FUENTE: OMPI

Google ha empezado a financiar un programa de inteligencia artificial que escribirá artículos de noticias locales. En el año de 2016, un grupo de investigadores presentaron una retrato con el nombre de “El nuevo Rembrandt”, una nueva pieza de arte generada por una inteligencia artificial que se había encargado de revisar y analizar miles de obras artísticas para poder elaborar la suya. En el mismo año en Japón fue escrita una novela breve por otro programa informático. Y  la empresa Deep Mind que forma parte de Google creo un programa que puede generar música solo escuchando grabaciones.

En otras ocasiones, las computadoras han escrito poemas e incluso compuesto piezas musicales por ellas mismas.

Las computadoras han producido obras de arte desde los años setenta y con el pasar del tiempo y los nuevos avances en la tecnología esto solo ha aumentado, mas sin embargo estas obras requerían más del ingenio y creatividad del programador; la máquina solo era un instrumento o una herramienta más y no como un ente creativo en su totalidad. Pero hoy en día nos encontramos inmersos en una revolución tecnología, esta revolución está impulsada por el rápido desarrollo del software de aprendizaje automático, un subconjunto de la inteligencia artificial que produce sistemas autónomos capaces de aprender por ellos mismo sin la intervención del hombre.

Estas obras creadas por inteligencia artificial podrían tener implicaciones muy importantes para el derecho de autor. Tradicionalmente, la titularidad del derecho de autor sobre las obras generadas por algún tipo de inteligencia artificial no estaba en entredicho ya que antes el programa servía mas como una herramienta parecida al papel y al lápiz. Las obras creativas gozan de la protección del derecho de autor si son originales, teniendo en cuenta que la mayor parte de las definiciones de originalidad requieren de un autor humano. En la gran mayoría de jurisdicciones como la de España y Alemania, únicamente las obras creadas por un ser humano pueden estar protegidas por el derecho de autor.

Se podría argumentar que esta diferencia no es importante, pero la forma en que el Derecho aborde los nuevos tipos de creatividad  impulsada por las máquinas podría tener muchas implicaciones comerciales. La inteligencia artificial ya se está utilizando para generar obras en ámbitos como la música, el periodismo y los juegos. En teoría, esas obras se podrían considerar como libres de todo tipo de derechos de autor por que fueron creadas por inteligencia artificial y no por el ser humano. Por consiguiente cualquier persona podría utilizarlas libremente, lo cual afectaría a las empresas que las venden. Se podría dar el caso que una empresa invierta millones en un sistema que genere música para para videojuegos y posteriormente descubran que estas piezas no están protegidas y que cualquiera las puede utilizar a su antojo.

Existe la opción de conceder la autoría al programador, queda reflejada en algunas legislaciones, como la de Hong Kong (R.A.E.), la India, Irlanda, Nueva Zelandia y el Reino Unido.  Este enfoque se describe claramente en la legislación británica sobre el derecho de autor, en particular en el artículo 9.3 de la Ley de Derecho de Autor, Diseños y Patentes.

Es probable que las cosas se vuelvan aún más complejas a medida que se generalice el uso de la inteligencia artificial por parte de los artistas y las máquinas produzcan mejores obras creativas, lo que desdibujará aún más la distinción entre las obras de arte hechas por un ser humano y las realizadas por una computadora es por esta razón que tendremos que ver como el derecho decide tomar estas obras y a donde nos llevaran sus resultados.

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