Roxana Cruz Yépez
Directora General de la Revista Consejero Empresarial y
Presidenta de la Fundación COEM, A.C.
Twitter: @rox_yepez

El “naming” es un proceso y, a la vez, un arte, que abarca todo lo relacionado con la creación de nombres de marca, pido una disculpa en el uso del anglicismo, pero su origen es anglosajón, pero se refriere al nombramiento de algo. Si los objetivos del marketing son captar, fidelizar y posicionar, no es nada descabellado afirmar que el “naming” y el marketing tienen mucho en común.

El sector legal se ha caracterizado por ser fiel a su costumbre en nombramiento de sus firmas con el empleo de los apellidos de los socios fundadores, evitando en la medida de lo posible las denominaciones sociales indeterminadas o fuera de esta práctica.

Esto debido a la trayectoria que implica en cada uno de sus integrantes, lo que introduce esa experiencia, confianza y colocación social a la firma. En pocas palabras, con el empleo de los apellidos una firma jurídica se acrecienta y es confiable por la trayectoria de sus socios fundadores.

Es importante tener las siguientes consideraciones al momento de elegir el nombre para tu despacho de abogados:

  1. Revisar aspectos legales, como por ejemplo, en temas de propiedad intelectual verificar si existe una marca previa, o evitar el grado de confusión con alguna. Una recomendación adición Es verificar los dominios en Internet que se encuentran disponibles una vez elegido el nombre, a título personal recomiendo el dominio con “.com”, pues tiene un poco de mayor presencia que alguno que determine la localización de la firma.
  2. Es muy importante buscar un nombre que nos diferencie, pero sobre todo sea de fácil retención en la mente de cualquier persona, en especial a nuestros prospectos y clientes, así como de cualquiera para que sea fácil referenciarnos. Lo fundamental en este punto es que sea simple y original, sin intentar ser una pálida copia de otra firma.
  3. La importancia de los apellidos nunca la pases por alto. Esta es una longeva tradición en el mundo de las firmas jurídicas, es una manera de impregnar la experiencia y confianza de los fundadores a la nueva entidad. Pero, no debemos dar por sentado que siempre sea el camino ideal, en caso de serlo y ser muchos los involucrados, es importante realizar un logo para simplificar todos los apellidos. En sentido común, si tu apellido suena bien, es fácil de recordar y es un claro diferenciador, no tienes que pensar mucho el nombre de tu despacho, ¡ya  lo llevas en la sangre!

No olvides que un despacho de abogados es un negocio, por lo que se necesita una labor profesional respecto a la configuración comercial respecto al “marketing” y el “branding”; sin embargo, a estos les será más fácil llevar a cabo la colocación como una marca potente y diferenciadora, siempre que se base en un “naming” de calidad. Recuerda, es uno de los elementos fundamentales del marketing que está abriendo muchas puertas y oportunidades estratégicas a todo tipo de negocio.

El principio para poderlos alcanzar lo puedo resumir en la siguiente frase: “cuanto más breve más potente”. Finalmente, recuerda que si quieres destacar sobre el resto de tu competencia, el diseño de un logo es determinante, siguiendo el mismo principio base de la simpleza y elegancia, pocos colores, armónico, equilibrado, original, creativo y coherente; conoce servicios jurídicos que presta tu firma y al cliente que está dirigido.

¡Nos vemos en la siguiente colaboración!

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