José Carlos Delgado Monrroy Licenciado en Derecho y Maestro en Derecho Comercial y de la Empresa por la Universidad Panamericana, Campus Guadalajara; y Socio de la firma «Degalcorp»
José Carlos Delgado Monrroy Licenciado en Derecho y Maestro en Derecho Comercial y de la Empresa por la Universidad Panamericana, Campus Guadalajara; y Socio de la firma «Degalcorp»

El órgano de administración es un ente de gran importancia en toda persona jurídica. Es a través de este órgano que una sociedad desarrolla su objeto y cumple con los fines sociales para los que fue constituida. El órgano de administración cumple dos funciones principales:

La de ejecutar todos los acuerdos tomados por la asamblea general de socios o accionistas, así como ejecutar todos los actos tendientes a desarrollar el objeto social, y la de representar a la sociedad en todos los actos jurídicos en que intervenga, como contratos, trámites, gestiones, juicios, etc.

Es por lo anterior que resulta de vital importancia, saber a quién o a quiénes vamos a designar para desempeñar el cargo de administrador de nuestra empresa y qué facultades van a tener para representarla. Una correcta y cuidadosa selección de los miembros del órgano de administración hará a su empresa más segura, más competitiva y con una estructura organizacional más fuerte y transparente.

A continuación exponemos algunas recomendaciones que podrá tomar en cuenta para la integración del órgano de administración de su empresa:

  • Número de administradores. ¿Administrador único o consejo de administración?

El órgano de administración puede estar formado por una sola persona, en cuyo caso se le denomina administrador, gerente o administrador general, o puede estar formado por dos o más personas, en cuyo caso se les denomina como administradores, consejo de gerentes o consejo de administración.

En cualquier empresa, es mucho más recomendable la constitución de un consejo de administración, salvo que se trate de una micro empresa de reciente creación, en cuyo caso se puede optar por la administración a cargo de una sola persona, mientras no se pueda disponer de las personas que integrarán el consejo de administración.

Los beneficios que conlleva tener un consejo de administración sobre tener a un sólo administrador son muchos, algunos de ellos son los siguientes:

  1. Decisiones colegiadas: el tener un consejo de administración implica que la toma de decisiones se hará por mayoría de votos. De esta forma se da cabida a mayor número de ideas y opiniones, dos cabezas piensan mejor que una.
  2. Comunión de experiencias: el tener a más de un administrador implica también que las decisiones se tomarán con base en la experiencia de varias personas, no sólo de una, por lo que podrán tomar mejores y más seguras decisiones.
  3. Profesionalización: si se integra un consejo de administración con personas cuyos conocimientos sean de distintas materias, las decisiones que se tomen para el desarrollo de la empresa serán las más apropiadas en las diferentes aristas que pueda conllevar dicha decisión.
  4. Mayor transparencia: es mayor la probabilidad de que la contabilidad y estados financieros de la sociedad se encuentren en orden y accesibles para los socios o accionistas de la empresa cuando ésta está en manos de un consejo de administración. El trabajo en equipo puede motivar al órgano de administración para que lleve un mejor control y manejo de la información de la empresa.
  5. Evitar fraudes: se dan muchos casos en los que el administrador de la empresa toma decisiones en su propio beneficio o en el de algún accionista, habiendo incluso robo de recursos. Aunque la formación de un consejo de administración no está exenta de fraudes, al ser mayor número de implicados, se torna más difícil la comisión de un fraude en la empresa.
  6. Selección de los miembros.

La selección de las personas que integrarán el órgano de administración es vital, pues de ello depende en gran medida que nuestra empresa tenga éxito o termine con problemas y contingencias. Para la elección de los miembros del órgano de administración se recomienda tener en cuenta lo siguiente:

