Arturo Accio Paredes Santana Licenciado en Contaduría Pública, Licenciado en Derecho, Maestro en Derecho por la Universidad de Guadalajara; actualmente postulante a Doctor, es socio de la firma de consultoría “PVE Consultores” y “ASMX Group”.

Para efectos del Impuesto Sobre la Renta (LISR) una persona física que percibe ingresos por arrendamiento de bienes inmuebles tiene una opción en sus deducciones, bien sujetarse a las enlistadas en el artículo 115 de la misma ley, que son:

  • Impuesto predial, aplica al del ejercicio. Así como las contribuciones locales de mejoras, de planificación o de cooperación para obras públicas que afecten al inmueble; y en su caso, cuando así lo disponga la legislación estatal el impuesto local pagado sobre los ingresos por otorgar el uso o goce temporal de bienes inmuebles;
  • Gastos de mantenimiento, que no se trate de mejoras o adaptaciones;
  • Consumo de agua, siempre que no lo pague en arrendatario;
  • Intereses reales pagados por préstamos utilizados para la compra, construcción o mejoras del inmueble, pero serán los intereses reales calculados de acuerdo con el artículo 134 de la LISR;
  • Salarios, comisiones y honorarios, mismo que deben exceder del equivalente al 10 % de los ingresos obtenidos en el ejercicio;
  • Impuestos, cuotas o contribuciones que conforme a la ley corresponda cubrir sobre salarios pagados;
  • Primas de seguros que amparen los inmuebles por los que se obtengan ingresos; y
  • Deducción de las inversiones en construcciones.

Mientras que el segundo párrafo del precepto también contempla una opción, consistente en el resultado de aplicar el porcentaje del 35% a los ingresos acumulables por este concepto, sin necesidad de comprobación alguna, lo que cotidianamente le denominamos «deducción ciega» más el pago del impuesto predial correspondiente al del ejercicio.

Ahora, siguiendo con el Impuesto al Valor Agregado (IVA), su artículo 5o. establece los requisitos y las condiciones que se deben acatar al pretender llevar a cabo el acreditamiento que les fuera trasladado, sin que se desprenda de su texto restricción o limitación alguna que le afecte la opción de la «deducción ciega», esto es, cuando se eligió para su determinación del ISR por aplicar la deducción ciega consistente en el 35 % de sus ingresos. Tomemos en cuenta que, en primer orden lo contemplado en el artículo 115 de la LISR se trata de un beneficio, en específico es una opción para el contribuyente, por lo que cuando se opta por aplicarla para efectos de ISR, no pierde el derecho del acreditamiento del IVA, siempre que cumpla con los requisitos previstos en su propia ley, entre los que destaca, contar con el comprobante fiscal respectivo además de que esté efectivamente pagado.

En la página del Servicio de Administración Tributaria se dio a conocer durante el 2018 una resolución favorable a un contribuyente al respecto, derivada de una solicitud de devolución del IVA, identificable con el código verificador «50/IVA/2018-RF-Acreditamiento», en conclusión por no existir fundamente alguno que restrinja la mecánica del IVA por haber optado para ISR por la «deducción ciega».

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