depreciaciones  conocida como «EBITDA» por sus siglas en inglés, que en traducción se trata de las ganancias antes de intereses, impuestos, depreciación y amortización (Earnings Before Interest, Taxes, Depreciation, and Amortization), o lo que es lo igual a la representación de la ganancia bruta de explotación calculada antes de la deducibilidad de los gastos financieros. Esta disposición se aplica sin importar si la deuda es nacional, extranjera, de partes relacionadas o no relacionadas; es decir, se aplica a todas las personas por igual, sólo cabe un excepción por parte del legislador, no aplica a los primeros 20 millones de pesos de intereses derivados de deuda. Conforme a su exposición de motivos, esto es debido al reporte final del Plan de Acción 4 de «Base Erosion and Profit Shifting» (BEPS), por la reitera práctica a nivel mundial de planeaciones fiscales con la figura de intereses, para trasladar utilidades de forma internacional hacia países o regímenes fiscal de tasa impositiva menor o nula.

Continuando con el texto del precepto, debemos entender por INE los correspondientes al total de los intereses devengados provenientes de deudas (IDD) menos el total de los ingresos por intereses acumulados (IIA), ambos generados durante el mismo periodo, sobre aquellos que exceden los 20 millones de pesos de IDD. Desarrollemos una fórmula para mejor apreciación: 

SI (IDD es => 20 millones de pesos) ENTONCES, (INE = IDD – IIA)

Obviamente, no aplicará esta limitación en la deducción cuando los intereses acumulados sean superiores a los devengados. Otro concepto incluido en la limitante es el «utilidad neta ajustada» (UNA), la que  consiste en la suma de utilidad fiscal obtenida de conformidad con el artículo 9 de la Ley del ISR (UFI), más el total de los IDD, así como el monto total deducido en el ejercicio por concepto de activos fijos, gastos diferidos, cargos diferidos y erogaciones realizadas en periodos preoperativos (DAE), de acuerdo con la siguiente fórmula para mejor apreciación:

UNA = UF + IDD + DAE

Aplica aun y cuando no genere una utilidad neta ajustada durante el ejercicio para estos efectos. Al ser una medida para evitar el traslado de la utilidad por empresas internacionales a regímenes de baja o nula imposición, solo aplica cuando los intereses que superen la cantidad de 20 millones de pesos deducibles del ejercicio. Los intereses excedentes estarán pendientes de deducir, se podrán aplicar dentro de los diez ejercicios siguientes al que se generaron hasta agotarse, siempre y cuando se lleve un registro que se encuentre a disposición de las autoridades, mediante el cual se llevará el control de los intereses netos pendientes, a los que adicionarán los del siguiente ejercicio, en su caso, entendiendo que los primeros que se deducirán son los más antiguos, aplicando las mismas reglas de las pérdidas fiscales contenidas en el artículo 57 de la Ley de ISR.

Categóricamente no debemos perder de vista que, no aplicará esta restricción cuando los intereses netos no deducidos sean superiores al triple del capital contable de deudas entre sus partes relacionadas en el extranjero, esto es, la tradicional «capitalización delgada», pues en si misma imposibilita la deducibilidad del excedente. Además, se establecen las siguientes excepciones por el destino de la deuda:

  • A obras de infraestructura pública;
  • A construcciones ubicadas en territorio nacional, incluyendo adquisición de terrenos;
  • A proyectos para la exploración, extracción, transporte, almacenamiento o distribución del petróleo y de los hidrocarburos sólidos, líquidos o gaseosos; así como para la generación, transmisión o almacenamiento de electricidad o agua;
  • Inversiones destinadas a deuda pública;
  • Tampoco aplica para empresas productivas del Estado; y
  • Al sistema financiero para el desarrollo de sus actividades.

Considero esta modificación como algo preocupante, si bien es cierto que con la «capitalización delgada» se limitaba la deducción de intereses de manera indirecta, pues se establecía un parámetro de la base del financiamiento respecto al triple del capital de empresa, sólo faltaba limitar el monto de los intereses deducibles resultantes. Si bien es cierto, se toma una formula financiera, la conocida EBITDA, para buscar una solución razonada, sin lugar a dudas el impacto financiero de la no deducibilidad de los intereses puede ser importante para aquellos con gran apalancamiento, pues, recordemos que aplicará a los intereses generados en el ejercicio de 2020, sin importar que el origen del préstamo sea anterior a su vigencia. Mi sugerencia es prepararnos, realicemos proyecciones financieras para evaluar su impacto fiscal.

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