Jackelin Lemus Amador Estudiante de la Licenciatura de Derecho y Ciencias Jurídicas en UNID Guadalajara Fundadora y Coordinadora General en Educando por Sonrisas A.C Twitter: @lemus_jackelin

En cualquier empresa, institución o lugar donde se desempeñen actividades de subordinación, resulta vital poner las cartas sobre la mesa antes de dar inicio a una relación  formal entre el patrón y el trabajador.
Y antes de continuar, es importante resaltar la diferencia que existe entre la “relación laboral” y el “contrato de trabajo”.

Por un lado, encontramos que la relación de trabajo nace de la prestación de un servicio personal subordinado a una persona, mediante el pago de un salario. En contraste, el contrato de trabajo es el documento donde se establecen los derechos y obligaciones entre el patrón y trabajador, así como la temporalidad del mismo, los servicios que se prestarán, el lugar donde se desarrollarán las actividades, la duración de la jornada, la forma y el monto del salario, la fecha en que este se pagará y todas las especificaciones que se deseen.

Muchos aseguran que al tener una relación laboral, inmediatamente se presume la existencia de dicho documento pero,  ¿por qué dejarlo a la suposición?

Un contrato será la herramienta que dará seguridad y protección a ambas partes: al trabajador le otorga claridad en sus funciones y garantiza sus derechos laborales, y a la empresa le da la certeza de que el empleado conoce sus obligaciones y que de forma voluntaria ha acordado cumplir las condiciones establecidas.

La forma en como desarrolles un contrato dependerá en gran medida de la razón social de tu empresa, las funciones de cada área y la responsabilidad que pretendes conferirle a tu personal, solo eso sí, entre más específico seas obtendrás mejores resultados, pues con ello evitarás confusión para ambas partes.

¿Cuáles son los requisitos que debo considerar para la elaboración de un contrato?

La Ley Federal del trabajo en su artículo 25 enlista las condiciones de trabajo que debe contener este documento, muchos de esos elementos fueron mencionados anteriormente y aunque estos puntos corresponden a la parte medular del tratado, tu revista Consejero Empresarial te brinda a continuación las siguientes recomendaciones para que la celebración del contrato laboral sea el inicio de una armoniosa relación de trabajo.

Recomendaciones

1.- Realiza tu contrato por escrito: Normalmente los acuerdos verbales no tienen mucha contundencia. Es mejor plasmar cada condición para que ambas partes se respalden ante futuros escenarios.

2.- Analicen juntos el contrato: Explica con delicadeza el contenido del documento, esto le permitirá al nuevo empleado hacer peticiones o modificaciones al contrato. Dale el tiempo que necesite para que lo firme. Después de esto no habrá vuelta de hoja.

3.- Entrega copia del mismo firmada: Mantén el contrato firmado en versión original y bríndale una copia de este al trabajador, así ambos se protegen y evitan malos entendidos. Como sugerencia y para mayor claridad, hazle entrega del reglamento de trabajo así como de los convenios colectivos que regulen el actuar de los trabajadores en la empresa.

4.- Se claro y objetivo al momento de redactarlo: Entre más preciso seas, menos dificultades tendrás.

5.- Si tienes dudas en la elaboración del contrato, consulta a un especialista: La redacción de este documento no debe dejarse en manos inexpertas, la importancia que tiene el contrato marcará las pautas para el correcto desempeño de un trabajador en la empresa, pero sobre todo protege los intereses de ambas partes. Si tienes dudas al respecto, acude con un equipo de profesionales que cuidarán todos los aspectos legales.

Sin duda, el asegurar el bienestar de la relación laboral a través del contrato será de gran alivio para ambas partes, pues trabajar sin contrato genera graves consecuencias tanto para el empleado como para el empleador. El “trabajar en negro” como se le denomina a esta acción es protagonista de múltiples desgracias, que van desde multas hasta sanciones, pues no se puede acreditar la relación laboral y por consiguiente el trabajador no podrá gozar plenamente de sus derechos laborales.

En todo caso el perjudicado no sólo es quien presta el servicio, en ocasiones las empresas se ven sometidas ante inspecciones “sorpresa” y si estas no cumplen con las normas de las autoridades, tendrán que pagar una cuantiosa multa y además formalizar la situación de sus trabajadores, pagando las cuotas acumuladas.

No dejes que la formalidad de los contratos se convierta en un dolor de cabeza: busca asesoramiento profesional y deja en manos de expertos, la creación del contrato, tu mejor aliado.

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