Mario Rizo Rivas
Contador Público Certificado y Maestro en
Impuestos. Socio Director
de Salles, Sainz–Grant
Thornton, S.C., oficina de
Guadalajara y Presidente
del Colegio de
Contadores Públicos de
Guadalajara, A.C.
Twitter: @mariorizofiscal

Estimado lector, ¿a qué crees que se deba que miles de pequeños negocios nacen y mueren cada  año, incluso sin llegar a su primer aniversario? La respuesta es compleja, pero parte de la responsabilidad recae en la ineficiencia en la administración, la falta de control de sus recursos y un pobre manejo en temas de contabilidad, impuestos y números.

Siempre me ha parecido curioso lo siguiente: el tipo de personas a las que les interesa fundar su propio negocio, coincide con a quienes no les gusta tratar con los números, los indicadores financieros, los estados de resultados ni los balances. Es decir, existen personas a quienes les encanta producir ganancias, y les gusta vender o realizar actividades productivas, pero saben poco (o nada) sobre contabilidad o cómo revisar y analizar los números de su empresa; esto, en muchos casos, puede conducirlos sólo a un resultado: el fracaso.

¿Delegar? ¡Sí! ¿Botar?… no tanto

Fundador, ¿eres de los que dejan a otros la contabilidad? Si los números te parecen aburridos y sin sentido, te invito a continuar leyendo; quiero compartir contigo mi experiencia con respecto a este tema en todo tipo de empresas, en especial las familiares. Con un poco de análisis, he descubierto que los números hablan, y nos dicen a gritos la enfermedad que padece nuestra compañía, dando claves para que podamos curarla, y que ésta logre un crecimiento rentable.

¿Te aburren las cifras?

Durante mis asesorías, he comprobado que una gran cantidad de dueños de empresas familiares consideran que no es importante contar con un registro detallado de los movimientos de su empresa, expresados en números (ya sea en la rentabilidad del capital invertido, la utilidad marginal, de operación y neta, los movimiento en bancos, la rotación de clientes e inventarios, los presupuestos…). Creo que esto sucede porque consideran que es suficiente saber que el negocio va caminando, o dejan esos temas exclusivamente en manos de un contador.

Me he encontrado con muchos casos en los que el cliente me contacta para que lo ayude a descubrir por qué su empresa no crece: “Algo no anda bien; llevo años en el negocio pero nunca tengo dinero suficiente para cubrir los gastos”, me dicen, e incluso confiesan que han echado mano de sus recursos personales o de préstamos de terceros para cubrir gastos de su negocio. En ocasiones me confiesan que tienen sospechas de que los están robando, o simplemente que no están operando de manera, pero no tienen los elementos suficientes en la mano para comprobarlo.

No pierdas el control

Mi primera sugerencia para estos directores (y que te transmito) fue que comprendieran la importancia de diseñar controles a través de los números y de acuerdo a las necesidades de cada empresa familiar y su giro. Así comenzaron a generar información, que en la mayoría de los casos parecía un rompecabezas porque se encontraba dispersa en varios controles o registros, o no se generaba (incluso en algunos donde sí existía, no se integraba y, por lo tanto, no se monitoreaba como un elemento importante de salud financiera y operativa).

Al ir armando su rompecabezas, casi siempre encontrábamos algo, ya fueran huecos de información o faltantes de bienes (incluso bienes de activo fijo), inventarios, cuentas por cobrar… en resumen, sus empresas no iban bien y ellos no se habían dado cuenta debido a la falta de control y monitoreo de sus indicadores financieros.

La falta de control es un pretexto fácil para las personas deshonestas (e incluso quienes en principio no lo eran); como bien dice el dicho, “La ocasión hace al ladrón”, y sin un buen control los amantes de lo ajeno encuentran camino libre para hacer de las suyas y llevar agua a su molino. En las empresas revisadas encontramos desfalcos por robo hormiga, en los que fue sólo el tiempo quien generó las sospechas. Sólo los controles generaron la certeza de esas fugas de efectivo, faltantes en inventarios o malversación de activos.

Evidentemente, entre mayor información histórica tengas registrada, los números te darán más información para analizar, y en consecuencia podrás descubrir lo que verdaderamente está pasando en tu compañía; los números te hablan y te ayudan a detectar de manera oportuna desviaciones con respecto a las cifras esperadas, como si fueran una radiografía de tu negocio.

Benefíciate de los números

Cuando llevas un control de las cifras en tu compañía, las cosas comienzan a caminar por donde deberían; puedes parar la fuga de recursos; y lo más importante, tienes la capacidad de identificar a empleados (o familiares) que han abusado de la empresa y de sus recursos para beneficio personal. En los casos donde tuve la oportunidad de participar como asesor, aquéllos que estaban a punto de cerrar su empresa familiar en el corto plazo porque carecían ya de recursos o fuentes de financiamiento para inyectar efectivo al negocio, hoy han retomado el rumbo y crecen con una rentabilidad y liquidez mayor al promedio de su industria.

Desafortunadamente, dicha corrección puede no llegar a tiempo; algunos terminaron cerrando porque ya era muy tarde para retomar el vuelo, y otros siguen padeciendo pues sus dueños no tienen interés o niegan la importancia del control y el monitoreo de sus números.

No hagas oídos sordos

Es indispensable para cualquier empresa (familiar o no) establecer, por parte del fundador o director y con el apoyo de un asesor, los indicadores clave de desempeño financiero y operativo del negocio, para así monitorear sus resultados; a pesar de que pueda resultarte aburrido o complicado hacer los registros y llevar un control de los números de tu negocios, comprende la importancia de tener estos datos que te indican el estado de tu empresa, imagínalos como la brújula que señala hacia dónde ir o cuándo modificar el rumbo (e incluso cuándo parar el barco).

A ti que eres dueño de una empresa familiar, te invito a invertir parte de tu tiempo en prepararte en aspectos básicos de análisis de estados financieros. Pero ante todo, establece controles a través de indicadores, porque te permitirán conocer la situación de tu negocio y te ayudarán a tomar decisiones de forma oportuna. Analizar las cifras del negocio te permitirá seguir adelante, pues no sólo reflejan la verdad, sino que se pueden convertir en tus principales aliados para tomar las mejores decisiones.

Los números de tu empresa familiar te hablan, ¡y en ocasiones hasta te gritan! ¿Vas a escucharlos?

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