El término NFT hace referencia a las palabras «Tokens No Fungible –Non fungible token-«, se trata de códigos que certifican la propiedad de un activo virtual, sean piezas musicales, vídeos, imágenes o cualquier tipo de creatividad digital. Han ido ganando popularidad en los últimos años como forma de certificar la propiedad de los activos digitales. La particularidad que los caracteriza es que representan valores únicos y no fungibles, es decir, que no se consumen con el uso.

Los NFT también son susceptibles de ser pirateadas y de otros tipos de ciberdelincuencia. Por ello, es importante conocer los riesgos asociados a las NFT antes de invertir en ellas.

Cuando alguien compra uno, no sólo se le concede la propiedad de una obra criptográfica, sino también del código público y único vinculado a ella. El valor de la obra se centra en la exclusividad y la confianza que genera el creador entregar el NFT. En otras palabras, la diferencia entre este código y cualquier otra copia de la obra original será el valor que el autor dará a nuestro “Token No Fungible”. Esto puede deberse a la creatividad de la obra o a la rareza de la misma. En cualquier caso, ofrecen una nueva forma de que los creadores generen valor por sus obras.

En nuestro país, de manera particular respecto a este activo tan novedoso, no existe una regulación propia, pero se le otorga las características como cualquier otro bien intangible para poder tener un marco de referencia en cuanto a su comercialización, derechos de autor, privacidad, determinación de impuestos en las transacciones.

Actualmente, existe una propuesta dentro del Parlamento Europeo con la cual se pretende regular su emisión respetando su naturaleza y no se operen como activos o instrumentos financieros. En el proyecto se establece diferentes tokens:

–  De servicios, lo que ofrecen un acceso a servicios, sin que se considere una valor monetario.

–  Representación de valor, son aquellos que forman parte de una modalidad de pago.

–  Dinero, pero de manera electrónica, son empleados como método de pago.

Como se puede apreciar, y su uso nos permite ver su función, lo cierto es que existe una gran posibilidad de que no se trata de un instrumento financiero, pero en nada imposibilita se empleado como un valor, y sin tener regulación legal, y sobre todo control, puede ser empleado por el crimen, sea para lavado de dinero o financiamiento al terrorismo, entre otros usos indebidos.

Presentan un desafío único en este sentido, y se requerirá creatividad para desarrollar políticas y procedimientos eficaces. Mientras tanto, es importante permanecer vigilantes y tomar medidas contra cualquier sospecha de su uso indebido.

La ley de derechos de autor está diseñada para proteger los derechos de los creadores, y este principio se extiende al mundo de los activos virtuales. El creador de una obra virtual suele ser el propietario de los derechos de autor de esa obra, y esto incluye a las asociadas un NFT. Esto significa que el creador tiene el derecho exclusivo de controlar cómo se utiliza y distribuye la obra.

Sin embargo, la ley de derechos de autor también prevé la posibilidad de ceder estos derechos a otra persona. Por ejemplo, si un artista crea un cuadro virtual y lo vende a un coleccionista, éste sería entonces el propietario de los derechos de autor. Este acuerdo tendría que especificarse en un convenio escrito entre las partes. En definitiva, los derechos de autor proporcionan una importante protección a los creadores, y es importante entender cómo se aplican estas leyes a las obras virtuales.

Para finalizar sobre este tema de los derechos de autor en los NFT, es muy importante considerar que el creador tiene la última palabra para autorizar, prohibir o regular los diferentes formatos o adaptaciones en los que puede ser empleada su obra. Ahora, sobre los derechos morales no debemos olvidar que se debe reconocer el derecho a reivindicar la “paternidad”, por llamarlo de alguna manera, de la obra y conservará siempre el derecho de oposición a toda modificación que le pueda perjudicar en su reputación. Para esto, hay que tener en cuenta al momento de transmitir la propiedad de la obra:

– Las regulaciones en cuanto a derecho concedido por parte del creador.

– Las condiciones para que el adquirente pueda llevar la trasmisión como propietario.

En resumen, hay una necesidad de establecer una normativa para los creados, adquirentes, y en general para el mercado de los activos virtuales, pero existen otros elementos claves a regular, entre ellos la seguridad y la privacidad y la propiedad intelectual.

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