Licenciado en contaduría certificado, profesional certificado en fiscal por el IMCP y la AMCP, maestro en Administración y maestrante en Impuestos, Socio Director del “Grupo Reingeniería Fiscal Patrimonial”, Abogados y Contadores Públicos Certificados, autor de 27 obras en materia fiscal, catedrático y expositor fiscal y de seguridad social.

La inversión en el capital de sociedades trae aparejadas consecuencias fiscales, algunas para las sociedades, otras para los propios socios o accionistas de las mismas. Comentaremos brevemente al respecto:Del carácter de socio o accionista.

Las sociedades se dividen básicamente en dos: (1) sociedades de personas y (2) sociedades por acciones. Las primeras son aquellas que se integran en función al número de personas –partes sociales-, mientras que las segundas, la figura más común de las sociedades mexicanas es la sociedad anónima, son aquellas cuya aportación de capital se ve reflejado en títulos llamados acciones. De ahí la diferenciación común: socio y accionista, que no son lo mismo, aunque para efectos fiscales, en la Ley del Impuesto Sobre la Renta (LISR) las acciones y la calidad de socio o accionista están definidos en el artículo 7 de la misma al tenor siguiente:

“En los casos en los que se haga referencia a acciones, se entenderán incluidos los certificados de aportación patrimonial emitidos por las sociedades nacionales de crédito, las partes sociales, las participaciones en asociaciones civiles y los certificados de participación ordinarios emitidos con base en fideicomisos sobre acciones que sean autorizados conforme a la legislación aplicable en materia de inversión extranjera. Cuando se haga referencia a accionistas, quedarán comprendidos los titulares de los certificados a que se refiere este párrafo, de las partes sociales y de las participaciones señaladas. Tratándose de sociedades cuyo capital esté representado por partes sociales, cuando en esta Ley se haga referencia al costo comprobado de adquisición de acciones, se deberá considerar la parte alícuota que representen las partes sociales en el capital social de la sociedad de que se trate.”

Aunque la Ley del Impuesto Sobre la Renta define genéricamente a la persona moral, las mismas tienen diversas características patrimoniales, objeto y naturaleza.

Las sociedades mercantiles están contenidas en la Ley General de Sociedades Mercantiles (LGSM), comoexcepto las recién aprobadas Sociedad por Acciones Simplificada (SAS) copiadas del derecho colombiano.

También hay que considerar que las asociaciones civiles, las sociedades civiles, las sociedades de responsabilidad limitada y otras no están constituidas por acciones, sino por las personas que las integran, en tal caso no hablamos de acciones, sino de socios y que el capital social en las sociedades cooperativas se representa, en su caso, por certificados de aportación. Sin embargo, no todas las personas morales tienen fines lucrativos; por ejemplo, la Sociedad Civil tiene fines económicos, pero no de lucro; y conforme al Código Civil, las Asociaciones Civiles no tienen fines económicos ni de lucro, pero sus integrantes tienen la calidad de socios o accionistas, no obstante la sociedad de que se trate, ni su ubicación y régimen fiscal.

Inscripción de socios al RFC.

Es responsabilidad de los socios acreditar su inscripción con tal calidad ante el Registro Federal de Contribuyentes, o el fedatario público procederá a informarlo –denunciarlo-  al Servicio de Administración Tributaria –SAT-  por ministerio de Ley. Los socios deben inscribirse al Registro Federal de Contribuyentes (RFC), a este respecto es importante subrayar que para 2016 la Resolución Miscelánea Fiscal establece una clave genérica para socios extranjeros, separando a los socios personas morales y socios personas físicas con una distinta clave.

Tratándose de socios extranjeros, la sociedad deberá informar de los socios que la integran cada año, so pena de incurrir en infracción a las disposiciones fiscales que se sanciona con multa.

¿Quién es el socio? Estamos ante una pregunta pertinente cuando de tributar y percibir dividendos –explico el concepto más adelante- se trata: “las empresas cuyo capital social esté representado por acciones deberán emitir, con los requisitos señalados en la Ley General de Sociedades Mercantiles, los títulos acción y entregarlos a sus accionistas con las formalidades que la misma Ley prevé. De acuerdo con la Ley General de Sociedades Mercantiles, los títulos acción deben ser nominativos, es decir, a nombre de quien invirtió en la sociedad. Para efectos legales –fiscales- cuando existe copropiedad –incluso por el matrimonio bajo el régimen de sociedad conyugal-, tanto la inversión como el ingreso obtenido, (dividendo) deben considerarse de los cónyuges. Por lo tanto sería procedente presentar el aviso de socio como una copropiedad, aunque en los documentos societarios esté contenido sólo el nombre de uno de los cónyuges”. El carácter de socio o accionista para efectos de la LGSM es aquel que tiene reconocido tal carácter en el libro respectivo –de registro de acciones-, en los documentos societarios y, en el caso de empresas por acciones (como la S.A.) que tengan para demostrarlo los títulos de las acciones de quien son propietarios. Un caso particular será el de la inversión en acciones de empresas que cotizan en la bolsa de valores, pues en tal caso será el INDEVAL quien otorgue, en su caso, los certificados respectivos o entregue los cupones de dividendos a que nos referiremos posteriormente.

