Adrián Alfonso Paredes Santana

Licenciado en Contaduría Pública y
en Derecho por la Universidad de Guadalajara; Maestro en Impuestos; cursa el Especialidad en Gestión de
Riesgos, Fraude y Blanqueo por Ealde Business School; Diplomado en Estudios Avanzados en Derecho Administrativo por la Universidad San Pablo CEU Madrid y catedrático de la Universidad Panamericana y del Centro de Estudios del Derecho de la Empresa «CEDE»

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El artículo 91 de la Ley General de Sociedades Mercantiles (LGSM), en su fracción V, señala expresamente que en su escritura constitutiva de una Sociedad Anónima (SA) se deberá de contener, entre otros requisitos, el nombramiento de uno o varios comisarios, por lo que resulta un requisito sin el cual no puede constituirse.

El origen de la figura del Comisario proviene de la naturaleza de la SA, pues en nuestra legislación está conceptuada como aquella que tiene muchos accionistas que la integran, tan es así, que el límite de la de Responsabilidad Limitada es de cincuenta socios, mientras que en la que objeto de estudio es ilimitado. Dicho de otra forma, dado que por su naturaleza tendría muchos accionistas, entonces se ideó la forma de protegerlos, dentro y fuera de la entidad; y fue mediante la figura del Comisario, siendo este aquel que no participa en la administración, pero que revisará que las operaciones fueran adecuadamente realizadas en beneficio de todos.

De acuerdo con el artículo 164 de la LGSM, el comisario es un órgano de vigilancia designado por la asamblea, encargado de supervisar todas las operaciones de la sociedad. Así, debe tener total independencia al cumplir con sus tareas, tal y como se desprende del numeral 165 de la LGSM, que limita a formar parte de estos cargos a empleados, accionistas ni parientes consanguíneos de los administradores en línea recta sin limitación de grado, los colaterales dentro del cuarto o los afines dentro del segundo.

Esa es la razón por la cual, un comisario no puede ejercer, el cargo o cargos, de carácter administrativos o, incluso, de apoderado legal, porque se conjuntaron en una sola persona dos funciones que se contraponen, esto se refiere a la representación y a la supervisión de las labores de la administración. Esto con fundamento en la contradicción de tesis de rubro: APODERADO. ES INEFICAZ EL PODER OTORGADO POR UNA SOCIEDAD ANÓNIMA EN SU FAVOR CUANDO DETENTA AL MISMO TIEMPO EL CARGO DE COMISARIO DE LA MISMA POR SER INCOMPATIBLES ENTRE SÍ APODERADO. ES INEFICAZ EL PODER OTORGADO POR UNA SOCIEDAD ANÓNIMA EN SU FAVOR CUANDO DETENTA AL MISMO TIEMPO EL CARGO DE COMISARIO DE LA MISMA POR SER INCOMPATIBLES ENTRE SÍ visible en el Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta, Novena Época, Tomo XXVI, p. 38, Tesis: 1a./J.143/2007, Jurisprudencia, Registro 170970, noviembre de 2007.

Se confirma lo anterior, con lo previsto por el precepto 192 de la LGSM, que prohíbe que los comisarios de la sociedad sean mandatarios de los accionistas para representarlos en las asambleas. Ahora, sus funciones se encuentran específicamente detalladas en el artículo 166 de la LGSM, estas son algunas de las funciones principales:

  • Cerciorarse de la constitución y subsistencia de la garantía otorgada por los administradores y gerentes para asegurar sus responsabilidades en el desempeño de sus cargos, dando cuenta sin demora de cualquiera irregularidad a la Asamblea General de Accionistas.
  • Exigir a los administradores una información mensual, por lo menos con un estado de situación financiera y un estado de resultados.
  • Realizar un examen de las operaciones de la sociedad, documentación, registros y demás evidencias comprobatorias, para efectuar la vigilancia de las operaciones que la ley les impone y para poder rendir fundadamente el dictamen respectivo.
  • Rendir anualmente a la Asamblea General Ordinaria de Accionistas un informe respecto a la veracidad, suficiencia y razonabilidad de la información presentada por el Administrador General Único o el Consejo de Administración.
  • Insertar en el Orden del Día de las sesiones del Consejo de Administración y de las Asambleas de Accionistas, los puntos que crean pertinentes dentro de su ámbito de sus funciones.
  • Convocar a Asambleas, ordinarias y extraordinarias de accionistas, en caso de omisión de los Administradores y en cualquier otro caso en que lo juzguen conveniente.
  • Asistir, con voz, pero sin voto, a todas las sesiones del Consejo de Administración, y no se debe olvidar citarlos.
  • Asistir, con voz pero sin voto, a las Asambleas Generales de Accionistas.

En general, sus funciones son concernientes en vigilar ilimitadamente y, en cualquier tiempo todas las operaciones de la sociedad. Las anteriores funciones son las que se encuentran en el precepto referido, pero debemos tener en cuenta que, son enunciativas, más no limitativas, pues podemos encontrar más funciones en diversos artículos de la LGSM, como en el artículo 155, el cual estipula que cuando se revoque el nombramiento del Administrador General Único, o cuando habiendo varios Administradores se revoque el nombramiento de todos, o bien, el número restante no reúnan el quórum estatutario, los Comisarios podrán designar al Administrador o Administradores faltantes de manera provisional.

Es una instancia acusadora de actividades irregulares dentro de la organización de acuerdo con el artículo 167 de la LGSM, pues cualquier accionista podrá denunciar por escrito ante este hechos que estime irregulares en la administración, y el comisario deberá mencionar las denuncias en sus informes a la Asamblea General de Accionistas y formular acerca de ellas las consideraciones y proposiciones que estimen pertinentes, mediante la realización de una opinión y las recomendaciones pertinente, por lo que, la opinión del interventor no sólo se reduce al resultado de los informes financieros, sino se incluye la de acusación.

De acuerdo con las atribuciones antes mencionadas, el enfoque de su intervención es básicamente, financiero y contable en virtud de que su obligación más relevante consiste en presentar a la Asamblea General de Accionistas un informe de opinión sobre la situación financiera y resultados, presentados a su vez por el órgano de administración.

Aun cuando tiene la obligación de vigilar ilimitadamente en cualquier tiempo las operaciones de la sociedad, difícilmente orienta su labor a la vigilancia de la operación y desempeño de la sociedad, en sus operaciones cotidianas.

Finalmente, la importancia de este órgano de vigilancia, se traduce a través de todos los razonamientos sobre la importancia de sus funciones tal importante para la supervisión de una entidad garantizando la función del órgano de administración, que en la práctica lamentablemente no se le da toda la relevancia que efectivamente deben cumplir dentro de la vida de la empresa, no alcanzando por lo tanto los objetivos consagrados por el legislador y por el bien de la propia entidad, sino más bien son figuras que en la mayoría de los casos cumplen simplemente una formalidad legal, por lo que es importante conocer sus funciones y el alcance de hacerlas adecuadamente, lo que nos lleva a la conclusión de siempre designar a una real y con la capacidad de ejecución de esas funciones.

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