  1. Por su trayectoria profesional. Es importante saber qué tan capaces serán las personas a quienes les dejaremos la administración de nuestra empresa. Hay personas que se dedican a formar parte del órgano de administración de distintas empresas, lo cual aumenta su experiencia para prevenir y resolver problemas. Se recomienda que antes de elegir, se investigue la experiencia y capacidad del candidato, pidiéndole previamente su currículum, referencias profesionales, entre otros.
  1. Por su prestigio ético. También es muy importante saber quién tendrá la administración de nuestra empresa. No está de más hacer una investigación de la persona que ocupará la administración, sus hábitos, referencias personales, nivel de compromiso, antecedentes en otras empresas, etc. Si se trata de una persona de nuestra entera confianza es mejor.
  1. Por su ocupación o profesión. Si optamos por tener un consejo de administración, es recomendable que sus miembros sean personas con distintas profesiones u ocupaciones para que la toma de decisiones sea más integral, previendo cualquier contingencia en cualquier rama implicada y teniendo una visión más amplia de las posibilidades y oportunidades para la empresa. Se recomienda que el consejo de administración esté integrado por los siguientes profesionistas:
  1. Un contador. El órgano de administración lleva la contabilidad de la sociedad, siendo responsable por las omisiones o evasiones fiscales que se puedan generar.
  2. Un financiero. El crecimiento de la empresa depende de las proyecciones financieras que tenga, los planes de crecimiento, las áreas de oportunidad financiera, etc.
  • Un administrador. Una correcta administración de los recursos financieros, materiales y mano de obra, potencializando las áreas de producción y optimizando los procesos, hará que su empresa crezca con mayor rapidez y solidez.
  1. Un abogado. Se debe cuidar siempre el aspecto legal de las decisiones que se tomen, teniendo en cuenta los beneficios legales para cierto tipo de operaciones y giros empresariales, así como buscando las áreas legales de oportunidad para un mayor crecimiento seguro.
  2. Un experto en el giro de la empresa. Quizá el integrante de mayor importancia, pues nunca deberá faltar en el órgano de administración, ya que será quien tenga el conocimiento vital sobre las operaciones de la empresa, proveedores, clientes y la forma de operación y logística para la prestación de servicios o venta de productos.
  1. Por su relación con la empresa.

Es recomendable tener como miembros del consejo de administración tanto a personas que sean parte de la empresa como a personas independientes que no tengan relación con la misma ni con los socios o accionistas, a quienes se les conoce como consejeros independientes.

Los consejeros que guardan una relación con la empresa son aquellos que trabajan en el día a día con las operaciones y actividades de la sociedad. En la práctica, la mayor parte de los órganos de administración están conformados en su totalidad por este tipo de consejeros. Estos consejeros son quienes revisan todas las operaciones diariamente y su labor consiste precisamente en la de administrar la empresa en el día a día. Es importante que el consejo de administración esté conformado con estas personas, ya que son quienes conocen detalladamente las operaciones que se llevan, así como los problemas que puedan surgir.

También es muy recomendable que haya miembros del consejo de administración que sean ajenos a la empresa, es decir, que sean independientes.

Lo anterior tiene una razón de ser: en la práctica los administradores tienen cierta lealtad y obediencia para con alguno o algunos de los accionistas, por lo general para quienes detentan la mayor proporción del capital social, quienes son los que los eligieron para su cargo. Esto ha generado que los administradores tomen las decisiones favoreciendo a dichos accionistas, en lugar de favorecer a la empresa como tal, lo que puede ocasionar perjuicios para los socios minoritarios hasta la misma quiebra de la empresa, como se ha visto en varias ocasiones.

Con la finalidad de proteger a los accionistas minoritarios y al sano desarrollo de la empresa, es vital que algunos de los miembros del consejo de administración sean independientes, es decir, cuya lealtad sea para con la empresa y no para con algunos accionistas.

Los consejeros independientes no laboran dentro de la empresa, sino que sólo se presentan para asesorar a los demás consejeros y para la toma de decisiones.

  • Relaciones entre socios o accionistas y los administradores.

Como se expuso en el punto anterior, es peligroso cuando el administrador o administradores guardan una relación de lealtad para con un grupo de accionistas y no para con toda la empresa. Se debe distinguir bien entre lo que es la sociedad de los accionistas.

Los socios o accionistas, desde luego que guardan un interés de lucro, esa es la principal razón de ser de una sociedad civil, y más aún, de una sociedad mercantil: las utilidades y ganancias que pueda generar el negocio que se está constituyendo. Sin embargo, muchas veces los socios o accionistas ven más por sus propios intereses que por el sano desarrollo de la empresa, (sobre todo cuando se trata de socios capitalistas o inversionistas). Es por lo anterior, que los administradores no se deben contaminar con los deseos y pretensiones de los accionistas que puedan conllevar a la ruina de la empresa.

Por el contrario, los administradores deben tener una lealtad para con la empresa, para su sano desarrollo y competitividad, pues depende de su labor el futuro del éxito de la sociedad. Es por ello que los administradores deben reusarse a actuar en favor de un único socio o accionista, deben ejercer su labor conforme a los intereses de la sociedad como persona jurídica distinta a sus socios.

  • Empresas familiares.

En México, la gran mayoría de las empresas son familiares, las cuales deben manejarse cuidadosamente y se debe evitar caer en malas prácticas corporativas si queremos que tengan éxito.