A este respecto es importante resaltar que a partir de 2014, tanto los títulos acción como los libros sociales forman parte de la contabilidad para efectos fiscales. En efecto, no sólo son contabilidad los registros contables, también lo son la documentación y dentro de la misma, la societaria. Así las cosas, es menester revisar que los socios de una persona moral puedan acreditar tal calidad para posteriormente ejercer sus derechos de votación y patrimoniales -el derecho al dividendo-.

Acción y títulos accionarios

Las empresas cuyo capital social esté representado por acciones deberán emitir, con los requisitos señalados en el artículo 125 de la LGSM, los títulos de las acciones y entregarlos a sus propietarios de acuerdo a las formalidades previstas, dentro de los cuales está el contener “cupones” –talones desprendibles que se entregarán, canjearán, a la entrega del dividendo. Además recientemente el Poder Judicial de la Federación determina que, la eficacia legitimadora de un accionista no lo hace el título accionario en sí, sino que además debe estar inscrito en el libro de registro respectivo:

Época: Décima Época

Registro: 2011380

Instancia: Primera Sala

Tipo de Tesis: Aislada

Fuente: Semanario Judicial de la Federación

Publicación: viernes 01 de abril de 2016 10:01 h

Materia(s): (Civil)

Tesis: 1a. LXXXVIII/2016 (10a.)

SOCIEDADES MERCANTILES. PARA QUE EXISTA EFICACIA LEGITIMADORA ENTRE EL TITULAR DE LAS ACCIONES Y LA SOCIEDAD, DEBEN INSCRIBIRSE LAS TRANSMISIONES REALIZADAS EN EL LIBRO DE REGISTRO RESPECTIVO. El artículo 129 de la Ley General de Sociedades Mercantiles prevé que la sociedad considerará dueño de las acciones a quien aparezca inscrito como tal en el registro relativo, y que aquélla deberá inscribir en éste, a petición de cualquier titular, las transmisiones que se efectúen. Ahora bien, los efectos creados con las transmisiones referidas no se surten con el simple tránsito de las acciones de una persona a otra, sino que deben inscribirse en el libro de registro de acciones para que se otorgue al adquirente la legitimación para ejercitar frente a la sociedad sus derechos como accionista y, a la vez, que aquélla también pueda exigir el cumplimiento de las obligaciones derivadas de su calidad de socio; de ese modo, la adquisición de acciones no otorga al adquirente la legitimación aludida, sino que es sólo un requisito previo para inscribirse en el registro de acciones. Lo anterior es así en virtud de que la inscripción de las transmisiones en el registro de acciones es la forma legalmente prevista de legitimación social del titular de las acciones nominativas y despliega la eficacia legitimadora a favor de la sociedad frente al inscrito.

PRIMERA SALA

Amparo directo en revisión 2336/2014. Ana María de las Mercedes Ponce Alcalá o Ana María Ponce Ponce Alcalá y otros. 2 de diciembre de 2015. Unanimidad de cuatro votos de los Ministros Arturo Zaldívar Lelo de Larrea, José Ramón Cossío Díaz, Jorge Mario Pardo Rebolledo y Alfredo Gutiérrez Ortiz Mena. Ponente: Alfredo Gutiérrez Ortiz Mena. Secretaria: María Dolores Igareda Diez de Sollano.

Esta tesis se publicó el viernes 1 de abril de 2016 a las 10:01 horas en el Semanario Judicial de la Federación.

  • Énfasis añadido

¿Qué es utilidad y dividendo?

Utilidad es la ganancia obtenida en una sociedad mercantil. Por extensión se entenderá utilidad a los “remanentes” de las sociedades civiles, los “rendimientos” de las sociedades cooperativas y otras semejantes. Las utilidades son obtenidas por una sociedad, normalmente resultado de las operaciones derivadas del cumplimiento de su objeto social; sin embargo ello no es característica de las mismas, la utilidad es el incremento en el capital por las ganancias –incluso por revaluación de bienes u otros- de una sociedad determinadas conforme al marco normativo aplicado en cada sociedad, nótese que las utilidades son las contables, independientemente del resultado que para efectos fiscales se haya obtenido en dichos ejercicios.

Las utilidades a repartir serán aquellas que se tengan acumuladas, una vez deducidas de las mismas las pérdidas conforme a los artículos  19 y 20 de La Ley antes señalada. Diferencia entre “utilidad” y “dividendo” estriba en lo siguiente: (1) la utilidad es la ganancia generada por una empresa, y (2) los dividendos son la repartición de las utilidades entre los socios o accionistas de la empresa en cuestión.

