Ramiro Aguirre Pérez
Abogado por la Universidad de Guadalajara y Especialista en Derecho Tributario por la Escuela Libre de Derecho. Tiene un diplomado en Derecho Fiscal internacional por la Universidad de Leiden, Holanda. Socio fundador de Aguirre Asociados.

El mes pasado la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) publicó en su sitio web y presentó a sus miembros, un informe / investigación de Política Fiscal e Igualdad de Género, el cual cubre 43 países del G20, la OCDE y más. Dicho informe analiza los enfoques de la política tributaria, algunas reformas de política tributaria para mejorar la equidad de género, entre otras cosas.

El reporte muestra que mejorar la igualdad de género y reducir la discriminación basada en el género puede generar beneficios económicos sustanciales, al aumentar el stock de capital humano y lograr que los mercados laborales y de productos sean más competitivos y aumentar la productividad.

En esas condiciones, debido a la importancia de la equidad de género en los sistemas tributarios de los países, les compartimos un resumen ejecutivo de tal informe con información de la propia OCDE.

Como punto de partida, promover la igualdad de género, como se refleja en la Declaración Universal de Derechos Humanos y los Objetivos de Desarrollo Sostenible, es un objetivo de derechos humanos para muchos gobiernos, incluidos los países del G20 y la OCDE.

Asimismo, mejorar la igualdad de género no es solo una cuestión de equidad, sino que también puede producir un beneficio económico significativo. Trabajar por economías más inclusivas en las que las mujeres participen plenamente es importante para el crecimiento económico y, en el contexto de la pandemia de COVID-19, será crucial para garantizar una recuperación inclusiva y sólida. La investigación muestra que mejorar la igualdad de género y reducir la discriminación basada en el género puede generar beneficios económicos sustanciales, al aumentar el stock de capital humano, hacer que los mercados laborales y de productos sean más competitivos y aumentar la productividad.

Señala el Organismo que la política fiscal puede contribuir a la igualdad de género y a los esfuerzos de los gobiernos para reducir las desigualdades. Un creciente conjunto de investigaciones muestran que incluso en los sistemas tributarios que no tienen prejuicios o inclinaciones de género manifiestos, existen otros prejuicios o inclinaciones implícitos debido a la interacción del sistema tributario con las diferencias en la naturaleza y el nivel de ingresos obtenidos por hombres y mujeres, las decisiones de consumo, la titularidad de la propiedad y la riqueza, y el impacto de las diferentes expectativas sociales en contribuyentes masculinos y femeninos.

En este contexto, los gobiernos pueden actuar para mejorar los efectos del género en la tributación; eliminar los prejuicios o inclinaciones manifiestos y reconsiderar los entornos fiscales que actualmente dan como resultado los prejuicios o inclinaciones de género implícito; y evaluar vías dentro del sistema tributario para diseñar e implementar políticas tributarias que promuevan la igualdad de género.

El informe “Política fiscal e igualdad de género: un balance de los enfoques de los países” es el primer informe de su tipo; varios países analizan los enfoques nacionales de la política tributaria y los resultados de género, incluidas las evaluaciones de los los prejuicios o inclinaciones explícitos e implícitos, las reformas de la política tributaria para mejorar la equidad de género y los procesos y prioridades de las políticas.

Este informe, que cubre 43 países del G20, la OCDE y más allá, se preparó como parte de los esfuerzos de la OCDE para incorporar la igualdad de género y se presentará a los ministros de finanzas y gobernadores de bancos centrales del G20 en febrero de 2022.

En línea con lo anterior, el informe se centra en varios aspectos del diseño e implementación de la política fiscal a nivel internacional. Explora hasta qué punto los países consideran la igualdad de género en el desarrollo de políticas tributarias y la administración tributaria, cómo abordan los prejuicios o inclinaciones de género explícitos e implícitos en sus sistemas tributarios y la disponibilidad y uso de datos desglosados por género. Analiza las perspectivas de los países sobre cómo y en qué medida se debe tener en cuenta el género en el proceso de desarrollo de políticas tributarias (incluso a través de la elaboración de presupuestos con perspectiva de género). También hace un balance del impacto de la pandemia de COVID-19 en la igualdad de género en el sistema tributario y destaca cómo los países consideraron los resultados de género en sus respuestas fiscales a la pandemia.