En la práctica, generalmente las empresas familiares son administradas por un administrador único, quien suele ser el dueño de la empresa, esto está bien para microempresas de reciente creación, pero es poco recomendable para empresas que van en pleno crecimiento y que ya cuentan con una estructura corporativa más compleja.

El gran problema de las empresas familiares, consiste en que la toma de decisiones muchas veces se ve limitada o influenciada por las relaciones interpersonales que tienen los socios, y entre socios y administradores. Más aun, cuando el dueño de la empresa le delega la administración a uno o varios de sus hijos o familiares, muchas veces por no ser las personas más capaces para el puesto, no toman las decisiones apropiadas y la empresa no sobrevive al cambio generacional.

Por ello es recomendable, que las empresas familiares que siguen funcionado con un administrador general, tengan un proceso de institucionalización, empezando por cambiar de administrador general a un consejo de administración, el cual podrá ser integrado por el dueño de la empresa, quien es el experto en su propio negocio, y con los profesionistas capacitados para su cargo respectivo, quienes lo podrán asesorar en la toma de decisiones.

Si dejamos la administración únicamente en manos de familiares, si éstos no están lo suficientemente capacitados, estamos poniendo en peligro nuestro propio negocio.

  • Remuneración de los administradores.

Otro tema que cabe la pena mencionar es el de la remuneración de los administradores. Se dan muchos casos en los que el administrador es un empleado de la empresa que ni siquiera funge con labores de administración, sino que sólo es un prestanombres cuya función se limita a la firma de documentos legales y trámites administrativos. En otros casos, el empleado designado como administrador sí desarrolla gestiones administrativas dentro de la empresa, pero no tiene un verdadero poder y control sobre la administración.

Es necesario que los socios comprendan la verdadera naturaleza e importancia que tiene el órgano de administración dentro de la empresa, de ahí la relevancia de elegirlo cuidadosamente. Dentro de la importancia que se le debe dar a dicho órgano, se recomienda que los administradores sean remunerados por su trabajo, y que sus funciones sean exclusivamente esas, las de administrar la empresa, con verdadero poder de decisión y de mando sobre los demás directivos.

Si los administradores reciben un pago por sus funciones, cumplirán con sus labores con mayores incentivos, lo que potencializará su desempeño.

  • El presidente del consejo de administración.

Por último, haremos algunas recomendaciones en cuanto a la figura del presidente del consejo de administración.

Cuando hayamos optado por administrar la empresa a través de un consejo, habremos dado un paso importante para su desarrollo.

En el primer apartado de este artículo, se habló de las ventajas que implica tener un consejo de administración en vez de tener a un sólo administrador. Sin embargo, hay casos en los que aun con consejo de administración, estas ventajas son parciales y eso depende del empoderamiento que se le dé al presidente del consejo de administración.

Las funciones del presidente del consejo son variadas, entre las que se encuentran presidir las asambleas de accionistas, presidir las sesiones de consejo, tener voto de calidad en caso de empate en las sesiones de consejo, representar al consejo de administración frente a la asamblea, y otras. Sin embargo, en la práctica sucede que se le otorguen facultades individuales al presidente del consejo como si se tratase de un administrador general.

Lo anterior no es recomendable, ya que se rompe con el esquema de la toma de decisiones de forma colegiada, pues se le están dando todas las facultades de representación a uno sólo de sus miembros. En este esquema, el presidente del consejo podrá contratar, gestionar trámites, participar en procesos judiciales, y realizar todas las gestiones operativas y administrativas de la empresa sin necesidad de contar con la aprobación de los demás miembros del consejo.

El otorgamiento de las facultades individuales para el presidente del consejo, no es más que el otorgamiento de un poder con facultades muy amplias, puesto que la figura del presidente como órgano de administración en lo individual no está contemplada por la legislación societaria, lo que lo convierte en un apoderado.

Conclusiones.

En conclusión, recomendamos que se le dé la importancia que tiene al órgano de administración, pues es el motor que hará funcionar a nuestro negocio. La selección de los administradores debe ser una tarea diligente, analizando cuidadosamente a los candidatos que representarán a nuestra empresa.

Ya se han dado muchos casos de empresas multinacionales que quiebran o resultan ser un fraude, debido a una mala administración y a un mal seguimiento de buenas prácticas corporativas. Si seguimos estos consejos y los principios de gobierno corporativo, tendremos una empresa más transparente, fuerte, confiable y segura.

“Una correcta y cuidadosa selección de los miembros del órgano de administración hará a su empresa más segura, más competitiva y con una estructura organizacional más fuerte y transparente.”

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