Gerardo Ramírez Organista
Licenciado en Derecho por la Universidad de Guadalajara; cuenta con Maestría en Derecho Comercial y de la Empresa por la Universidad Panamericana (UP) campus Guadalajara; Egresado del programa AD2 del Instituto Panamericano de Alta Dirección de Empresas (IPADE); es prestador de Servicios de Justicia Alternativa Certificado por el Instituto de Justicia Alternativa del Estado de Jalisco (IJA); y Corredor Público de Jalisco número 49.
Twitter: @Gerardo0770

La empresa reúne capital y trabajo. La figura asociativa por excelencia para emprender, es la Sociedad Anónima.  Y aunque este tipo social no contempla la figura de socio industrial, entendiendo como tal, al socio que aporta su trabajo, es común que los accionistas trabajen para la empresa y, sobre todo al inicio, cuando no existen recursos para atraer talento independiente para realizar muchas de las tareas.  Existiendo accionistas que administran y además trabajan en la empresa, y socios que solo son inversionistas, esto es, que únicamente aportaron capital.

Así las cosas, los accionistas de una sociedad anónima, pueden desempeñar básicamente 3 roles, primeramente el de dueño, que se ejerce principalmente en las asambleas de accionistas, votando o haciendo valer un derecho inherente a esa calidad. Este rol es, digamos que obligatorio, porque incluso al abstenerse, paradójicamente se está ejerciendo. En segundo lugar, pueden participar como miembros del Consejo de Administración, en donde pueden contribuir a definir la estrategia y el seguimiento en la consecución de los proyectos sociales.  Y por último, pueden desempeñar algún cargo operativo dentro del organigrama.  Desde luego, el rol de miembro del Consejo de Administración y el de algún cargo dentro del organigrama, no es obligatorio para concederle la calidad de socio.  Sin pretender ser insistente, pero en una sociedad anónima, accionistas es quien adquirió una acción y se encuentra inscrito en libro respectivo.

Por lo tanto, existen socios que están dentro de la administración u operación del negocio (socios administradores o trabajadores) y socios que únicamente son dueños (inversionistas).  El no tener claros estos roles, provoca que muchas organizaciones desaparezcan por conflicto entre ellos, ya que los socios que operan la sociedad, pueden considerar injusta esa situación. Sin embargo, teniendo precisadas las tareas, se pueden generar acuerdos que satisfagan los intereses a ambas partes.  En el caso del cargo de Consejero, puede establecerse un pago por ejercer dicha función y en el caso de que un socio desempeñe un cargo en el organigrama, se le debe recompensar como si lo estuviera desempeñando cualquier otra persona, y bajo un pago justo de acuerdo con los prevalecientes en el mercado; lo anterior con independencia de sus derechos económicos como accionistas, esto es, de lo que en su momento le corresponda por concepto de utilidades u otras prestaciones inherentes a su calidad de socio.

Pero, el problema mayor en estos casos, es que el socio “inversionista” al no estar enterado de forma cotidiana sobre la situación de la empresa, regularmente tiene muchas dudas y muchas veces no recibe la información con la regularidad y precisión que quisiera o muchas veces también tiene desconfianza sobre la veracidad de dicha información, comenzando a dudar sobre el manejo del negocio. Es por ello que en este artículo quiero mostrar al “Gobierno Corporativo”, como una herramienta muy útil, para garantizar la transparencia en la gestión de las sociedades, y sobre todo generar un ambiente prospero.

Cuando una sociedad anónima elije adoptar un “Gobierno Corporativo”, comienza por nombrar un Consejo de Administración, en donde la planeación estratégica y su seguimiento (entre otros temas relevantes) serán decididos en este órgano integrado por dos o más personas. De acuerdo con el “Código de Principios y Mejores Prácticas de Gobierno Corporativo, del Consejo Coordinador Empresarial”, en adelante CPMPGC, el número de integrantes ideal es de entre 3 y 15 según sea el tamaño de la organización. Los miembros podrán ser socios (consejeros patrimoniales), personas sin ningún vínculo que genere conflicto de intereses (consejeros independientes) o quienes si lo tengan (consejeros relacionados).  Se sugiere que por lo menos el 25% sean consejeros independientes, ya que esto permite un ejercicio profesional y transparente por parte de del consejo.

