Adrián Alfonso Paredes Santana

Licenciado en Contaduría Pública y
en Derecho por la Universidad de Guadalajara;
Maestro en Impuestos; cursa el Especialidad en Gestión de
Riesgos, Fraude y Blanqueo por Ealde Business School;
; Diplomado en Estudios Avanzados
en Derecho Administrativo por la
Universidad San Pablo CEU Madrid y catedrático de la
Universidad Panamericana y del Centro de Estudios del Derecho de la Empresa «CEDE»

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La norma ISO 31022:2020 es la directriz para llevar a cabo de manera específica la gestión de riesgos en este enfoque

Todo tipo de negocios enfrentan en su operación diaria riesgos legales, con un incremento en las sanciones, tanto económicas como reputaciones, y sobre todo cada vez más desafiantes, incluyendo el hecho de que los requisitos normativos, reglamentarios y legislativos para todas las actividades económicas se vuelven más estrictos y complejos.

El mes de mayo de 2020, fue publicada la norma ISO 31022:2020 “Gestión de Riesgos: directrices para la Gestión de Riesgos Legales”, la cual se integra por seis capítulos y cinco anexos, con la finalidad de mitigar de manera particular los riesgos legales, internos y externos que puede suscitarse dentro de una empresa, siendo necesario que sea complementada con la ISO 31000:2018 “Gestión del Riesgo”.

Estas directrices proporcionan las pautas para gestionar los desafíos de riesgo legal que enfrentan las organizaciones, sin importar su tamaño, pues estos no influye en que dejen de existir, siempre se tendrán, en mayor o menor medida sin lugar a dudas, también tomando en cuenta l actividad preponderante que realizan, en fin el objetivo de esta norma es el advertir todas las dificultades que se pueden generar. Es importante instaurar el procedimiento en el que se identifiquen y dé seguimiento a los riesgos, pues con esto se mejoran los resultados comerciales y operativos, cuidando la  imagen y reputación de la empresa.

Al complementarse con norma ISO 31000 se podrá contar con los elementos necesarios que para prevenir los riesgos que afecten la operatividad de la organización y a sus stakeholders. El propósito que persigue la ISO 31022 es el de guiar durante la gestión del riesgo legal relacionándolo con las operaciones ordinarias. Además, no sólo se enfoca a cumplir con los requisitos legales, sino que apoya a administrar el riesgo contractual, permitiendo tomar mejores decisiones estratégicas e incrementa la capacidad al momento de afrontar diferentes entornos legales complejos.

Es trascendental la aplicación de una gestión eficiente, sin olvidar que, es mucho más que solo cumplir con la normatividad, se debe convertir en una parte integral de la gestión general del riesgo, la cultura de la empresa y las prácticas comerciales cotidianas de las organizaciones. Si bien es cierto que la norma ISO 31000 establece los principios y las pautas genéricas para todos los riesgos, en específico la norma ISO 31022 se enfoca a una categoría específica de riesgos legales de las entidades.

Finalmente, cabe resaltar que la norma ISO 31022:2020 utiliza los principios de la ISO 31000 e implementa el marco de gestión de riesgos y el proceso en particular de las necesidades que surjan en la gestión de riesgos legales. Esta desarrollada para tener la misma estructura que la norma ISO 31000 pero con un enfoque específico. La gestión del riesgo legal debe ser parte integral del gobierno corporativo y en general de la gestión diaria de una organización. Las actividades del proceso de gestión de riesgos legales deben integrarse en la planificación estratégica, la toma de decisiones y los procesos de gestión de la organización.

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