Toda empresa familiar que vive de los logros del pasado sólo ha logrado asegurar su fracaso. Para que esta perdure por años, es necesario que se reinvente y evoluciones. Una oportunidad de negocios es una idea que hemos encontrado y cuenta con presencia o viabilidad en el mundo económico, pues tiene además mercado y rentabilidad.

Seguramente has soñado despierto, imaginando hasta el más mínimo detalle de tu empresa, incluso puedes escuchar el murmullo de los pasillos y sientes la adrenalina de imaginarte tomando grandes decisiones. Todo esto a partir de una idea que seguramente brincó en tu mente. En la trinidad básica para tomar una oportunidad de negocio, las ideas suelen ser las primeras en aparecer claras; sin embargo, también es necesario encontrar la presencia de nuestras ideas dentro del mercado, así como analizar cuál es su rentabilidad. Una vez que tengamos la trinidad completa, podremos dejar de soñar para comenzar a realizar nuestra idea, sobre todo en una época difícil como la que atravesamos en la actualidad en la que hay crisis de salud y económica, que también podrían suponer nuevas oportunidades de negocios, sobre todo relacionados con el entorno en que se vive.

En época de crisis no cabe lugar a añorar sobre la era en que se fundó la empresa, sino que es tiempo de despertar y dejar de soñar. Permanecer soñando en momentos de crisis solo asegura una derrota contundente en los negocios.

Las oportunidades no solo son escasas, sino que cuando se presentan, se presentan disfrazadas de problemas. “Un verdadero emprendedor no es un soñador, es un hacedor.”  Nolan Bushnell.

Esto se hace notorio poco después de la etapa de ensoñación que germinó con la idea cuando es momento de insertar la idea de nuestro futuro negocio dentro de su contexto. El primer problema disfrazado es no conocer a aquellos que comprarán tu producto o servicio, es momento de pensar menos en aquellos que te gustaría a ti, y pensar más en los otros. Lleva a cabo estudios de mercado, partiendo desde aquello que ofreces y encuentra el contexto al que deleitarás con tu producto o servicio.

La economía a nivel mundial está en constante movimiento y evolución, así como compuesta por una gran cantidad de elementos, como lo son el mercado y la rentabilidad. Ya que el mercado es esencialmente el espacio físico donde se dan los intercambios y una vez que sabes a quienes va dirigida tu idea, debes encontrar la manera de sustentarla desde su propia rentabilidad para saber cuáles son los beneficios o ganancias que pueden obtenerse de una inversión.

Administrar recursos y generar utilidades es un gran desafío para quienes comienzan el camino empresarial, sin embargo, al conocer tu mercado podrás seguir una serie de puntos que te ayudarán a sentar una trinidad firme para poner en marcha tu idea:

Reflexión final

Como todo gran proyecto en la vida, recuerda que una actitud de líder marcará el ritmo con el que manejarás tu empresa. Aunque muchos aparentes “problemas” puedan desprenderse, recuerda que no son sino retos desde los cuales aprender: para ser líderes hay que trascender a los problemas; todo líder tiene problemas y fracasos, sin embrago, adoptar una actitud de curiosidad y resiliencia lo lleva a tomarlos como experiencias de aprendizaje y más en épocas de crisis en donde la mayoría entra en pánico y se paraliza tanto en su empresa actual como en la generación de nuevos negocios. Así, tu trinidad ideas, mercado y rentabilidad encontrarán su presencia en el mundo empresarial. Una vez que tu idea sea viable bajo este análisis, te recomiendo que inviertas recursos de manera eficiente para promocionarlo, el mercado potencial necesita ver una buena presentación de ti y tu negocio. “Al final, o eres diferente o eres barato.” Guy Kawasaki

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