Este órgano deberá de reunirse por lo menos cuatro veces al año, para abordar todos esos temas que van mas allá de la operación diaria de la sociedad, temas de estrategia o decisiones de mediano o largo plazo; en la Mejor Práctica número 8, del CPMPGC, sugiere lo siguiente:    

  1. Cerciorarse que todos los accionistas reciban un trato igualitario, se respeten sus derechos, se protejan sus intereses y se les dé acceso a la información de la sociedad.
  2. Asegurar la generación de valor económico y social para los accionistas y la permanencia en el tiempo de la sociedad.
  3. Promover que la sociedad considere a los terceros interesados en la toma de sus decisiones
  4. Asegurar la conducción honesta y responsable de la sociedad.
  5. Asegurar que la sociedad emita su Código de Ética.
  6. Promover la revelación de hechos indebidos y la protección a los informantes.
  7. Vigilar la prevención de operaciones ilícitas y conflictos de interés.
  8. Definir el rumbo estratégico.
  9. Vigilar la operación.
  10. Aprobar la gestión.
  11. Incorporar la Innovación a la cultura y forma de pensar de la sociedad.
  12. Nombrar al Director General y a los funcionarios de alto nivel de la sociedad, así como evaluar y aprobar su desempeño.
  13. Asegurar la emisión y revelación responsable de la información, así como la transparencia en la administración.
  14. Asegurar el establecimiento de mecanismos de control interno y de calidad de la información.
  15. Establecer las políticas necesarias y aprobar las operaciones con partes relacionadas, así como decidir sobre la contratación de terceros expertos que emitan su opinión al respecto.
  16. Promover el establecimiento de un Plan Formal de Sucesión para el Director General y los
  17. funcionarios de alto nivel.
  18. Asegurar el establecimiento de planes para la continuidad del negocio y recuperación de la información, en caso de desastres.
  19. Asegurar el establecimiento de mecanismos para la identificación, análisis, administración, control y adecuada revelación de los riesgos estratégicos.
  20. Cerciorarse que la sociedad cuenta con los mecanismos necesarios que permitan comprobar que cumple con las diferentes disposiciones legales que le son aplicables.
  21. Dar certidumbre y confianza a los inversionistas y a los terceros interesados, sobre la conducción honesta y responsable de los negocios de la sociedad.

Las funciones encaminadas a lograr el trato igualitario a los accionistas y garantizar la transparencia y veracidad de la información, están encomendadas a un comité llamado de Auditoría presido, preferentemente por un consejero independiente que reporte al propio consejo, sin que tenga injerencia el director general o cualquier otra persona de operación.  Este comité deberá contribuir a establecer los lineamientos, para lograr esa transparencia en el manejo de recursos, detectar y minimizar riesgos, cuidar las operaciones con partes relacionadas, etcétera.  De esta forma, el Consejo de Administración realiza un tipo de autorregulación, que suple la estructura tradicional de las Sociedades, en las que el Comisario era quien vigilaba la actuación del Consejo. 

Cada sociedad, según el momento en que se encuentre, puede elegir el tamaño de su Consejo de Administración (salvo las sociedades que por obligación legal deben tener una estructura específica).  Algunas tendrán únicamente dos Consejeros propietarios, otras tendrán más consejeros y además formarán uno o más comités.  Otras incluso, contarán con los servicios de uno o mas Consejeros Independientes, pero la implementación de Gobierno Corporativo, como ya lo mencioné, es una herramienta muy útil, para garantizar la transparencia en el manejo de recursos y de la información hacia los socios, además del profesionalismo en la gestión.  Por lo tanto, se recomienda que desde su constitución, visualicen la forma en la que ejercerán su gobernanza, los roles que cada socio está interesado en ejercer y la forma en la que, quienes llevan la gestión del negocio, garantizarán la transparencia en el manejo de información. 