Por otro lado, respecto a los hallazgos que arroja el informe, éste detecta que la igualdad de género es una consideración importante en el diseño de la política fiscal para la mayoría de los países, y que aproximadamente la mitad de ellos ya han implementado reformas tributarias específicas para mejorar la equidad de género, más comúnmente en la tributación del ingreso personal.

Aunque pocos países señalaron ejemplos de prejuicios o inclinaciones explícitas en su sistema tributario, más de la mitad de los países indicaron que había riesgo de prejuicios o inclinaciones implícitas; al igual que con las explícitas, estas últimas pueden exacerbar o reducir las desigualdades de género ya presentes en la sociedad y los ejemplos señalados por los países sugieren que se necesita una respuesta política más matizada a los prejuicios o inclinaciones de género en la tributación.

La mayoría de los países tienen acceso a datos diferenciados por género para el análisis de políticas, pero los mismos se concentran en los ingresos de hombres y mujeres y su participación en el mercado laboral. Los datos detallados sobre el consumo y la titularidad de la propiedad y la riqueza están disponibles con menos frecuencia y varios países los identificaron como una carencia de datos clave.

Finalmente, señala la OCDE, los países indicaron que los aspectos de la tributación laboral eran la prioridad clave para el trabajo futuro para mejorar los sistemas tributarios para aumentar la igualdad de género.

Continúa diciendo el Organismo que las áreas de política identificadas incluyen: i) el impacto en la igualdad de género de los “créditos” fiscales –es decir, la deducción o compensación directa contra el monto del impuesto adeudado en lugar de una compensación contra los ingresos– y “concesiones” –es decir,  deducción o exención generalmente hecha en el cálculo de impuesto sobre la renta, impuestos sobre sucesiones y donaciones y algunas formas de impuestos sobre las ventas–; ii) la tributación de la segunda persona que contribuye a los ingresos familiares; iii) la relación entre la progresividad del sistema fiscal y la igualdad de género; y iv) el impacto de las contribuciones a la seguridad social.

Una prioridad secundaria es trabajar en la identificación de los fundamentos de la política y un marco de evaluación para considerar el uso de prejuicios o inclinaciones explícitos para reducir la desigualdad de género. Otra prioridad común es explorar los prejuicios o inclinaciones de género en la tributación de la renta y ganancias de capital, en particular en los impuestos sobre el patrimonio y las sucesiones.

Respecto a la aplicación de estas políticas, hay muchas implicaciones para los legisladores. Un paso útil para que los países aborden aún más el impacto de los prejuicios o inclinaciones implícitos en sus sistemas tributarios es brindar más orientación sobre cómo tener en cuenta la igualdad de género en el diseño de políticas tributarias y la administración tributaria. También es importante evaluar la consideración del impacto de los cambios en la estructura tributaria a lo largo del tiempo. Además, el informe destaca la necesidad de mejorar la recopilación de datos desglosados por género sobre la tributación en general, y sobre el consumo y la propiedad de bienes y capital de hombres y mujeres en particular, para facilitar un análisis más profundo del impacto de la tributación en estos temas.

En el futuro, el análisis de las implicaciones de la política fiscal para la igualdad de género podría basarse en las conclusiones del informe, incluso a través de una mayor investigación de las prioridades identificadas por los países, con miras a profundizar el análisis e identificar las mejores prácticas. Este trabajo podría centrarse en identificar los principios y las mejores prácticas en los sistemas tributarios para mejorar la igualdad de género, incluso si el propio sistema tributario puede usarse como una herramienta para reducir los prejuicios o inclinaciones y en qué medida, cuando se evalúa frente a herramientas políticas alternativas. El trabajo adicional también podría centrarse en el impacto general de los impuestos laborales sobre la desigualdad de género, con un enfoque particular en la eliminación de los desincentivos que desalientan a las mujeres a trabajar, especialmente a tiempo completo.

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