Esta propuesta del G-20 se traduce en un impuesto a las grandes tecnologías, es especial a aquellas enfocadas a la venta de publicidad y bienes intangibles, en algunas partes del mundo se ha identificado con el gran motor de búsqueda en internet: «Google», pero el término GAFA es el acrónimo proviene las iniciales de Google, Apple, Facebook y Amazon, es el tema global para abatir la lucha de los abusos a tratados internacionales que da como resultado el no pago de impuestos.

Hasta el día de hoy, Francia es el único país europeo en aprobar un gravamen así, con el que pretenden recaudar aproximadamente mil millones de euros entre los años 2019 y 2020. En algunos países de la Unión Europea, como Irlanda y países nórdicos no se han sentado una postura definitiva.

Su creación tiene dos pilares principales, el primero, que cada país pueda gravar los actos o actividades, sea la venta  de bienes o prestación de servicios llevados a cabo en su territorio, aunque esta empresas tecnológica no cuenten con residencia fiscal; y en segundo, al llevarse como impuestos territoriales así se limitaría que estas compañía abusen de los beneficios existentes en determinados países o jurisdicciones de baja o nula imposición fiscal, como  es el caso de Irlanda del Norte. En España su propuesta se trata de un Impuesto sobre Determinados Servicios Digitales a las grandes empresas, aquellas con unos ingresos superiores a los tres millones de euros, las que deberán pagar el 3% sobre la facturación de los servicios de publicidad online, intermediación en línea y de la venta de datos de la información de los usuarios, excluyendo, a las actividades minoristas de comercio electrónico. Lo anterior es derivado  una iniciativa nacida en el seno de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) a probada el mes pasado de mayo, teniendo como objetivo acordar una solución común para gravar a los servicios tecnológicos antes de que acabe 2020, y dejar a una lado las diferencias surgidas entre los países por intereses individuales, por un lado por ejemplo Francia, que está a favor de este gravamen, mientras que por otro lado, los afectados como Irlanda del Norte y Luxemburgo no lo ven de buena forma.

De acuerdo con el Diario de Navarra: «Los demás países están a la espera de la llegada del impuesto a nivel internacional. Aunque Francia y Reino Unido ya aplican políticas fiscales de este tipo, tienen previsto retirarlas cuando se acuerde un marco multinacional. La idea de la Comisión Europea de crear una tasa comunitaria no llegó a buen puerto por la oposición de Irlanda y Luxemburgo, dos países que actualmente se benefician por ser las sedes en la UE de Amazon y Facebook. En este sentido, Busquets explica que esta medida puede ser una “señal global de control de los Estados en forma de alianza a una infraestructura planetaria como son estas plataformas». Lo que es la muestra del interés global de hacer tributar a estas empresas, por lo que en nuestro país se está comenzado a seguir los pasos estos países europeos. En la pasada sesión se discutió sobre el «impuesto a servicios digitales», que aquí le conocíamos como impuesto «Netflix», mismo que busca homologarse al antes expuesto.

Si bien este problema está siendo resulto en los mercados europeos, también lo es que en otras regiones como Latinoamérica se esté concibiendo, por lo que no será extraño que en breve se retome y surja finalmente «el impuesto a servicios digitales».

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