En suma, cuando se trate de una utilidad a distribuir, siempre la utilidad contable, cabe precisar que las ganancias acumuladas no son la utilidad a distribuir, pues de las mismas deben restarse, como se comentó antes, las pérdidas –si las hubiese- y además las reservas legales o estatutarias establecidas en la empresa. Mientras tanto, el dividendo será entonces la parte alícuota –proporcional- del capital social de las utilidades a distribuir y definida en Asamblea, normalmente ordinaria de accionistas o socios. Es decir, el dividendo a distribuir será la utilidad que la asamblea decida distribuir, toda la utilidad o una parte de ella y su distribución deberá efectuarse en la misma proporción en que se establezca en los estatutos. Normalmente en proporción a las acciones que se poseen, sin embargo hay casos excepcionales en sociedades como las sociedades civiles, las cooperativas o las sociedades anónimas promotoras de inversión. Por ello podemos concluir que los dividendos a distribuir serán en la proporción que se determine en los estatutos sociales, desde luego conforme a la legislación aplicable.

Estos dividendos pueden o no causar Impuesto sobre la Renta para la empresa que los distribuye, para lo cual deben llevar una cuenta de aquellas utilidades fiscales que ya pagaron tal impuesto, conocida como cuenta de Utilidad Fiscal Neta (CUFIN). Así las cosas la emisora que distribuye utilidades provenientes de esta cuenta no causa el Impuesto Sobre la Renta (ISR). A partir de 2014 las utilidades entregadas a socios residentes en México o extranjeros causan un ISR del 10% por la obtención de las utilidades generadas a partir de ese ejercicio, el cual  debe ser retenido por la pagadora del dividendo al accionista o socio perceptor de ese ingreso.

Reembolso de aportaciones a un socio

El reembolso de aportaciones a los socios no causa el ISR mientras la sociedad tenga un capital de aportación actualizado –CUCA-, es decir, el monto aportado más el efecto inflacionario entre la fecha de aportación y de retiro sea menor o igual al capital contable –conforme a las Normas de Información Financiera que utilice la entidad-. En caso de que el capital contable sea menor al capital a retirar –la LISR establece al efecto un cálculo global, por las acciones totales de la empresa y otro exclusivo por las acciones reembolsadas- se considera que se retiran dividendos.

Las utilidades deben aprobarse en Asamblea General de Accionistas, normalmente en los primeros meses ha concluido un ejercicio y firmarse, tanto por la Administración como por el órgano de vigilancia –comisario u otro semejante-.

Empresas dictaminadas

Adicionalmente, es importante se considere que conforme al artículo 86 fracción XX de la Ley del Impuesto sobre la Renta y el artículo 93-A del Reglamento de la Ley del Impuesto sobre la Renta, por los ejercicios de 2006 a 2013; se debe informar cuando la empresa se dictamine –pero cuidado: la disposición señala dictamine obligatoriamente- lo cual excluiría de tal obligación a quienes opten por dictaminarse en los términos del artículo 32-A del Código Fiscal de la Federación. La obligación consistió en dar a conocer en la Asamblea General Ordinaria de Accionistas un reporte en el que se informe sobre el cumplimiento de las obligaciones fiscales a su cargo en el ejercicio fiscal al que corresponda el dictamen, y el Reglamento de la LISR dice:

“Se tendrá por cumplida la obligación, cuando en la primer sesión de la Asamblea General de Accionistas siguiente a la emisión del dictamen formulado, se informe sobre el cumplimiento de las obligaciones fiscales a cargo del contribuyente, en el ejercicio fiscal al que corresponda el dictamen.”

Vale la pena que revise usted su cumplimiento por el periodo señalado y revise se incluya lo necesario en las actas de ese periodo, considerando que el dictamen se presenta entre junio y julio del año siguiente a cerrado un ejercicio y a inicios del año posterior a la presentación del dictamen que realiza la asamblea de accionistas. No sobra precisar que dicha obligación persiste posterior a 2013 y hasta la fecha, pero ahora para todos los dictaminados –pues el dictamen es opcional- conforme a los artículos 76 fracción XIX de la LISR y 116 de su Reglamento.

Conclusión

El primer ordenamiento a observar en tratándose de reparto de utilidades o reembolso de capital es la ley societaria aplicable de acuerdo al tipo de sociedad, posteriormente, son importantes las consideraciones anteriores sobre las regulaciones fiscales para hacer adecuadamente el tratamiento en el ISR, de esta forma se evitan molestias innecesarias. Además, no lo olvide, una acción es un bien, por lo que debe tener el título que la represente y que se encuentre inscrita en el libro de registro respectivo, pues de no hacerlo, de tener que llevar una demanda como accionista no podrá acreditar su legitimación.

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