Ana Fonseca Estuadinte de Derecho en el Centro Universitario Tonalá, en la Universidad de Guadalajara Asistente de la Dirección de la Firm «PVE Consultores, S.C.»

Éste tipo de entidad tiene que cumplir con las obligaciones y la carga fiscal conforme al régimen general del ISR, determinado un resultado fiscal

La participación en las utilidades de las empresas (PTU) constituye un derecho de determinados trabajadores, y por otro lado, una obligación para los patrones, sean personas físicas o morales, con excepción a algunos contemplados en la Ley Federal del Trabajo (LFT) en su artículo 126: 

  • Las empresas de nueva creación, durante el primer año de funcionamiento;
  • Las empresas de nueva creación, dedicadas a la elaboración de un producto nuevo, durante los dos primeros años de funcionamiento. La determinación de la novedad del producto se ajustará a lo que dispongan las leyes para fomento de industrias nuevas;
  • Las empresas de industria extractiva, de nueva creación, durante el período de exploración;
  • Las instituciones de asistencia privada, reconocidas por las leyes, que con bienes de propiedad particular ejecuten actos con fines humanitarios de asistencia, sin propósitos de lucro y sin designar individualmente a los beneficiarios;
  • El Instituto Mexicano del Seguro Social y las instituciones públicas descentralizadas con fines culturales, asistenciales o de beneficencia; y
  • Las empresas que tengan un capital menor del que fije la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (desde 2007 se mantiene en ingresos menores a los 300 mil pesos anuales).

Ahora, las sociedades civiles no tienen naturaleza mercantil por no contar con especulación comercial ni estar establecida su regulación en alguna ley de esta naturaleza, sino que se encuentran contempladas en el Código Civil Federal y los de cada entidad federativa. Sin embargo, atendiendo a su objeto son entidades lucrativas, al igual que lo hace la Ley del Impuesto Sobre la Renta (ISR), debido a que sus fines son obtener una ganancia o beneficio, o en su defecto por exclusión, al no ser de la no lucrativas o no contribuyentes, sin ahondar por este momento en el tema. 

Las sociedades con fines no lucrativos cumplen con sus obligaciones fiscales en términos del Título III de la Ley del ISR, siempre que se trate de algún tipo o tengan como actividad preponderante comprendida en su artículo 79; mientras que las que persiguen un fin de lucro, tal como una firma de contadores o de cualquier otro tipo de profesionistas, su régimen de tributación es el régimen general para las personas morales, esto es, conforme al Título II del mismo ordenamiento.

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