Adrián Alfonso Paredes Santana

Licenciado en Contaduría Pública y
en Derecho por la Universidad de Guadalajara; Maestro en Impuestos; cursa la Especialidad en Gestión de
Riesgos, Fraude y Blanqueo por Ealde Business School; Diplomado en Estudios Avanzados en Derecho Administrativo por la Universidad San Pablo CEU  Madrid y catedrático de la Universidad Panamericana y del Centro de Estudios del Derecho de la Empresa «CEDE»

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Las phantom shares (acciones fantasma en inglés) son instrumentos útiles para atraer o retener talento dentro de las organizaciones, permiten ofrecer certeza a los empleados de que forman parte  del proyecto, en el fondo es un bono, que su indicador para su determinación es un porcentaje dentro de capital, pero, sólo es una alternativa a la entrega de acciones, por lo que se puede establecer una plan temporal para hacer la entrega de las acciones a empleados, para cuando llegue el momento disminuir los riesgos que puede implicar sin se hace demasiado rápido.

Son documentos que dan esa seguridad al integrante de participar de la ganancias, pero sin el inconveniente de que forme parte del capital, esto hasta que se logre formalizar con el tiempo, ya la empresa podrá sustituirlos por acciones con determinados derechos económicos, pero para esto transcurrió el tiempo suficiente para conocer su compromiso y lealtad al negocio. Aprovecho, para efectos fiscales son de carácter retributivo hacia los colaboradores, por lo que tributarán como ingresos acumulables.

Ahora, explico lo que son, las phantom shares conceden al colaborador, más común en cargos directivos y puestos claves, los derechos económicos equivalentes a una participación en el capital social, esto es, son similares en sentido económico a la titularidad de acciones de la compañía sin que sea así como si fueran ficticias, con las limitaciones establecidas por las partes.

Permiten por sus compromisos aumentar la seguridad de permanencia y lealtad en la empresa, en suma, operan como incentivo real para que empleado permanezca al proyecto, y sobre todo, se sienta participen en las ganancias de su éxito. A mi parecer, y como recomendación deben señalarse que se trata de un derecho personal e intransferible, que no podrá ceder a terceros ni ser objeto de transmisión, por cuanto que constituye una retribución por sus servicios, con independencia que se puede vender a la propia empresa las phantom shares a cambio de un precio concreto una vez transcurrido un tiempo determinado.

Es importante que dentro del phantom shares plan correspondan directamente a unas acciones como referencia, de forma tal que  se puede cuantificar el monto que se les entregará, esto da certeza al colaborador de su participación en las ganancias.

Recomiendo para mejor efectividad en la concesión de estos derechos, se valore el patrimonio de la empresa, en una cantidad concreta al momento de llevarlas a cabo, o bien, del contrato de trabajo que se firma con el beneficiario de las phantom shares. Con la finalidad de que los derechos económicos se mantengan en el futuro, y así se pueda pactar que en caso de aumento en el capital social de la Sociedad, los derechos se consideren automáticamente incrementados en la misma proporción que el capital de la sociedad.

Lo anterior, de igual manera como sucede cuando se acude a una ronda de financiación o realice una ampliación de capital.

También, con ánimo de aumentar la confianza de los colaboradores, me gusta que se establezca  una cantidad mínima anual a percibir, para el caso de que la Consejo acuerde un reparto bajo de utilidades a repartir, o incluso, en algunos casos he propuesto formular alternas para determinar  una base de cálculo, como puede ser sobre el porcentaje de incremento de ventas, por ejemplo. Esto me resulta importante, porque al ponerme en el lugar del colaborador puedo pensar que, siempre está en la Asamblea General de Accionistas decidir cuánto de las utilidades generadas se destinaran a dividendos, y esto puede disminuir su ingreso por su phantom share.

Finalmente, siempre recomiendo tanto en una startup o cualquier negocio, el uso de las phantom shares, pues a mí particular punto de vista son las mejores opciones para atraer o retener talento y conseguir que los empleados se consideren parte del negocio. Además, algo transcendental, se debe establecer en su texto la prerrogativa para la empresa de recuperarlas en cualquier momento, obviamente, a cambio del pago de un precio determinado, pero no debe ser caprichosa la razón, sino que se debe contemplar de forma expresa y clara el criterio del cálculo y las circunstancia para que suceda. A su vez, se puede pactar un determinado plazo a cuyo vencimiento el titular percibirá un bono equivalente a la revalorización de las acciones de esa empresa desde que se le entregaron.

Las opciones a la hora de acordarlas son variadas, no vienen reguladas en la ley, y las partes tienen libertad de pacto al respecto limitando o ampliando los derechos concedidos, siempre cuidando no contravenir una norma de orden público, o prohibitiva.

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