Finalmente, deben tener en cuenta todos los socios, que la promesa por la que están juntos en una sociedad, es el éxito de una persona jurídica, de un ente colectivo, muy distinto al personal; bajo la visión que acordaron desde su constitución y el Gobierno Corporativo, permite que ese enfoque trascienda más allá de los intereses individuales de cada uno, se respete y se enfoque debidamente.

La empresa reúne capital y trabajo. La figura asociativa por excelencia para emprender, es la Sociedad Anónima.  Y aunque este tipo social no contempla la figura de socio industrial, entendiendo como tal, al socio que aporta su trabajo, es común que los accionistas trabajen para la empresa y, sobre todo al inicio, cuando no existen recursos para atraer talento independiente para realizar muchas de las tareas.  Existiendo accionistas que administran y además trabajan en la empresa, y socios que solo son inversionistas, esto es, que únicamente aportaron capital.

Así las cosas, los accionistas de una sociedad anónima, pueden desempeñar básicamente 3 roles, primeramente el de dueño, que se ejerce principalmente en las asambleas de accionistas, votando o haciendo valer un derecho inherente a esa calidad. Este rol es, digamos que obligatorio, porque incluso al abstenerse, paradójicamente se está ejerciendo. En segundo lugar, pueden participar como miembros del Consejo de Administración, en donde pueden contribuir a definir la estrategia y el seguimiento en la consecución de los proyectos sociales.  Y por último, pueden desempeñar algún cargo operativo dentro del organigrama.  Desde luego, el rol de miembro del Consejo de Administración y el de algún cargo dentro del organigrama, no es obligatorio para concederle la calidad de socio.  Sin pretender ser insistente, pero en una sociedad anónima, accionistas es quien adquirió una acción y se encuentra inscrito en libro respectivo.

Por lo tanto, existen socios que están dentro de la administración u operación del negocio (socios administradores o trabajadores) y socios que únicamente son dueños (inversionistas).  El no tener claros estos roles, provoca que muchas organizaciones desaparezcan por conflicto entre ellos, ya que los socios que operan la sociedad, pueden considerar injusta esa situación. Sin embargo, teniendo precisadas las tareas, se pueden generar acuerdos que satisfagan los intereses a ambas partes.  En el caso del cargo de Consejero, puede establecerse un pago por ejercer dicha función y en el caso de que un socio desempeñe un cargo en el organigrama, se le debe recompensar como si lo estuviera desempeñando cualquier otra persona, y bajo un pago justo de acuerdo con los prevalecientes en el mercado; lo anterior con independencia de sus derechos económicos como accionistas, esto es, de lo que en su momento le corresponda por concepto de utilidades u otras prestaciones inherentes a su calidad de socio.

Pero, el problema mayor en estos casos, es que el socio “inversionista” al no estar enterado de forma cotidiana sobre la situación de la empresa, regularmente tiene muchas dudas y muchas veces no recibe la información con la regularidad y precisión que quisiera o muchas veces también tiene desconfianza sobre la veracidad de dicha información, comenzando a dudar sobre el manejo del negocio. Es por ello que en este artículo quiero mostrar al “Gobierno Corporativo”, como una herramienta muy útil, para garantizar la transparencia en la gestión de las sociedades, y sobre todo generar un ambiente prospero.

Cuando una sociedad anónima elije adoptar un “Gobierno Corporativo”, comienza por nombrar un Consejo de Administración, en donde la planeación estratégica y su seguimiento (entre otros temas relevantes) serán decididos en este órgano integrado por dos o más personas. De acuerdo con el “Código de Principios y Mejores Prácticas de Gobierno Corporativo, del Consejo Coordinador Empresarial”, en adelante CPMPGC, el número de integrantes ideal es de entre 3 y 15 según sea el tamaño de la organización. Los miembros podrán ser socios (consejeros patrimoniales), personas sin ningún vínculo que genere conflicto de intereses (consejeros independientes) o quienes si lo tengan (consejeros relacionados).  Se sugiere que por lo menos el 25% sean consejeros independientes, ya que esto permite un ejercicio profesional y transparente por parte de del consejo.

