Adrián Alfonso Paredes Santana
Licenciado en Contaduría Pública y
en Derecho por la Universidad de Guadalajara;
Maestro en Impuestos por el Instituto de Especialización para Ejecutivos, S.C.; Diplomado en Estudios Avanzados y Doctorando en Derecho Administrativo por la Universidad San Pablo CEU Madrid y catedrático de la Universidad Panamericana y del Instituto de Especialización para Ejecutivos, S.C. Twitter: @RCEmx

La primer la pregunta, ¿Holanda un paraíso fiscal? Tomando en consideración las listas de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE), la respuesta es, no lo es. Sin embargo, por su régimen fiscal de  dividendos se estudia para ser considerada como un paraíso fiscal por las ventajas impositivas que ofrece, además, como cuenta con Convenidos de Doble Imposición con paraísos fiscales consagrados como Aruba Aruba, Antillas Holandesas y Barbados, permite a quienes implementan estratégicas fiscales mediante su territorio, hacerlas con una gran opacidad, lo increíble es que no se trata de una sistema financiero offshore, sino como uno común y corriente, totalmente regulado, que al final por medio estos esquemas se logra que sus transacciones pierdan total transparencia.

Holanda se convierte en uno más de los países más competitivos fiscalmente hablando, que provocan muchos problemas a otros, como a los españoles y suecos, quienes son los primeros en quejarse de su sistema tributario. Que en realidad no se trata de que sus ordenamientos impositivos sean concebidos como fabricados en su totalidad para conceder ese beneficio -eso considero-, sino que en una comparación general de su sistema no tiene grandes diferencias con la de sus co-comunitarios, sólo se destacan unos tipos especiales de sociedades y convenios con territorios considerados paraísos fiscales, que es donde comienza su gran diferenciador tributario, en especial cuando se trata de extranjeros.

El impuesto a las rentas de las sociedades en Holanda es de un 34,5%, pero concede la existencia de diversos beneficios, exenciones, facilidad para empresas extranjeras que operen en su territorio, para empresas holandesas integradas por extranjeros. Por ejemplo, las más destacadas, que en nuestro país con empleadas por algunas de las más grandes tequileras, se implementan sobre sus derechos de propiedad industrial, como marcas, y la tenencia de sus acciones, donde las propietarias son empresas como Naamloza Vennootschap (N.V.), o la más popular Besloten Vennootschap (B.V). Aquí comienza un práctica fiscal agresiva conocida en el medio como el “sándwich holandés”, veamos, tomemos que estas empresas holandesas mencionadas son el “queso”, entonces comenzamos a armar nuestro aperitivo, las dos hogazas de pan son el país de origen de la riqueza y la otra, alguno de los paraísos fiscales que mencioné al comienzo de esta colaboración, así se arma en aperitivo.

Una empresa se instala en Holanda, la cual realiza operaciones con uno de estos paraísos fiscales para que las ganancias se generen en sus soleadas playas, para que éstas entren a un régimen  dónde pagan pocos impuestos –en ocasiones, nada- y quedan cubiertas por su opacidad financiera; mientras que los holdings holandeses muestran la cara al mundo, pero no tributan y no pagan impuestos por los dividendos y ganancias que reporten sus filiales, siempre que se tenga una participación mínima del 5%, y para domiciliarlas en su país basta con registrarlo y tener una sede física o virtual, los llamadas maiboxes companies, son empresas que en su mayoría no tienen ni empleados ni una sede propiamente dicha sino que son gestionadas por otras terceras empresas.

Cómo siempre lo he expresado, si bien no son ilegales estos esquemas son inmorales, estamos ante una competencia desleal entre naciones, pues las principales inversiones en el mundo emplean este tipo de esquemas, dejando de pagar sus impuestos en una, o diversas, o multitud de países, quienes ven mermadas sus arcar recaudatorias antes esta estrategia, perdiendo poder económico para cumplir con sus objetivos sociales en la mejora de cada uno de sus territorio.

Lamentablemente, las grandes naciones anuncian su enfrentamiento contra estas prácticas, pero aún no se han logrado resultados tangibles, sabemos de los asuntos que se están investigando sobre los grandes de la tecnologías desde hace años, quienes hacen estructuras semejantes, las cuales no han arrojado resultados alguno en favor de las naciones, ahora lo que se pretende sobre estas es la generación de un impuesto a las operaciones de adquisiciones de o mediante plataformas tecnológicas, pero esto solo es un pequeño paliativo ante una gran enfermedad que perjudica y sigue creciendo, causando un pérdida recaudatoria mundial. Es que a través de estos modelos, los capitales viajan por el mundo sin control, impidiéndoles que se utilicen en su lugar de origen, perdiendo derechos tributarios que se traduce en una disminución de capital productivo, por lo tanto, se merma el crecimiento y el desarrollo.

