Adrián Alfonso Paredes Santana
Licenciado en Contaduría Pública y
en Derecho por la Universidad de Guadalajara;
Maestro en Impuestos; Diplomado en Estudios Avanzados en Derecho Administrativo por la
Universidad San Pablo CEU Madrid y catedrático de la Universidad Panamericana y del Centro de Estudios del Derecho de la Empresa «CEDE»
Twitter: @RCEmx

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) se refirió a los ministros de finanzas del G20 y gobernadores de bancos centrales en septiembre de 2015, respecto al buen gobierno corporativo, destacó la importancia de la administración de los riesgos a los que se enfrenta cualquier negocio, debido a la aparición y diversidad de nuevos eventualidades que pueden alterar en sentido negativo y perjudicial; aumentando las posibilidad por diversos factores, como son la propia globalización, el desarrollo tecnológico, tecnologías de grandes bases de datos de información y comunicación, las nuevas regulaciones gubernamentales, mercados cambiantes y los efectos actuales o potenciales de la competencia económica, hasta las alteraciones por los fenómenos naturales. 

El entorno en el que se desempeñan los negocios, sea nacional como internacional, se caracteriza por la incertidumbre y la inestabilidad en aspectos financieros, políticos o sociales. Es contexto donde los escenarios futuros se acortan y los afanes predictivos de alta dirección pierden la contundencia.

Ahora, para que esas estimaciones de la alta dirección sean eficientes, no precisos, es importante de dotarla de información de anticipar los riesgos y amenazas, así como en definir una estrategia exitosa para adaptarse lo mejor posible, con uso de procesos óptimos de toma de decisiones y ejecución de las operaciones, bien para mitigarlos o para compartirlos, esto último por ejemplo con empleo de mejores pólizas seguros para esas eventualidades.

Por todo el entorno actual, la evaluación de riesgos es prioritaria, debido dada la estrecha relación que guarda con el cumplimiento de la misión y los objetivos institucionales ejecutables por la alta dirección, para garantizar la continuidad del esfuerzo de creación de valor para todos los stakeholders, cuidado la generación de riqueza y su relación con la sociedad.

El Comité tiene funciones que van encaminadas a apoyar al Consejo de Administración en el seguimiento de los riesgos estratégicos y las disposiciones legales que debe cumplir la sociedad, entre los cuales se encuentran en la “Mejor Práctica 54” del Código de Principios y Mejores Prácticas Corporativas” (CPMPC), entre las cuales se destacan: (i) Analizar los riesgos identificados por la Dirección General.; (ii) Definir los riesgos estratégicos a los que dará seguimiento el Consejo de Administración; (iii) Definir los riesgos financieros y de la operación a los que dará seguimiento la Dirección General; (iv) cuidar la revelación de los riesgos a que  está sujeta la sociedad y emitir su opinión; y (v) Conocer las disposiciones legales a que está sujeta la sociedad y dar seguimiento estricto a su cumplimiento, sean de riesgos inherentes a l desarrollo de la actividad, o extraordinarios por modificaciones al entorno legal aplicable o cualquier otro que pueda afectar a la entidad.

De lo comentado hasta ahora, se desprende que la evaluación de riesgos constituye un proceso continuo permanente y no de carácter periódico, además de abarcar a todos los niveles de la organización, desde el propio consejo de administración hasta las unidades administrativas más bajas en su estructura organizacional. Su objeto principal consistirá en identificar, clasificar, priorizar y responder al impacto en caso de suceder, incluidos los riesgos de fraude, corrupción y de reputación. Para lograr lo anterior, el Comité recomienda que se cuente con procesos claros para prevenir, detectar y mitigar riesgos, como los siguientes, tal y como se encuentra en el CPMPC:

  1. Ataques cibernéticos y robo de información.
  2. Uso del teléfono, del internet, las redes privadas y las redes sociales dentro de las instalaciones de la sociedad.
  3. Continuidad del negocio y la recuperación de información en caso de desastres.
  4. Efectos de los cambios económicos y regulatorios del país y del extranjero.
  5. Disrupción en el modelo de negocio.
  6. Cambios climáticos y sus efectos en la cadena de suministros.
  7. Movimientos geopolíticos, sociales y migración.
  8. Efectos en la reputación y la confianza en la marca.
  9. Ausencia de innovación y desarrollo de nuevos negocios.
  10. Ausencia de un plan formal de sucesión en la sociedad. La identificación, cuantificación y administración de los riesgos estratégicos es importante para guiar las distintas actividades de la sociedad, asegurando su estabilidad y permanencia en el tiempo en beneficio de los accionistas y los terceros interesados.

De acuerdo con la “Mejor Práctica 59” del CPMPC, se debe llevar a cabo una revisión y se emita un informe actualizado y detallado del estado que guarda el cumplimiento al Consejo de Administración, así este estará ión esté enterado de todos los litigios legales que estén pendientes de solución y representen un posible riesgo para la sociedad.

Es una función muy importante del Comité, por lo que se recomienda que periódicamente se realice una revisión y se emita un informe sobre el estado que guarda el cumplimiento todas de las disposiciones legales, con la finalidad de reducir la posibilidad de ocurrencia, que pongan en riesgo a la entidad o que implique costos no previstos y proporcione a los accionistas certidumbre sobre la situación legal de la sociedad.

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