Este órgano deberá de reunirse por lo menos cuatro veces al año, para abordar todos esos temas que van mas allá de la operación diaria de la sociedad, temas de estrategia o decisiones de mediano o largo plazo; en la Mejor Práctica número 8, del CPMPGC, sugiere lo siguiente:    

  1. Cerciorarse que todos los accionistas reciban un trato igualitario, se respeten sus derechos, se protejan sus intereses y se les dé acceso a la información de la sociedad.
  2. Asegurar la generación de valor económico y social para los accionistas y la permanencia en el tiempo de la sociedad.
  3. Promover que la sociedad considere a los terceros interesados en la toma de sus decisiones
  4. Asegurar la conducción honesta y responsable de la sociedad.
  5. Asegurar que la sociedad emita su Código de Ética.
  6. Promover la revelación de hechos indebidos y la protección a los informantes.
  7. Vigilar la prevención de operaciones ilícitas y conflictos de interés.
  8. Definir el rumbo estratégico.
  9. Vigilar la operación.
  10. Aprobar la gestión.
  11. Incorporar la Innovación a la cultura y forma de pensar de la sociedad.
  12. Nombrar al Director General y a los funcionarios de alto nivel de la sociedad, así como evaluar y aprobar su desempeño.
  13. Asegurar la emisión y revelación responsable de la información, así como la transparencia en la administración.
  14. Asegurar el establecimiento de mecanismos de control interno y de calidad de la información.
  15. Establecer las políticas necesarias y aprobar las operaciones con partes relacionadas, así como decidir sobre la contratación de terceros expertos que emitan su opinión al respecto.
  16. Promover el establecimiento de un Plan Formal de Sucesión para el Director General y los
  17. funcionarios de alto nivel.
  18. Asegurar el establecimiento de planes para la continuidad del negocio y recuperación de la información, en caso de desastres.
  19. Asegurar el establecimiento de mecanismos para la identificación, análisis, administración, control y adecuada revelación de los riesgos estratégicos.
  20. Cerciorarse que la sociedad cuenta con los mecanismos necesarios que permitan comprobar que cumple con las diferentes disposiciones legales que le son aplicables.
  21. Dar certidumbre y confianza a los inversionistas y a los terceros interesados, sobre la conducción honesta y responsable de los negocios de la sociedad.

Las funciones encaminadas a lograr el trato igualitario a los accionistas y garantizar la transparencia y veracidad de la información, están encomendadas a un comité llamado de Auditoría presido, preferentemente por un consejero independiente que reporte al propio consejo, sin que tenga injerencia el director general o cualquier otra persona de operación.  Este comité deberá contribuir a establecer los lineamientos, para lograr esa transparencia en el manejo de recursos, detectar y minimizar riesgos, cuidar las operaciones con partes relacionadas, etcétera.  De esta forma, el Consejo de Administración realiza un tipo de autorregulación, que suple la estructura tradicional de las Sociedades, en las que el Comisario era quien vigilaba la actuación del Consejo. 

Cada sociedad, según el momento en que se encuentre, puede elegir el tamaño de su Consejo de Administración (salvo las sociedades que por obligación legal deben tener una estructura específica).  Algunas tendrán únicamente dos Consejeros propietarios, otras tendrán más consejeros y además formarán uno o más comités.  Otras incluso, contarán con los servicios de uno o mas Consejeros Independientes, pero la implementación de Gobierno Corporativo, como ya lo mencioné, es una herramienta muy útil, para garantizar la transparencia en el manejo de recursos y de la información hacia los socios, además del profesionalismo en la gestión.  Por lo tanto, se recomienda que desde su constitución, visualicen la forma en la que ejercerán su gobernanza, los roles que cada socio está interesado en ejercer y la forma en la que, quienes llevan la gestión del negocio, garantizarán la transparencia en el manejo de información. 

Finalmente, deben tener en cuenta todos los socios, que la promesa por la que están juntos es el éxito de una persona jurídica distinta a la personal, bajo la visión que acordaron desde su constitución y el Gobierno Corporativo, permite que esa visión que trasciende mas allá de los intereses individuales de cada uno, se respete y se enfoque debidamente.

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