La primer la pregunta, ¿Holanda un paraíso fiscal? Tomando en consideración las listas de la Organización para la Cooperación y Desarrollos Económicos (OCDE), no lo es. Sin embargo, por su régimen fiscal de  dividendos se estudia para ser considerada un paraíso fiscal por las ventajas impositivas que ofrece, además, como cuenta con Convenidos de Doble Imposición con paraísos fiscales consagrados como Aruba Aruba, Antillas Holandesas y Barbados, les permite a quienes implementan estratégicas fiscales hacerlas con una gran opacidad, lo increíble es que no se trata de una sistema financiero offshore, sino como uno común y corriente, totalmente regulado, que al final por medio estos esquemas se logra que sus transacciones pierdan total transparencia.

Holanda se convierte en uno más de los países más competitivos fiscalmente hablando, que provocan muchos problemas a otros, como a los españoles y suecos, quienes son los primero en quejarse de su sistema tributario. Que en realidad no se trata de que sus ordenamientos impositivos sean concebidos como fabricado en su totalidad para beneficiar, sino que en una general comparación no tiene grandes diferencias con sus co-comunitarios, sólo se destacan unos tipos especiales de sociedades y convenios con territorios considerados paraísos fiscales, que es donde comienza el su gran diferenciador tributario.

El impuesto a las rentas de las sociedades en Holanda es de un 34,5%, pero concede la existencia de diversos beneficios, exenciones, facilidad para empresas extranjeras que operen en su territorio, para empresas holandesas integradas por extranjeros. Por ejemplo, las más destacadas, que en nuestros país algunas de las grandes tequileras sus derechos de propiedad industrial, como marcas, y la tenencias de sus acciones tiene como propietarias empresas como Naamloza Vennootschap (N.V.), o la más popular Besloten Vennootschap (B.V). Aquí comienza un práctica fiscal agresiva conocida en el medio como el “sándwich holandés”, veamos, tomemos que estas empresas holandesas mencionadas son el “queso”, entonces comenzamos a armar nuestro aperitivo, las dos hogazas de pan son el país de origen de la riqueza y la otra alguno de los paraísos fiscales que mencioné al comienzo de esta colaboración; así comienza el juego.

Una empresa se instala en Holanda, realiza operaciones con uno de estos paraísos fiscales para que las ganancias se generen en sus soleadas playas, para que éstas entren a un régimen  dónde pagan pocos impuestos –en ocasiones, nada- y quedan cubiertas por su opacidad; mientras que los holdings holandeses muestran la cara al mundo, pero no tributan y no pagan impuestos por los dividendos y ganancias que reporten sus filiales, siempre que se tenga una participación mínima del 5%. Para domiciliarlas en Holanda basta con registrarlo y tener una sede física o virtual, los llamadas maiboxes companies, son empresas que en su mayoría no tienen ni empleados ni una sede propiamente dicha sino que son gestionadas por otras terceras empresas.

Cómo siempre lo he expresado, si bien no es ilegal es inmoral, estamos ante una competencia desleal entre naciones, pues las principales inversiones en el mundo emplean este tipo de esquemas, dejando de pagar sus impuestos en una, o diversas, o multitud de países, quienes ven mermadas sus arcar recaudatorias antes esta estrategia, perdiendo poder económico para cumplir con sus objetivos sociales en la mejora de cada uno de sus territorio. Lamentablemente, las grandes naciones anuncian su enfrentamiento contra estas prácticas, pero aún no se han logrado resultados tangibles, sabemos de los asuntos que se están investigando sobre los grandes de la tecnologías desde hace años, quienes hacen estructuras semejantes, las cuales no han arrojado resultados alguno en favor de las naciones, ahora lo que se pretende sobre estas es la generación de un impuesto a las operaciones de adquisiciones de o mediante plataformas tecnológicas, pero esto solo es un pequeño paliativo ante una gran enfermedad que perjudica y sigue creciendo, causando un pérdida recaudatoria mundial. Es que a través de estos modelos, los capitales viajan por el mundo sin control, impidiéndoles que se utilicen en su lugar de origen, perdiendo derechos tributarios que se traduce en una disminución de capital productivo, por lo tanto, se merma el crecimiento y el desarrollo.

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