Guillermo Coronado Aguilar
Licenciado en Derecho y Maestro en Derecho de la Empresa por la Universidad Panamericana; un LL.M. en la solución internacional de diferencias (por sus siglas en inglés, MIDS) en Geneva; socio de la firma “Coronado Figueroa y Asociados” y «Coronado Arbitration»; corresponsal del despacho de “Wöss and Partners”; representante regional para Latinoamérica del grupo de jóvenes árbitros de la Corte Internacional de Arbitraje de Londres

Estimada lectora y lector, al inicio del año hice un análisis sobre cómo podría pintar el 2020 y la verdad poco tenía de idea de que una pandemia de tales proporciones nos podría pegar, pero bueno, en todo caso el análisis hecho también recomendaba la posibilidad de crear una perspectiva más anti-frágil, buscando ante todo eliminar los riesgos que pueden causar catástrofes dentro de las empresas, así como la posibilidad de diversificarse en cuanto a los mercados y los diferentes.

Uno de estos riesgos viene asociado a los riesgos legales, en todo caso las demandas, el poder judicial a nivel estatal y federal ha probado ser de lo más frágil que se puede ser en todos los sentidos de la palabra, hay falta de uso de las tecnologías y la aplicación de las mismas a nivel federal deja mucho que desear, aunque si vemos una apertura y un camino a seguir para el futuro del poder judicial y de los usuarios de tales mecanismos, sin embargo, las empresas sufren y seguirán sufriendo varios meses de falta de seguridad jurídica y retrasos en las demandas que tenían pendientes antes de la pandemia y que se fueron acumulando durante la misma.

No solo eso, hoy en día debido a la crisis también se espera varios incumplimientos contractuales que impactarán de alguna u otra forma las operaciones de las empresas, esto puede llevar a que las empresas tengan que renegociar los contratos, o demandar, pero el futuro de las demandas en México parece estar llenos de obstáculos debido a las graves ineficiencias tecnológicas que el poder judicial tanto a nivel federal como en los estados se ha demostrado.

Pero, no es culpa del poder judicial en sí mismo, y al menos no es culpa de los que están ahora ocupando dichos lugares, sino de los que antes, vamos a decirlo, desde que se creó el internet y la posibilidad de tener un poder judicial más digital más accesible y más amigable para poder llevar litigios más rápidos y menos costosos, cambios se hicieron para llevar litigios orales, apostando a que esto pudiera reducir la gran carga excesiva de trabajo que tienen los juzgadores y su personal.

Sin embargo, se quedaron cortos y ahora están buscando mejorar en la accesibilidad en la implementación de los mecanismos para poder las empresas demandar y defenderse en juicio, esto llevará su tiempo de implementación como de adaptación, pero que a la vuelta de un tiempo esperemos corto, esto mejore para todos los usuarios de la impartición de justicia.

La otra cara de la moneda, se vivió en el Arbitraje, tanto comercial, a nivel nacional como internacional, a nivel inversionista extranjero y estado receptor de la inversión, así como demandas entre países ante la Corte Internacional de Justicia. Ya hace tiempo, había tenido la gran oportunidad de estar en el estudio de Consejero Empresarial y hablar sobre el arbitraje y el uso de la tecnología.

Pues bueno, el futuro nos alcanzó, y el arbitraje mostró ser una herramienta altamente confiable para la resolución de controversias, y no solo entre empresas, sino también en la resolución de conflictos entre empresas extranjeras y países que reciben dicha inversión extranjera, y también en controversias entre países como es el caso que está sucediendo hoy en día entre Estados Unidos e Irán en donde los escritos, así como las audiencias se han entregado y llevado a cabo de manera remota.

El arbitraje comercial es una herramienta muy sólida que ha probado a lo largo de más de cien años ayudar a la comunidad empresarial en sus controversias y sobre todo a resolver la problemática de falta de seguridad jurídica, antes ayudó a que las fronteras entre países y hacer comercio internacional fuera una gran posibilidad, y ahora ayudó a que las empresas disfrutaran de un gran grado de seguridad jurídica.

La presentación de los escritos tanto de demanda como de contestación de demanda se entregan a distancia por medios electrónicos, y ahora las audiencias orales para presentar posiciones, desahogar pruebas, replicas, dúplicas, examinar a testigos así como a peritos es posible hacerlo a distancia, el tribunal arbitral conectado por medio de alguna plataforma de video conferencia, así como las empresas representadas por sus despachos de abogadas y abogados, y finalmente los testigos conectados también a dichas audiencias.

La pandemia generó un paro a nivel internacional lo que ocasionó una disrupción en la forma en como hacemos nuestro día a día, con graves consecuencias que no sabemos hasta este momento su profundidad, sin embargo, en este tipo de repercusiones es muy difícil saber el comportamiento del entorno por lo que existe un gran nivel de incertidumbre, siendo esta palabra muy temida en el mundo empresarial, ante la incertidumbre no se sabe si habrá o no negocios por hacer, ni tampoco si lo que hoy se hace será aceptado en el mercado el día de mañana, y la adaptación e implementación de las empresas ante la pandemia podría estar desfasada, con los cambios que se adoptan día a día mientras se descubre más y más acerca del Covid-19.

De nueva cuenta, ante la incertidumbre, las empresas deben buscar mecanismos que justamente puedan ayudar a disminuir dicha incertidumbre, muchos contratan seguros para proteger sus empresas ante incendios, inundaciones, incendios, maremotos, e inclusive contra pandemias como sucedió en el torneo de Tenis en Wimbledon.

Del mismo modo, ante el clima de incertidumbre, es recomendable pactar una cláusula arbitral, en los negocios y contratos comerciales. Se pueden renegociar contratos y también si existe alguna controversia se puede pactar acudir al arbitraje, una cláusula arbitral sirve como un seguro en la certidumbre empresarial y en las relaciones con sus demás socios comerciales, las controversias en arbitraje siguen otorgando certidumbre, rapidez y confiabilidad, elementos clave en estos momentos de incertidumbre.

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