Adrián Alfonso Paredes Santana

Licenciado en Contaduría Pública y
en Derecho por la Universidad de Guadalajara;
Maestro en Impuestos por el Instituto de Especialización para Ejecutivos, S.C.; Diplomado en Estudios Avanzados y Doctorando en Derecho Administrativo por la Universidad San Pablo CEU Madrid y catedrático de la Universidad Panamericana y del Instituto de Especialización para Ejecutivos, S.C.
Twitter: @COEMmx

Cuando un accionista o futuro accionista sale de forma repentina de una sociedad, la cláusula «good leaver» y «bad leaver» en un acuerdo de accionista puede ser vital para los negocios más cuando su conducta profesional en la prestación de un servicio será el determinante para su permanencia o entrada como accionista de la sociedad. Una descripción más coloquial del su alcance de cada una de estas es que, se trata de las circunstancias en las que una persona deja de ser empleado de una empresa por: (i) en la primera, motivos de cesantía, muerte o discapacidad; o, (ii) mientras la segunda, entraña irse en circunstancias que justifiquen el despido o rescisión sumaria, derivado de una mala conducta o falta de ética hacia la entidad. Recordemos que la importancia de un acuerdo de accionistas es regular las relaciones y la prevención de soluciones ante conflictos que surjan entre dos o más accionistas, presente, o en este caso futuros. En una empresa con más de un fundador, es trascendental que cada uno sea consciente de su papel dentro de las actividades de la entidad, principalmente, si se conforma de distintas calidades de accionistas, bien sean fundadores, industriales o capitalistas.

Su propósito es en parte proporcionar un incentivo a los accionistas que trabajan en el negocio, sean como empleados o mandos directivos a trabajar duro y recibir una participación en el crecimiento del negocio al salir; pero también para disuadirlo a tomar cualquier decisión en contra de la sociedad, y en general, incumpliendo la obligación contractual.

Una vez determinado los roles de cada uno de éstos, se debe plantear en discusión la modalidad en el proceso de toma de toma de decisiones, esto es, implementar en instrumentos sistémicos e integrados que comprometan a cada uno en su área de actuación y garanticen funcionalidad de la entidad. Cada acuerdo de accionistas será diseñado a las necesidades y estructura de cada empresa, pero existen tres aspectos que considero importantes: mando, defensa y entendimiento mutuo. Después, como lo he expuesto en diversas participaciones en la «Revista Consejero Empresarial» y este portal «coem.mx», existen una variedad de acuerdos entre socios. En ésta ocasión explicaré brevemente las concernientes a las reglas para la salida de un accionista que actúa en cargos directivos y ejecutivos, mediante el cual se busca soluciones para cuando alguien considerado una pieza clave se desconecta de una sociedad de forma repentina, con intención o por causas ajenas.Se le denominan, la cláusula «bad leaver» y la «good leaver», se trata de forma sencilla sobre la cesión o rescate de derechos societarios, junto con un sistema de recompensa o sanción. Debo dejar en claro que se usan en el contexto del tratamiento de las acciones en poder de los empleado o gerentes en una transacción de capital privado, en el caso de que se retiren posteriormente, y también en el contexto de los planes de reparto de beneficios. Además, añado un extra de dificultad a la relación contractual, si ésta se encuentra vinculada a la prestación del servicio a la obtención de una determinada recompensa, sea un stock options, bonos, premios, entre otros; o bien, en caso contrario se plasman cláusulas de penalización en caso de resolución anticipada del contrato.

Ante éste último escenario, de recisión del contrato, se debe tener en cuenta que ante la interrupción abrupta de la relación contractual, las consecuencias y objetivos cambian, pues no se logra la finalidad buscada. Entonces, con estas cláusulas lo que se establece es un mecanismo para terminarlo de la forma más justa, llevando a cabo una ponderación de cuáles fueron las circunstancias que interrumpieron su continuidad para poder determinar si existe, como dicen los niños: ¡premio o castigo! Las de «good leaver» son aquellas no imputables, pues no son controladas por parte del profesional como pueden ser la muerte o enfermedad grave, por ejemplo. Por el otro lado, las de «bad leaver» son atribuibles a la conducta o actuación del profesional como podrían ser la resolución voluntario del contrato de forma unilateralmente.

Un tema trascendental es establecer las provisiones económicas para «good leaver» y «bad leaver», pues sólo así se puede regular el precio de su salida, es decir, el precio que recibirá por su parte; como debe ser, cuando se trata del primero el valor es el de mercado abierto, mientras que el segundo siempre será castigado en su valorización, pero en éste último caso, se debe tener cuidado de no ser excesivos, pues se puede anular la penalidad impuesta al valor de su parte.

En muchos casos, estos eventos desencadenantes pueden implicar una redacción muy compleja para acomodar lo que las partes están dispuestas a aceptar. Independientemente de lo acordado, es muy importante que la redacción sea clara, evitar las ambigüedades. Es importante señalar que los acuerdos de accionistas como éstos bien redactados también requerirán contratos de trabajo bien redactados. No pasemos por alto, que en nuestro país, podemos estar en escenarios donde un accionista cuyo contrato de trabajo sea rescindido tendrá derecho a un precio de salida de sus acciones, de acuerdo con su acuerdo de accionistas, pero también tiene derecho a reclamar una indemnización laboral, existir la causales. Además, un acuerdo de accionistas debe tener una disposición sólida para comprar los títulos o las acciones del saliente para evitar problemas corporativos, sobre todo en toma de decisiçon dentro de la organización.

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