Mario Rizo Rivas
Contador Público Certificado y Maestro en Impuestos. Socio Director de Salles, Sainz–Grant
Thornton, S.C., oficina de
Guadalajara y Presidente
del Colegio de Contadores Públicos de Guadalajara, A.C.
Twitter: @mariorizofiscal

Trabajar en la empresa familiar requiere de un especial nivel de madurez de parte de todos los involucrados. Además de aprender a separar roles (en el negocio soy tu jefe, pero en casa soy tu padre), de aprender que los conflictos que puedan aparecer en la empresa no son personales y no deben salpicar las relaciones familiares, los hijos del fundador también deben encontrar su propia voz e identidad más allá de la familia.

Probar suerte más allá de la órbita familiar es una oportunidad de aprendizaje que se da sólo una vez en la vida, y estas son las razones por las que creo que todo heredero debe considerar esa posibilidad:

1. Para poner a prueba sus habilidades, sin miedo a fallar. Una empresa familiar que siempre te recibirá con las puertas abiertas es una red de seguridad como pocas hay en la vida. Esto quiere decir que puedes ser un poco más arriesgado, un poco más audaz para enfrentar los retos del mundo laboral.

2. Para crear una reputación que se sostenga por sí misma. Cada éxito que coseches fuera de la empresa familiar es tuyo: nadie te lo concedió, nadie te lo regaló. Las personas que conozcas durante el camino, tu red de contactos te dará otras perspectivas, otras formas de entender los negocios y de entender el mundo. Te descubrirás capaz de obtener resultados por tu propio mérito.

3. Desarrollarás habilidades que tu negocio familiar no tiene. Trabajar fuera del negocio familiar brinda la oportunidad de ir a empresas con más experiencia, de mayor jerarquía o que implementen las mejores prácticas que tu negocio familiar no ha establecido aún.

4. Para valorar tu posición de privilegio. Los herederos del negocio familiar deben entender que el ser dueños de una compañía, más que un privilegio es una responsabilidad, que hay numerosas fuentes de trabajo y familias que dependen de las decisiones que dispongan las cabezas de la empresa.

5. Descubrirás o confirmarás tu verdadera vocación. Puede ser que siempre hayas pensado que tu destino era unirte a la empresa familiar, puede ser que incluso tus padres ya tengan contemplado el puesto que ocuparás. Pero ¿qué tan seguro estás de que eso es justo lo que quieres? Una gran manera de averiguarlo es trabajar en un puesto similar en otra empresa.

6. Para tener experiencia lidiando con un jefe que no sea tu padre. Si ya hemos dicho que es difícil separar los roles de padre y jefe y de hijo y subalterno, la cosa se complica si el heredero nunca ha tenido otro jefe más que su padre. ¿Cómo podría distinguir, por ejemplo, si él está siendo demasiado exigente de lo que es correcto? Todos los jefes son complicados, y todos vamos madurando y aprendiendo a gestionar esa particular relación.

Otra cuestión que resulta muy importante para decidir si es conveniente entrar al negocio familiar es preguntarse qué te ves haciendo en dicha empresa en 20 años. Depende de la visión que tengas para ti y para el negocio es el tipo de liderazgo que necesitarás para llevar a cabo esas ambiciones. No te abrumes, un paso a la vez. Lo primero: sal al mundo, vive, experimenta, conócete.

El autor es experto y escritor de libros sobre empresas familiares y gobierno corporativo.

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