“Sin la más rigurosa disciplina llegaríamos a la confusión más extrema”.

Henry Ford.
Mario Rizo Rivas Contador Público Certificado y Maestro en Impuestos. Socio Director de Salles, Sainz–Grant Thornton, S.C., oficina de Guadalajara y Presidente del Colegio de Contadores Públicos de Guadalajara, A.C. Twitter: @mariorizofiscal

La disciplina es una palabra antigua, pero una práctica vigente. El término viene del latín discipulus, que significa: el orden para aprender. Claramente entendemos que el disciplinado es aquella persona que busca crear un espacio bien estructurado para el aprendizaje, obviamente, para alcanzar un objetivo: el éxito en lo que se proponga.

Decía el ex Secretario de Estado norteamericano, Colin Powell, que no había secretos para el éxito, que éste se alcanzaba preparándose, trabajando arduamente y aprendiendo del fracaso.

Efectivamente, creo que no hay secretos para el éxito. Para lograrlo debemos hacer de la preparación y el trabajo arduo parte de nuestra vida, en el día a día. Yo llamo disciplina.

De manera análoga, si tu negocio opera con disciplina, y ésta se permea a todos los que forman parte de tu empresa, seguramente tendrás los resultados que deseas.

En el mundo de hoy no puedes justificar tus fracasos culpando a las personas o a las circunstancias, tu negocio debe funcionar de manera impecable y disciplinada siempre.

“La disciplina es la parte más importante del éxito”.

Truman Capote.

El éxito comienza con la disciplina, y ésta es más determinante para alcanzarlo que la cantidad de recursos de que disponga tu empresa. Aunque poseas suficientes recursos para efectuar ajustes y nuevos proyectos en tu negocio, si te falta disciplina para administrarlos y ejecutarlos, difícilmente podrás verlos materializados. Tú y tu equipo pueden poseer el cúmulo de cualidades y características técnicas que tu negocio requiere, pero si no existe orden, de poco te servirán. Los esfuerzos deben ir siempre encaminados a un objetivo común, de lo contrario habrán sido en vano.

Un negocio exitoso no es producto de la casualidad, sino del esfuerzo y del trabajo diario y disciplinado. El éxito no es cuestión de suerte, debes dar cada día tu mejor esfuerzo y hacer de esto una rutina. Los resultados llegarán y te será más fácil enfrentar las dificultades.

Desde este punto de vista, el subdesarrollo más que una situación histórica es un estado mental. Se puede alcanzar el éxito partiendo desde  muy abajo. Debemos dejar atrás el paradigma de que estamos condenados a vivir en las mismas condiciones en que nacimos. Los mexicanos somos seres privilegiados con grandes cualidades, creativos, inteligentes y trabajadores. Sin embargo, requerimos de disciplina y orden en nuestras actividades diarias para obtener mejores resultados.

Te invito a reflexionar sobre este tema. Evalúa la disciplina que existe en tu vida y en tu negocio. ¿Cuáles son tus objetivos? ¿Qué estás haciendo para lograrlos? ¿Están tus acciones realmente orientadas a alcanzar tus objetivos? ¿Son tus esfuerzos actividades constantes o recurrentes?.

En la medida que incorpores la disciplina a la cotidianidad de tu empresa, mejorarán los resultados que alcances. Vuélvete un discípulo del orden. ¡Deja de culpar a las circunstancias y trabaja con rigor!

“El genio, en una disciplina, con la práctica, potenciará su genialidad, el tonto, con la práctica, sólo potenciará su tontería”.- Valerie Tasso

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