De conformidad con la Ley del Impuesto sobre la Renta (ISR) en el inciso c) de la fracción XXII del artículo 93, se establece que los contribuyentes no tienen que pagar el impuesto de los ingresos obtenidos por donativos entregados, que en este caso se trata de aquellos proveniente de personas no familiares, siempre que el valor total de los recibidos en un año de calendario no exceda de tres veces Unidades de Medida de Actualización (UMA). Por el excedente, se pagará impuesto en los términos de este Título. La autoridad exige con frecuencia que se tengan los contratos escritos y llevados a cabo ante fedatario público, a pesar, que al caso que nos ocupa el artículo 2344 del Código Civil Federal establece que cuando sea por importe entre los $200.00 y los $5,000 pesos puede ser verbal, y de $5,000 hasta $200,000 pesos debe ser por escrito; y sólo cuando superé esta última cantidad deben ser a través de una fe pública.

Pero, la existencia de excesos por parte del Servicio de Administración Tributaria (SAT) siempre están presentes, en ocasiones determinan como ingresos acumulables los que recibió un contribuyente que son de naturaleza de donativos. Como el caso expuesto por la Procuraduría de la Defensa del Contribuyen (Prodecon) en su Criterio Jurisdiccional número 56/2019, donde en una revisión fiscal se encontraron con dos depósitos en efectivo de $5,000 pesos y los consideró como gravables, por lo que tenía que pagar ISR por esos ingresos, debido que las autoridades fiscales cuentan con sus facultades de presunción, salvo prueba en contrario, que los depósitos en la cuenta bancaria que no correspondan a registros de su contabilidad que esté obligado a llevar, son ingresos por los que se deben pagar contribuciones, de acuerdo con el artículo 55 y la fracción III del 59, ambos del Código Fiscal de la Federación (CFF).

Sin embargo, la Prodecon da a conocer que un Tribunal Colegiado de Circuito consideró ilegal esa actuación de determinarlos como ingresos acumulables, a pesar de que el contribuyente revisado exhibió los contratos de donación en su carácter de donataria, los mismos resultan suficientes para acreditar el origen de los depósitos cuestionados por la autoridad fiscal. Ahora, cabe destacar nuevamente que al caso de lo sucedido debemos agregar que fueron en efectivo, pero aun así, no existe obligación de entregar la cantidad donada por trasferencia o cheque, ni puede exigirse a la donataria que acredite la identidad de quién efectuó el depósito en efectivo por algún medio, por una sencilla razón, la exhibición de los contratos respectivos, en los cuales se precisaron los números de las cuentas bancarias de la donataria en que serían depositadas las cantidades otorgadas por los donantes. Esto lo determinó la Tercera Sala Regional Metropolitana del Tribunal Federal de Justicia Administrativa mediante la siguiente tesis:

RENTA. LOS CONTRATOS PRIVADOS DE DONACIÓN QUE NO SUPERAN LOS CINCO MIL PESOS, NO REQUIEREN MAYOR REQUISITO (CONSTAR EN DOCUMENTO PÚBLICO) PARA SU EFICACIA, POR LO QUE SON APTOS PARA ACREDITAR EL ORIGEN DE LOS DEPÓSITOS EN EFECTIVO. El artículo 59, fracción III, del Código Fiscal de la Federación, establece en lo que interesa que para la comprobación de los ingresos, del valor de los actos, actividades o activos por los que se deban pagar contribuciones, así como de la actualización de las hipótesis para la aplicación de las tasas establecidas en las disposiciones fiscales, las autoridades fiscales presumirán, salvo prueba en contrario, que los depósitos en la cuenta bancaria del contribuyente que no correspondan a registros de su contabilidad que esté obligado a llevar, son ingresos y valor de actos o actividades por los que se deben pagar contribuciones. En ese tenor, el Órgano Jurisdiccional consideró ilegal que la autoridad haya determinado como ingresos gravables dos depósitos en efectivo en cantidad de $5,000.00 cada uno, que recibió la contribuyente, pues de conformidad con lo dispuesto en el artículo 2344 del Código Civil Federal de aplicación supletoria a la materia fiscal, las donaciones mayores a $200.00 y no mayores a $5,000.00 deben otorgarse por escrito y sólo las que excedan este último monto deberán otorgarse mediante escritura pública; por lo que si la contribuyente exhibió los contratos de donación en su carácter de donataria, los mismos resultan suficientes para acreditar el origen de los depósitos cuestionados por la autoridad fiscal, dado que no existe obligación de entregar la cantidad donada por trasferencia, ni puede exigirse a la donataria que acredite documentalmente la identidad de quién efectuó el depósito en efectivo, toda vez que no se trata de una operación que ella hubiera realizado, sino del acto de un tercero, máxime que en los contratos mencionados se precisaron los números de las cuentas bancarias de la donataria en que serían depositadas las cantidades otorgadas por las donantes.

Juicio Contencioso Administrativo en la Vía Ordinaria. Tercera Sala Regional Metropolitana del Tribunal Federal de Justicia Administrativa. 2019.

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